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miércoles, 12 de mayo del 2021

Papa homenajea a los refugiados con una enorme escultura en la plaza de San Pedro

La obra representa 140 migrantes y refugiados de diferentes épocas.

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El papa Francisco inauguró este domingo, cuando se celebra la Jornada Mundial para los Migrantes y Refugiados, una enorme escultura de bronce y arcilla en la plaza de San Pedro que les rinde homenaje. Lo ha hecho después de celebrar una misa para conmemorar esta jornada, con la ayuda de cuatro refugiados –entre ellos una madre africana que llevaba a su hijo dormido–, para que “recuerde a todos el desafío evangélico de la acogida”.

Bajo el título de “Angels unaware”, la estatua, de seis metros de altura y tres toneladas de peso, representa a 140 migrantes y refugiados de diferentes culturas y periodos de la historia, el mismo número de esculturas que adornan la columnata de Bernini en la plaza de San Pedro.

El autor de la obra es el artista canadiense Timothy Schmalz, conocido por el “Homeless Jesus” –que representaba a Jesús en tamaño natural como un hombre sintecho echado en un banco–, quien describe sus creaciones como traducciones visuales de la Biblia. Se la encargó la Oficina de Migrantes y Refugiados del Vaticano, liderada por Michael Czerny, que la semana que viene será creado cardenal, pero el mismo papa Francisco ha supervisado la creación. Entre los migrantes representados se encuentran sirios y africanos actuales, pero también un judío que escapa de los nazis o un polaco que huye del comunismo.

“Fui afortunado al conseguir mucha gente actual, real, en la pieza. Utilicé muchas fotografías de inmigrantes que me han dado, e incluso algunos refugiados de África vinieron y posaron para la pieza”, ha explicado Schmalz al portal estadounidense Crux.

En la misa especial para celebrar la 105 Jornada de los Migrantes y Refugiados, instituida por la Iglesia católica en 1914, Francisco ha vuelto a hacer un llamamiento para recuperar la humanidad “para no dejar a nadie afuera” en la crisis migratoria.

Con unas palabras muy duras, el Pontífice ha criticado que la fabricación y la venta de armas se lleva a cabo en regiones que después no “quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan”. “Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las ‘migajas’ del banquete”, ha lamentado.

Desde que asumió el trono de San Pedro en el 2013, Francisco ha hecho de la lucha para la acogida una de los caballos de batalla de su Pontificado.

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