Redacción ContraPunto |
Una extraña silueta con apariencia de “medusa” captada por el róver Curiosity en Marte volvió a despertar la imaginación sobre el planeta rojo. La imagen, registrada en 2023 y difundida nuevamente en redes sociales este año, parece mostrar una figura suspendida sobre el horizonte, aunque los indicios científicos apuntan hacia una explicación mucho más terrestre.
Una fotografía tomada por el róver Curiosity en Marte volvió a llamar la atención tres años después de haber sido registrada. En el horizonte del cráter Gale aparece una silueta oscura que recuerda a una criatura suspendida sobre el terreno marciano, pero todo apunta a que el extraño objeto podría ser el resultado de una anomalía en el sensor de la cámara.
La imagen fue captada el 20 de agosto de 2023 por la cámara de navegación derecha del Curiosity, mientras el vehículo exploraba el cráter Gale. Durante mucho tiempo pasó prácticamente inadvertida, hasta que en agosto de 2026 comenzó a circular nuevamente en redes sociales y despertó la curiosidad de miles de usuarios.
La figura aparece en uno de los extremos de la fotografía, sobre una elevación rocosa. Su forma recuerda vagamente a una medusa: una estructura redondeada en la parte superior de la que parecen desprenderse varias prolongaciones oscuras. La apariencia resulta tan peculiar que algunos observadores la han comparado con los trípodes de La guerra de los mundos, de H. G. Wells, o con las máquinas que aparecen en distintas historias de ciencia ficción.
La imagen, sin embargo, no constituye evidencia de una estructura desconocida ni, mucho menos, de vida extraterrestre en Marte.
Una figura que aparece y desaparece
Uno de los elementos más importantes para entender la fotografía está precisamente fuera de ella. Las imágenes tomadas por el Curiosity inmediatamente antes y después permiten comprobar que la silueta no aparece de manera consistente en el paisaje.
Según las comparaciones realizadas a partir de la secuencia fotográfica, existen imágenes del mismo sector tomadas apenas 13 y 25 segundos antes en las que la extraña figura no está presente. Tampoco aparece cuando la cámara vuelve a registrar esa zona aproximadamente 78 minutos después.
Ese comportamiento hace poco probable que se trate de una formación rocosa o de cualquier otro objeto permanente situado sobre la superficie marciana. Si la figura correspondiera a un elemento físico del paisaje, debería aparecer también en las fotografías tomadas desde la misma posición y en un intervalo tan breve.
La explicación más probable, por tanto, está relacionada con la propia imagen y con la manera en que la cámara registra la radiación que llega hasta su sensor.
La huella de una partícula espacial
Una de las hipótesis planteadas es que la cámara haya sido alcanzada por una partícula energética procedente del espacio, un fenómeno conocido como impacto de rayos cósmicos sobre los sensores electrónicos.
Marte se encuentra mucho más expuesto a este tipo de partículas que la Tierra. El planeta carece de un campo magnético global y su atmósfera es considerablemente más tenue que la terrestre, por lo que ofrece una protección mucho menor frente a la radiación espacial.
Cuando una partícula de alta energía atraviesa un sensor digital puede dejar una marca en determinados píxeles. Dependiendo de la trayectoria y de la intensidad del impacto, el resultado puede aparecer como un punto, una línea o una forma irregular que, al observarla dentro del contexto de una fotografía, puede adquirir una apariencia sorprendentemente definida.
El astrofísico Joseph Farah observó precisamente este tipo de característica al examinar la fotografía ampliada. En la zona donde aparece la supuesta “medusa” se distingue una sucesión de píxeles oscuros perfectamente alineados y sin el suavizado habitual que tendría una estructura física fotografiada a distancia.
Ese detalle constituye uno de los argumentos más sólidos para considerar que la figura podría ser un artefacto producido por el sensor y no un objeto situado sobre el suelo marciano.
Un fenómeno conocido por las cámaras de Marte
Los efectos provocados por partículas energéticas no son desconocidos para las misiones de exploración marciana. Las cámaras de los róveres han registrado en numerosas ocasiones puntos y trazos producidos por partículas que alcanzan sus sensores.
La propia NASA ha explicado anteriormente que este tipo de marcas puede aparecer en las fotografías obtenidas desde Marte. En 2014, especialistas del Laboratorio de Propulsión a Chorro señalaron que recibían imágenes del róver Curiosity con puntos brillantes de este tipo con una frecuencia considerable.
Aunque habitualmente estos artefactos son pequeños y fáciles de reconocer, determinadas condiciones pueden producir patrones que resultan mucho más llamativos cuando se observan sin conocer el contexto técnico de la imagen.
La “medusa” marciana podría encontrarse dentro de esa categoría.
¿Podría tratarse de otra cosa?
La hipótesis del rayo cósmico es una de las explicaciones más plausibles, pero no es posible afirmar con absoluta certeza qué produjo la anomalía únicamente a partir de la fotografía.
También podría existir algún problema electrónico en el sistema de captura, una alteración producida durante el procesamiento o compresión de los datos, o incluso una anomalía ocurrida durante la transmisión de la información desde Marte hasta la Tierra.
Otra posibilidad, aunque menos sustentada por las imágenes disponibles, sería que la cámara hubiera registrado un fenómeno transitorio sobre la superficie, como una pequeña perturbación atmosférica o un remolino de polvo. Para confirmar una explicación de ese tipo sería necesario contar con información adicional, como datos meteorológicos o imágenes simultáneas obtenidas por otras cámaras.
Por ahora, ninguna de esas posibilidades permite convertir la fotografía en una evidencia de algo extraordinario.

Marte sigue siendo fascinante sin necesidad de extraterrestres
La imagen resulta llamativa precisamente porque el cerebro humano busca formas reconocibles incluso en patrones producidos por fenómenos completamente naturales. Una sucesión de píxeles puede convertirse fácilmente en una criatura, una máquina o una estructura cuando aparece sobre un paisaje tan remoto como el de Marte.
En este caso, además, la secuencia de fotografías proporciona una pista fundamental: aquello que parece estar sobre la superficie desaparece casi inmediatamente.
La fotografía del Curiosity es, en ese sentido, un recordatorio de que la exploración espacial también está llena de fenómenos que desafían nuestra primera interpretación. La “medusa” no necesita ser una criatura marciana para resultar interesante. Basta con que sea el resultado de una interacción entre la radiación espacial, un sensor científico y un paisaje situado a millones de kilómetros de la Tierra.
Marte, después de todo, no necesita inventar monstruos para seguir siendo uno de los lugares más extraños y fascinantes de nuestro vecindario cósmico.


