Por Alonso Rosales
Las recientes declaraciones del exembajador de Estados Unidos en Líbano, Jeffrey Feltman, han reavivado el debate internacional sobre el futuro de Hizbullah, en medio de crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente. En una entrevista concedida al diario The National, el diplomático abordó el complejo escenario que enfrenta Líbano, marcado por presiones externas y propuestas controversiales provenientes de Washington.
Feltman aseguró que Líbano se encuentra bajo una intensa presión por parte de Estados Unidos e Israel para avanzar hacia el “desarme” de Hizbullah, mediante mecanismos diplomáticos que buscan establecer un acuerdo permanente y poner fin al conflicto en la región. Sin embargo, advirtió que el marco actual no contempla una retirada total israelí del sur libanés, sino un “redespliegue” condicionado al desmantelamiento del grupo chiita.
En ese contexto, calificó como una “idea absurda” la propuesta del presidente Donald Trump de que Siria retome acciones militares contra Hizbullah. Según Feltman, dicha iniciativa refleja una “ignorancia real” sobre las complejidades históricas del vínculo entre Siria y Líbano, además de colocar al liderazgo sirio en una posición incómoda frente a Washington.
El analista turco Mehmet Kaya, experto en política de Medio Oriente, considera que “la propuesta de involucrar a Siria en un nuevo conflicto es inviable y peligrosa, ya que podría reactivar viejas tensiones sectarias y desestabilizar aún más la región”. A su juicio, el equilibrio actual, aunque frágil, evita una escalada mayor.
Por su parte, la politóloga española Laura Gómez señala que “la presión internacional sobre Líbano responde más a intereses estratégicos que a una solución real del conflicto”, destacando que cualquier intento de desarme de Hizbullah sin un consenso interno podría generar una crisis política interna.
Feltman también cuestionó la viabilidad de una intervención siria, recordando que ni siquiera la superioridad militar israelí ha logrado eliminar a Hizbullah. Además, advirtió que un eventual regreso militar sirio evocaría el periodo de ocupación entre 1976 y 2005, lo que podría desencadenar nuevas tensiones sectarias.
En este complejo tablero, el futuro de Líbano dependerá en gran medida del compromiso sostenido de Estados Unidos y de la evolución de sus relaciones con Irán, país que considera a Líbano una pieza clave en cualquier negociación regional.


