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martes, 19 de octubre del 2021

Padres asesinos

Todo individuo que comete un filicidio es, por naturaleza, un psicópta. Son personas que incluso dan excusas cuando los atrapan, pero no sienten en realidad amor por sus hijos

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México, Bolivia, Argentina, Estados Unidos, Inglaterra”¦ Si uno analiza las noticias de los últimos meses descubrirá que, indistintamente del lugar, cada vez son más los casos de filicidio en el mundo. ¿Qué es eso? Nada menos que cuando un padre o una madre asesina a sus propios hijos.

Es inconcebible que esto pueda ocurrir, pero sucede”¦ Y con más frecuencia de lo que muchos creen. En Inglaterra, por ejemplo, cada mes mueren tres niños a manos de sus padres. Se da, sobre todo, por venganza. Para acabar con un obstáculo, por un trastorno mental, por vergí¼enza”¦ Todo individuo que comete un filicidio es, por naturaleza, un psicópta. Son seres que incluso dan excusas cuando los atrapan, pero no sienten en realidad amor por sus hijos. Es solo una forma de justificarse, pero nada justifica matar a un hijo.

Hombres y mujeres suelen matar de forma distinta y, con frecuencia, por distintas razones. Las mujeres no recurren a la violencia fí­sica y no quieren ver sangre, aunque hay excepciones. Son más insidiosas, matan más lentamente, planifican, tienen mucha paciencia y un alto porcentaje justifica sus asesinatos, según los especialistas.

El llamado neonaticidio se produce durante las 24 horas posteriores al parto y es cometido siempre por las madres. “Las razones son variadas y van desde la vergí¼enza social a la no aceptación por parte de la familia, o la falta de capacidad económica para atenderlo", explica la realizadora de un estudio publicado por la revista Forensic Science International.

Un detalle que llama la atención es que la mayorí­a de los infanticidios son cometidos por personas sin aparentes problemas mentales. Eso se desprende de una investigación de Theresa Porter y Helen Gavin, que en 2010 analizó datos de 40 años y que no permite tener sospechas porque proyecta una imagen de persona trabajadora, adaptada, y no concuerda con la imagen estereotipada de una homicida.

Sin embargo otros estudios sostienen que los padres o madres que realizan un infanticidio suelen padecer de psicopatí­a o sufrir un brote psicótico, además de un cí­rculo social limitado e historial de haber sido abusados Otra investigación realizada en España concluye que el 57,4% de los 15,691 casos estudiados, el asesino fue un hombre y el 42,6,% a la mujeres. Además, el 90% de los filicidios son cometidos por los padres biológicos y sólo el 10% son perpetrados por los padrastros o madrastras. Prevenir casos de filicidio no es sencillo, pero padres con carencias afectivas y sí­ntomas de esquizofrenia son más propensos a esto. Otro dato: según el estudio, la inteligencia de los padres asesinos estaba por debajo de la media.

Hogares con casos de violencia familiar pueden ser un caldo de cultivo para estas situaciones. "Hay mucha gente que perdona a quien le hace daño o le quita algo que quiere y olvida, pero la mayorí­a de los humanos quiere justicia y venganza. Los hombres normalmente tienen una razón muy primigenia, que es vengarse de su pareja. ‘Me has dejado o me vas a dejar, o me estás pidiendo el divorcio, ¿cómo puedo hacerte daño?’ La forma más cruel es arrebatándole a sus hijos", opina la criminóloga Paz Velasco de la Fuente

Robert Hare, especialista en psicopatí­a, estima que un 1% de la población mundial es psicópata: "Conviven y trabajan con nosotros, son nuestras parejas, amigos, vecinos… se les ha llamado personas tóxicas o depredadores emocionales y, para conseguir lo que quieren están dispuestas a cualquier cosa. También a matar, pero hay que aclarar que, aunque se tenga un trastorno antisocial de la personalidad, lo que antes se llamaba psicopatí­a, no todos son crueles asesinos". No es fácil distinguirlos.

Por otra parte, está el llamado filicidio altruista, que se da tanto en hombres como en mujeres que creen que están haciendo lo mejor para sus hijos. Dentro de esta categorí­a, se diferencian dos situaciones distintas: "Está el padre o la madre que no tiene ganas de seguir viviendo, sufre un episodio de depresión muy fuerte y tiene miedo de dejar a sus hijos solos, así­ que los asesina. Muchos especialistas lo llaman suicidio ampliado", explica la periodista Teresa Guerrero,

En otros casos, el hijo padece una enfermedad y el progenitor cree que no va poder tener una vida digna o normalizada, así­ que decide acabar con su vida para que no sufra. Un caso emblemático fue el de Katharina Katit-Stí¤heli, una mujer suiza que en 2014 acuchilló a su bebé de 10 meses, que padecí­a hidrocefalia

Tras cometer el asesinato, es bastante frecuente que el padre o la madre se suicide o lo intente, aunque muchos no lo logran. Tampoco lo consiguió Anna Mae Blessing, la anciana estadounidense de 92 años que recientemente mató a su hijo para evitar que la llevara a una residencia. Tras su fallido intento de suicidio, ha pedido que la ejecuten. Casos así­ terminan siendo fatales. Se puede tratar psicológicamente un caso así­, pero si no hay muestras visibles de un arrepentimiento, es imposible que una terapia les ayude.

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Margarita Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicólogía Médica, Psiquiatrí­a infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
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