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martes, 27 de julio del 2021

Peligros

Quien lea mis columnas de opinión sabrá que no suelo escribir sobre contenidos polí­tico-electorales. No porque crea que no sean importantes, sino porque creo que suficiente tinta se vierte sobre ese tema en todas las secciones de opiniones de los medios escritos del paí­s, sean estos fí­sicos o digitales. Prefiero enfocar mis textos en temas sociales, culturales, literarios o de comunicación.

Pero en esta ocasión no pude evitar hacerlo, luego de descubrir con desagrado lo ruines que pueden llegar a ser nuestros polí­ticos cuando están en campaña electoral, y los peligros que esto conlleva.

El primer caso de esa mezquindad de los polí­ticos criollos lo protagonizó la diputada del PCN, Cristina López, quien con una desfachatez pasmosa posó con un candidato a alcalde, a quien le “donó” un par de llantas viejas. “Apoyo para el candidato a Alcalde de Tonacatepeque con llantas de carga para el vehí­culo de trabajo con el cual siempre está cercano a la comunidad”, fue la publicación de la parlamentaria en una red social. Era tal mi asombro al leer la noticia que, al principio, pensé que se trataba de una de esas informaciones inexistentes que abundan hoy dí­a en las redes sociales. Pero de mi inicial asombro, pasé al rechazo al comprobar que no habí­a ninguna falsedad en la nota en mención: ¡La diputa estaba regalando llantas usadas!

El segundo caso fue del candidato a diputado por San Salvador, del partido ARENA, Emilio Corea, quien en una acción que destilaba populismo, se dedicó a repartir discos compactos con “cumbias navideñas”. El candidato repartió 300 discos como parte de los obsequios que lleva a sus recorridos en busca de potenciales votantes, ya que anteriormente habí­a regalado sandalias y delantales con el logo de su partido.

Finalmente, me enteré del episodio del alcalde de San Miguel, Miguel Pereira: En una evidente muestra de marketing polí­tico, se le ve cargando indigentes para darles, se supone, resguardo del frí­o clima de dí­as pasados. Ya se sabí­a de polí­ticos cargando bebés, pero, ¿cargando menesterosos?

Con estos ejemplos, a lo que quiero llegar es que los polí­ticos están tan desprestigiados, con una imagen tan precaria ante sus electores, que son capaces de hacer lo que sea por mostrarse solidarios con los desposeí­dos, empáticos con la población y dispuestos a socorrer al necesitado, aunque eso les suponga quedar como ridí­culos, insensatos y oportunistas.

Cuando uno platica con la gente, encuentra que dos caracterí­sticas son las que más resaltan en los polí­ticos: son corruptos e incompetentes. Nuestros polí­ticos, para la mayorí­a de la población, ni son ni parecen tener la capacidad para estar en donde están; por el contrario, para lo que sí­ tienen suficiente competencia es para las prácticas corruptas, las negociaciones bajo la mesa y el aprovechamiento de lo que los beneficie. Ejemplo de eso son los 2.7 millones de dólares que hace unos dí­a se recetaron en concepto de “bono navideño”.

Entonces, mientras no se cambie la mentalidad de aprovecharse de los recursos del Estado; mientras los polí­ticos sigan viendo a sus votantes como números y no como personas de carne y hueso, con necesidades apremiantes; mientras los candidatos a diputados sean seleccionados a dedo y no por su idoneidad en el cargo; mientras los intereses partidarios sean los que prevalezcan, en lugar de los de los salvadoreños y salvadoreñas, me temo que ese abismo entre polí­ticos y población seguirá siendo más y más profundo. Algo sumamente peligroso, que hace que nuestra sociedad caiga en la tentación de apoyar mesianismos y redentores, todo por culpa de una clase polí­tica inescrupulosa, egocéntrica y miope.

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