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lunes, 26 de julio del 2021

Papá cuéntame otra vez (un análisis)

Ismael Serrano es un joven cantautor español, surgido en los años 90, con una enorme capacidad creativa y una visión poética que ha logrado triangular equilibradamente, el romance, la ciencia y la conciencia social. Sus letras nos muestran una visión nueva del mundo, un canto de la post verdad –dirían los que les gusta etiquetar–, y es que él mismo es representante de una generación que despertó a la adolescencia en momentos de resquebrajamiento de las ideologías.

De pronto, nos habla a nosotros, la generación anterior, a nuestras luchas y nuestros ideales, y nos dice con unos versos llenos de ironía: “Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo”. A continuación, viene el verso que me hizo reflexionar: “Y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana…”. ¿Dulce? Los que vivimos esos años, sabemos que aquello no tenía nada de dulce. Era amargo. Persecuciones, desapariciones, muertes. Pero es la visión de su edad, cómo interpretaron aquel “cuento tan bonito”, que nosotros les contamos. El futuro es de ellos y no nos están pidiendo permiso para creer o no creer. Son otra humanidad. Las verdades ya no son más sus verdades.

Lo comprendí al conocer más de su producción, sobre todo el tema “Principio de incertidumbre”, donde juega a poetizar uno de los principios de la cuántica, aquel que hizo exclamar a Einstein: “Dios no juega a los dados”: “Puede que todo siga igual. También puede que no sea así. Quizás banderas blancas tu habitación alumbren y mi amor esté cerca y los dioses duden”. Y deja una advertencia a los suyos, en el tema “Ya ves”: “Si no ves más allá del horizonte, estaremos perdidos”.

En nuestro país, es aquella generación que creció encerrada, listos a tirarse debajo de las camas. Guardan en su primera memoria, las ofensivas guerrilleras, los Acuerdos de Paz y luego, la descomposición social y las pandillas, todo abigarrado, como en un cuadro de Antonio Bonilla.

Esta es la generación que ahora está tomando el relevo, pero no quieren las mismas trincheras. Nos han visto regar toda la olla de leche y luego llorar sobre el derrame y buscar a quien echar las culpas. Traen una misión, y es la de barrer escombros y reinventar el desastre que les estamos dejando. Tienen una ventaja y es que las ideologías han muerto, a pesar de todo lo que quisiéramos resucitar las barbas de antaño.

Este es un momento de reseteo total. Las cosas ya no van a ser igual que antes. No pueden ser. Hay que darle paso a la evolución. Gabriela Velis, en su artículo “La pandemia: aceleradora del caos” (ContraPunto 6/08/2020) habla del momento actual, de todas las condiciones que enfrentamos, “pero invitados a ser parte de la energía que hará la transición del caos a la nueva estructura disipativa, porque el mundo ya no es lo que era antes pero todavía no es lo que va a ser”.

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