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lunes, 17 de mayo del 2021

Nicaragua: liberan a camioneros privados de libertad por opositores a Ortega

Además, ciudadanos reclamaron a los lí­deres religiosos que intercedieran por la paz del paí­s y que dejaran de apoyar a los opositores

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Unos 400 camioneros centroamericanos que estaban privados de libertad en una carretera al sur de Managua, comenzaron desde la tarde del domingo a retornar a sus paí­ses luego que un operativo policial despejó la ví­a panamericana.

Al menos dos oficiales de la policí­a murieron y más de una decena de agentes resultaron heridos en el operativo contra los bloqueos en las poblaciones de Diriamba y Jinotepe.

Medios opositores dijeron que unos 9 activistas antisandinistas habí­an muerto en el operativo, pero la información no ha podido ser constatada por fuentes independientes.

Grupos de opositores al gobierno, armados con armas de fuego y armas hechizas, mantení­an cautivos a los camioneros desde hace 38 dí­as, y bloqueaban el acceso a abastecimientos y ví­veres a ambas poblaciones, para según ellos, lograr la salida del poder del gobernante Daniel Ortega.

La policí­a comenzó a desbloquear las carreteras en forma paulativa desde hace más de una semana.

Este lunes, lí­deres de la Iglesia Católica y dirigentes del bloque de opositores a Ortega llegaron a ambas poblaciones, según dijeron, para rescatar a opositores que para ellos eran perseguidos por sandinistas.

El grupo de opositores, refugiados en una Iglesia de la ciudad de Diriamba, se encontraban disfrazados con ropas de santos y ocultando sus rostros y eran de los que participaban en los bloques carreteros.

Centenares de sandinistas mantení­an rodeada la iglesia, donde dijeron encontraron armas, para detener a los opositores, a quienes acusan de torturar y lesionar a policí­as y sandinistas en el mismo lugar religioso.

Los lí­deres religiosos, entre ellos el obispo Silvio Báez, feroz opositor a Ortega y criticado por sandinistas por llamar a la violencia, encabezó una caravana de religiosos en la que tomaba parte el nuncio apostólico y decenas de periodistas.

Sin embargo, no fueron recibidos como héroes, en especial Báez, a quien reclamaron por su apoyo a los opositores. Miles de habitantes de Jinotepe y Diriamba reclamaron a los lí­deres religiosos que intercedieran por la paz del paí­s y que dejaran de apoyar a los opositores que realizan acciones como el bloqueo carretero, que se extendió por más de un mes y que protagonizan choques armados con sandinistas.

La población reclamó a los religiosos por su ausencia y su falta de gestión mientras estaban sin ví­veres y sin poder salir de ambas localidades por los bloqueos carreteros o "tranques", que según opositores buscan llevar la democracia al paí­s centroamericano y forzar la salida de Ortega.

En tanto, en Managua se viví­a una relativa tranquilidad, interrumpida  la noche del domingo con un nuevo ataque armado de opositores en los alrededores de la alcaldí­a de la capital nicaraguense.

Los enfrentamientos entre opositores armados contra militantes sandinistas y  la policí­a han dejado más de 200 muertos desde que arrancó la crisis polí­tica y social en abril pasado.

La tarde del sábado, un docente  de humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua fue atacado a balazos mientras retornaba con su familia. La federación de docentes universitarios acusó a opositores por el ataque.

En abril, una protesta estudiantil contra una reforma de pensiones fue reprimida por la policí­a, pero casi de inmediato las protestas se extendieron a varias ciudades del paí­s, y grupos extremistas de la oposición aprovecharon para atacar y quemar locales gubernamentales.

El  gobierno de Ortega anuló la reforma, que preveí­a un mayor pago de los empresarios a la seguridad social, pero los choques entre opositores y sandinistas continuaron.

La cúpula de la iglesia católica aceptó una petición de Ortega para mediar en un diálogo, y de inmediato exigió el acuartelamiento de la policí­a.

Ortega accedió a acuartelar a la  policí­a, lo que generó un ambiente de caos en el paí­s, donde se multiplicaron los choques entre ambos bandos, así­ como los asaltos, secuestros y asesinatos.

La policí­a salió en forma paulativa hace poco más de una semana para restablecer el tráfico vehicular bloqueado en varias arterias por opositores y que impedí­a el acceso a ví­veres de varias poblaciones.

El diálogo entre el gobierno y el bloque de opositores está a la espera de que la jerarquí­a católica lo convoque.

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