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miércoles, 9 septiembre 2026

Naciones Unidas advierte que la expansión de la IA pone bajo presión a las redes eléctricas

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Por Redacción ContraPunto

La acelerada expansión de la inteligencia artificial (IA) está abriendo un nuevo frente de preocupación mundial: su creciente demanda de electricidad podría superar la capacidad de las infraestructuras energéticas para responder a tiempo. La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) advirtió que el rápido crecimiento de los centros de datos destinados a la IA amenaza la resiliencia de las redes eléctricas y aumenta la presión sobre recursos como el agua y el suelo.

El principal problema, según el organismo de Naciones Unidas, es el desfase entre la velocidad con que se construyen las instalaciones tecnológicas y el tiempo que requiere ampliar las redes de transmisión eléctrica. Mientras un gran centro de datos puede ponerse en funcionamiento en un período de entre dos y cinco años, una nueva infraestructura de transmisión puede necesitar más de una década debido a los procesos de planificación, permisos y construcción.

Esta diferencia comienza a generar tensiones en distintos países. En Irlanda, por ejemplo, se han impuesto restricciones a nuevas conexiones en Dublín, mientras que Países Bajos ha endurecido los requisitos para nuevos proyectos de centros de datos debido a las limitaciones de infraestructura y disponibilidad de suelo.

Las proyecciones muestran la magnitud del desafío. El consumo mundial de electricidad de los centros de datos podría pasar de aproximadamente 485 teravatios-hora en 2025 a 950 teravatios-hora en 2030, una cifra equivalente al 3 % de la demanda eléctrica mundial. Al mismo tiempo, la inversión global anual en este tipo de infraestructuras podría crecer desde unos 800,000 millones de dólares en 2026 hasta 1.8 billones de dólares hacia 2050.

La UNECE también advierte sobre los riesgos para la estabilidad de los sistemas eléctricos. En redes donde existe una elevada participación de energías renovables, las rápidas variaciones en el consumo de los centros de datos pueden afectar la estabilidad de la tensión y la frecuencia. En escenarios extremos, estas alteraciones podrían contribuir a oscilaciones de voltaje, desconexiones inesperadas e incluso fallos en cascada.

Pero el debate trasciende la electricidad. El auge de la IA implica una infraestructura física que demanda grandes extensiones de terreno, agua para sistemas de refrigeración y cuantiosas inversiones en generación y redes. Naciones Unidas considera, por ello, que la planificación energética no puede continuar separada del desarrollo digital.

El organismo recomienda una mayor coordinación entre las empresas tecnológicas, los reguladores, operadores eléctricos, autoridades locales y responsables de la gestión del agua y del territorio. También reclama mayor transparencia sobre el comportamiento de las grandes instalaciones consumidoras de energía.

La advertencia tiene además una dimensión económica y de soberanía: sin políticas adecuadas, algunos países podrían destinar recursos eléctricos escasos y asumir los costos ambientales y de infraestructura, mientras una parte importante del valor generado por la IA termina concentrándose fuera de sus fronteras.

El desafío, en consecuencia, será encontrar un equilibrio entre el avance tecnológico y la capacidad real de los sistemas eléctricos. La inteligencia artificial promete transformar la economía y múltiples actividades humanas, pero su crecimiento también deja una pregunta cada vez más urgente: ¿podrán las redes eléctricas crecer al mismo ritmo que la revolución digital?

Fuente: EFE.

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Redacción ContraPunto
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Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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