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jueves, 11 junio 2026
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¿Para qué sirve entender el voto?

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"Jamás hubiera dado apoyo electoral a un presidente que manda a bastonear a los jubilados, depreda los fondos para discapacitados": Gabriel Impaglione.

Por Gabriel Impaglione.

El foco debe estar puesto en comprender. Comprender. Para hacernos las preguntas más convenientes y trabajar la reflexión, el estudio, el análisis. Sé que a muchos no les importa un pito ningún análisis y ninguna reflexión, basta para entenderlo la posibilidad de tener un respiro en la angustia, un trabajo, llegar a fin de mes, no estar sencillamente peor a lo que se estuvo, no codearse con lo de siempre: la rosca de los grupitos de poder de la que tanto se habla en los canales masivos. Y esto desmonta cualquier debate. Visto empáticamente, es entendible.
Por qué se vota cuando se vota? Por ideología, por interés, por necesidad, por amistad, porque sí? Porqué se vota? Por la Patria, por la República, por el Gobierno, Por la inflación “controlada”, porque no hay otra cosa, porque hay que votar contra, porque quizás quizás quizás?
Cuando el contexto es más complejo las respuestas -si las hay- se multiplican al infinito.

Occidente sufre un proceso de derechización política infernal, 40 años de poder unipolar en manos de las corporaciones han creado monstruos tan temidos como el fascismo. No solo en Argentina. El pais que dio a la historia un proceso revolucionario de “libertad, igualdad, fraternidad” alberga uno de los movimientos ultraderechistas más fuertes de Europa, de cerca el in crescendo “nostalgico” alemán e italiano, el gobierno ucraniano, el “orbanismo” húngaro, las experiencias austriaca, bálticas y polacas. La historieta fascio-istriónica norteamericana. El bolsonarismo. La alianza de “intelectuales” y políticos ultraconservadores que meten en la misma bolsa al español Aznar, a Macri y Vargas Llosa. No es casualidad que aparezca un Milei con tantos admiradores en el mundo y en el patio trasero. Responde como pieza funcional a una corriente planetaria con sólida presencia no solo en las vidrieras del sistema capitalista.

Y cuando el capitalismo necesita aplastar o amortiguar la emancipación, la toma de conciencia social, la organización política con objetivos de soberanía, alli echa mano a la palabra “libertad” y con ese cartelito de fondo construye sus pelotones represivos y estructuras fascistas. Se llamará “libertad”, entonces, a la dependencia, a la injerencia, a la explotación. En suma: a la bestialización del hombre.

Conviene revisar los golpes fascistas de la Europa del siglo XX, la instalación de poderes que condujeron a la segunda guerra mundial, por ejemplo. No hay nada nuevo. El modus operandi ha quedado claro ante la historia. Claro, dije: a la historia hay que leerla.

Por esto me preguntaba qué se vota, porqué se vota cuando se vota.

Luego, la reflexión. Las inmensas mayorías no se detendrán a pensar que la hegemonía del discurso ultraderechista ( y sus implicancias con los superpoderes económicos globales) pone en juego a sus representantes aquí y allá porque es más sencillo tener “representantes democráticos” que enviar marines.

Por fuera de estas consideraciones (hay mucha filosofía y análisis geopolítico que sirven como fuente de consulta) queda un sentido ético que debe honrar a la democracia. Cada uno con su derecho a pensar, elegir libremente. Y así debe ser siempre y será (aunque quienes hemos hecho carrera en la comunicación podamos entender algunas intimidades de la manipulación informativa, etc, etc.)

Yo, muy personalmente, jamás hubiera dado apoyo electoral a un presidente que manda a bastonear a los jubilados, depreda los fondos para discapacitados o los del Garraham, pauperiza a la investigación científica argentina, a las universidades, no hace obra pública, aparece vinculado a una estafa internacional con criptomonedas, se declara admirador de una señora inglesa que representa la muerte de cientos de jóvenes argentinos, se emociona porque el Señor de las corbatas rojas le cambia su fibrón por la dignidad y los recursos nacionales, insulta a los opositores, persigue a la prensa, declama discriminación.

Estoy en mi derecho de sentirme en las antípodas de ese hombre y sus adláteres y opinar. Y pensar la Patria porque la quiero libre y soberana de cualquier poder planetario.
Pero sé que otros también están en su derecho de pretender la contrario.

Así como en el mundo, hoy, se juega un nuevo orden internacional, en Argentina se pone en juego un destino de Colonia o Soberanía.

En este paso de las elecciones legislativas comenzó seriamente la partida. En dos años la amenaza de la total dependencia batallará abiertamente contra las fuerzas de la soberanía. Dependerá del voto de los argentinos. Seremos capaces de entender por qué lo hacemos, entonces?

Gabriel Impaglione
Gabriel Impaglione
Gabriel Impaglione (Morón, Buenos Aires, Argentina. 15 enero 1958). Poeta, escritor y periodista radicado en Italia.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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