Francisco Manzanares
Poeta y periodista
Desde el día en que llegaste a mi sendero,
fuiste luz encendida en mi destino,
una estrella brillando en mi camino,
y el regalo más grande y verdadero.
Recuerdo tus juguetes y tu risa sonora,
tus pequeños pasos llenos de alegría,
la ternura inmensa que en tus ojos veía
y aquel abrazo tuyo que aún mi alma atesora.
Fuiste creciendo fuerte y decidida,
con noble corazón y gran talento,
venciendo con valor cada momento
y llenando de orgullo nuestra vida.
Hoy miro tus triunfos profesionales,
el esfuerzo constante que has logrado,
y agradezco al cielo haber contemplado
tus victorias tan grandes y especiales.
También admiro tu vida verdadera,
la mujer ejemplar y bondadosa,
tan valiente, tan noble y luminosa,
como un jardín que florece en primavera.
Hija querida, cuánto te amo y admiro,
porque jamás rendiste tus anhelos,
y con la fuerza inmensa de tus vuelos
convertiste en orgullo cada suspiro.
En este cumpleaños tan esperado,
le pido a Dios bendiga tu camino,
que jamás falte amor en tu destino
y seas por siempre feliz y realizada.


