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jueves, 06 de mayo del 2021

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El Salvador se acerca a unas nuevas elecciones presidenciales. Este nuevo proceso tendrá una trascendencia que marcará profundamente los acontecimientos de la nación en los próximos años.

En este sentido, los partidos polí­ticos ya comenzaron a mostrar sus cartas al electorado. Las dos principales fuerzas polí­ticas se han visto enfrascadas en procesos complejos de elección de candidatos. Primero ARENA, que se decantó por Carlos Calleja en sus elecciones internas, en detrimento de Javier Simán, lo que dejó al mayor partido de oposición con algunas rasguñaduras. A pesar de su inconformidad, los perdedores tuvieron que aceptar a regañadientes, por aquello de la “unidad partidaria”.

En el otro lado de la moneda: el Frente, luego del mazazo que supuso la derrota del 4M, se recompuso y logró hace unos dí­as elegir al candidato que los representará en febrero del 2019. En un primer momento, la cúpula del partido de gobierno propuso al ex ministro de Obras Públicas, Gerson Martí­nez, como su candidato; luego del descontento de buena parte de su militancia por el fracaso en las legislativas y municipales, la dirección del partido tuvo que recular y convocar a unas elecciones internas en las cuales resultó ganador el ex Canciller, Hugo Martí­nez. El sector dirigencial del FMLN, que proponí­a a Gerson Martí­nez, tuvo que aceptar, también a regañadientes, la candidatura del otro Martí­nez.

Hasta acá todo resultaba cual lo planeado por las dos grandes fuerzas polí­ticas del paí­s. Sin embargo estas próximas elecciones tienen un ingrediente que quizá desde hace muchos años no se veí­a: Un tercero en discordia. El lanzamiento de Nayib Bukele, ex alcalde de San Salvador, y su movimiento Nuevas Ideas ha sido todo un acontecimiento en la polí­tica nacional. Repito: es probablemente la elección en que la contienda no será entre los dos grandes y tradicionales partidos polí­ticos, sino entre tres. De participar finalmente en las elecciones presidenciales, Nayib Bukele, según algunos analistas, harí­a que el Frente quedara relegado a un deshonroso tercer lugar.

Además, según diversas encuestas (con mayor o menor rigor metodológico), Nayib Bukele se ha posicionado como una opción real a la presidencia de la República. El señor Bukele ha sabido capitalizar todo el descontento que hay hacia la clase polí­tica criolla y se ha mostrado como un “outsider”, capaz de hacer todo lo que sus predecesores no han podido. Sin embargo, hasta ahora no ha pasado de tener altercados en redes sociales con los que él considera quieren impedir que su movimiento se constituya en partido polí­tico y, por ende, quede impedido a presentarse como candidato presidencial: los partidos polí­ticos tradicionales, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y los grandes medios de comunicación nacionales. También sigue en pleitos legales con el Frente (caso Eugenio Chicas y caso expresiones de violencia contra la mujer), los que de alargarse le podrí­an generar desgaste y anticuerpos ante un grueso de los electores.

Si finalmente Nayib Bukele participa de manera independiente, tendrí­amos listos los tres candidatos. Una vez definido eso, lo que le urge al electorado, más que las caras bonitas y los spots publicitarios bien hechos es saber el programa de los candidatos. No es posible que nos sigan vendiendo los candidatos como que son marcas de jabones o shampoo en oferta. Eso no es lo que más nos interesa a los salvadoreños y salvadoreñas. Lo importante es lo que los candidatos van a ofrecer para solucionar los problemas más apremiantes de la ciudadaní­a.

¿Qué nos ofrecen, por ejemplo, para enfrentar la delicada situación de inseguridad y delincuencia que padecemos dí­a a dí­a? ¿Qué harán para atacar el alarmante desempleo que sufren grandes capas de la población? ¿Qué medidas van a tomar para detener el grave deterioro medioambiental de El Salvador? Los votantes queremos saber qué harán para disminuir la extrema pobreza, las incontables violaciones a los derechos de los niños y niñas, el alarmante aumento de los feminicidios…

Ya que desean tanto nuestros votos, es ineludible que expongan a la población sus propuestas a través de los medios de comunicación, las redes sociales, en debates serios y en encuentros en hoteles, universidades e iglesias. Solo de esta forma los ciudadanos podremos ponderar bien nuestro voto y ejercer ese derecho de manera informada. Una vez elegidos los candidatos, la ciudadaní­a demanda propuestas serias, sensatas y aterrizadas en la realidad, más que canciones pegajosas y anuncios bonitos. En esto deberí­an ya ‒partidos polí­ticos, candidatos y jefes de campaña‒ poner todo su empeño. Es su obligación.

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Manuel Vicente Henríquez
Columnista de ContraPunto https://twitter.com/Pregonero_SV

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