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domingo, 09 de mayo del 2021

Mercado laboral: “talón de Aquiles” en economí­a salvadoreña

La informalidad, la terciarización del empleo y la brecha entre salarios y productividad impiden que el paí­s goce de una economí­a más prospera

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Durante los últimos años, economistas e investigadores han señalado diversos problemas que tienen una incidencia negativa  en la economí­a  salvadoreña, tanques de pensamiento e incluso organismos internacionales, han señalado que los niveles de crecimiento siguen siendo relativamente bajos para hacerle frente a retos  como la mejora de la  competitividad y productividad.

El Departamento de Economí­a de la Universidad José Simeón Cañas (UCA), presentó este miércoles los resultados del informe Análisis Socioeconómico de El Salvador, que corresponde al segundo semestre del 2015.

El jefe del departamento, Mario Montesino, explicó que la economí­a salvadoreña  aún refleja los efectos de la crisis financiera que se registró en 2008 y la lenta recuperación del empleo y el crecimiento,  vislumbran una situación desfavorable para  El Salvador.

De acuerdo con Montesinos uno de los principales problemas que enfrenta el paí­s está en el mercado laboral. Aunque el 93% de la Población Económicamente Activa (PEA), este empleada, el nivel de subocupación alcanza un 30%. Es decir que alrededor de tres personas de cada 10 empleadas  no logran trabajar el mí­nimo de horas semanales necesarias para ser consideradas ocupadas.  En torno a la brecha de género, se registra un que el 42% de la PEA son mujeres.

Por otra parte, según el estudio realizado con la casa de estudios superiores expresa que el empleo se “terciariza”, lo que ha desembocado en cifras alarmantes.

Según explicó Montesinos, de 1990 a 2014, en el sector de la agricultura se perdieron casi 50 mil puestos de trabajo, mientras que en el sector financiero y de intermediación ““ del sector terciario- la ocupación se incrementó en más de medio millones de personas.

Al igual que en muchos paí­ses de la región,  la economí­a salvadoreña  padece de la informalidad que caracteriza por bajos ingresos y sin cobertura de seguridad social. El diagnostico de la UCA indica que alrededor el 50% de los ocupados, es decir un poco más de 1.2 millones de personas, en su mayorí­a mujeres, forman parte del sector informal.

Otro de los problemas que señalan los expertos es la “vulnerabilidad” de los salarios y calculan que desde la década de los 70 los trabajadores no han recuperado el “poder de compra”. La década de los 80, marcada por un conflicto socio polí­tico, dejo salarios urbanos con 80% menos en la capacidad de compra, mientras que los agrí­colas perdieron el 91%.

Hasta la fecha los ajustes no han sido suficientes para solventar la situación y entre 2010 y 2016 los salarios mí­nimos crecieron solo un 2%.

En términos reales, Montesino explicó que el salario mí­nimo urbano actual cubre menos del 50% de la canasta básica del mercado, mientras que la tarifa agropecuaria únicamente alcanza para comprar un poco más de la mitad de la canasta básica alimentaria.

La productividad de El Salvador, de acuerdo con el documento, también refleja un comportamiento negativo. Entre 1920 y 1980, la tasa de crecimiento fue de 1.5, mientras que entre 1980 y 2014 se registra 0.45% y para la última década se refleja cifra negativa con -0.03%.

En concreto, Montesinos explicó que con el estancamiento y deterioro de los salarios, la brecha de productividad y los salarios ha aumentado a favor de la productividad, sin embargo, la baja “absorción”, de las capacidad humanas está estancando la productividad.

Sobre las causas, los especialistas señalan hací­a las polí­ticas neoliberales implementadas durante los últimos años, que carecen de la inversión en capacidad humana que puede expresarse en empleo, salarios y programas públicos de inversión social.

Esto, según el análisis, ha generado que los ritmos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sea lento. Entre 1990 hasta 2006 el promedio del crecimiento ha sido del 5%, no obstante desde la crisis económica hasta la actualidad el promedio es del 1%.

A estos factores se suman otros factores como la migración que han provocado que casi tres millones de personas estén trabajando  en el exterior, número equivalente a la PEA de la economí­a interna.

Tras el estudio, y tomando en cuenta el tema del mercado laboral como uno de los muchos ejes que están debilitando la economí­a salvadoreña, el centro de estudios sugiere que para hacer crecer y mejorar la productividad del paí­s se necesita del PIB logre un crecimiento por encima del 10%.

¿Cómo lograrlo? a juicio de Montesino y tras estudiar la realidad de la economí­a, es indispensable que el modelo invierta en capacidad humana.  “Esta inversión deberí­a elevarse a tres veces el fondo de recursos del PIB destinados a la cobertura de las condiciones de existencia y fortalecimiento del las capacidades humanas, esto implica un tasa de inversión sobre el PIB de más del 25%, destinadas principalmente a las capacidad humanas y de empleo”, aseguró.

El estudio deja en claro que la situación que vive el paí­s refleja la necesidad de generar fuerzas internas que logren reducir la vulnerabilidad del paí­s ante la dinámica global.

Entidades financieras, indican que la riqueza del capital humano y su ritmo de aumento son cruciales para el nivel y la velocidad del desarrollo económico de un paí­s, fundamentalmente porque el capital humano es el principal factor determinante de la capacidad de un paí­s para producir y adoptar innovaciones tecnológicas.

“La inversión en capital humano, si bien es extremadamente importante, no basta para lograr un rápido crecimiento económico: debe ir acompañada de una estrategia de desarrollo acertada”, ha enfatizado el Banco Mundial (BM).

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