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martes, 27 de julio del 2021

Me gusta mi libertad, pero no tu libertad

A través del tiempo los cambios en las sociedades han sido más que evidentes, lo que era normal en el siglo XV en el siglo XXI serí­a descolocado, dado que los avances en cuestión tecnológica han sido el emblema de estos tiempos tan modernos.

Tan modernos que los abogan por la “libertad” siempre cargan un discurso económico, por ejemplo, que el libre mercado da sus opulencias como lo son artí­culos de comunicación avanzados y, también el hecho que el individuo debe de lograr sus metas por méritos propios, y demás argumentos que enaltecen la libertad económica, de esa manera tratan de opacar todo tipo de intervención de parte del Estado. Pero, ¿qué pasa respecto a la libertad individual?

Cuando el Estado interviene en los ámbitos sociales es cuando entorpece el desarrollo, argumentan los conservadores; sin embargo ¿por qué los grupos conservadores entonces quieren dominar las relaciones privadas de los individuos? ¿por qué la insistencia de la libertad y no promulgar o respetar la libertad de decisión de la mujer sobre su cuerpo?

En muchas de las ocasiones es acompañado el argumento conservador con el componente religioso y voy a dirigirme a dos grandes grupos religiosos, católicos y cristiano. El primero siempre ha querido tener el control de los individuos por “mandato divino”, persiguiendo a personas que no promulgaban la doctrina católica como los cristianos; aquellos que no se regí­an a las normas eran considerados pecadores, herejes, endemoniados, etc. Ejerciendo su poder a través de las instituciones del Estado. El segundo grupo, según la misma biblia cristiana manifiesta cómo sus seguidores fueron perseguidos por medios de las instituciones de los gobernantes en la época que los textos manifiestan, más delante de la historia gracias a que la religión se institucionalizó siguieron siendo presa de persecución, y fue hasta cierto momento de la historia que lograron salir de esa persecución, por impulso de la Reforma Protestante. Entonces ¿ahora que el poder de la iglesia católica es casi menor, quieren sobreponer sus normas por medio de las instituciones del Estado?

¿Por qué se empeñan en controlar el comportamiento privado del individuo? ¿Por qué quieren ejercer poder? El poder ejérzanlo sobre sus seguidores, ellos les han dado la potestad de ejercer el poder sobre ellos.

Especialmente grupos cristianos, abogan de la libertad del uso de armas, libre mercado, pero que la sociedad este sobre la base religiosa… momento, todo es libertad, ¿pero el individuo que no promulga ninguna religión debe regirse a normas religiosas? Si su propósito es salvar las vidas de los pecadores llevando la palabra de dios a toda la tierra, ¿por qué repudiar a los homosexuales en lugar de llamarlos a sus iglesias? Hay mucho homosexual que cree que dios existe. ¿Por qué llamar peyorativamente a la mujer que desea tener control sobre su cuerpo? Todo es arrogancia desde adentro hacia afuera de parte de los conservadores, pero les molesta que exista una corriente diferente y promulgue de la libertad sobre el cuerpo de cada quien. No se les está negando creer en su religión, se aboga a dejar en libertad al individuo que no se rige bajo ningún dogma de fe.

La idea de libertad, no debe sólo ser promulgada en lo económico, cuando llegan los argumentos “contra libre mercado” manifiestan que es la “envidia hacia al que prospera, hacia al rico”, en realidad no, pero el pro libre mercado (y como ironí­as de vida perteneciente a la clase trabajadora), le da envidia quienes desean tener la libertad absoluta de su vida privada sin tener un ente superior que les controle su vida.

Quieren normalizar la familiar, que ésta debe sólo conformarse por hombre y mujer heterosexual, ya lo demás es “degenerado”. Se argumentan contra el matrimonio entre personas del mismo sexo al decir que se quiere “desnaturalizar” a la familia, pero si lo natural ha sido el supuesto de la realidad establecida y los procesos históricos han venido rompiendo esos esquemas establecidos por los grupos de poder. Y como si la familia fuese algo que funciona tan bien. Preguntémonos ¿cuántos divorcios existen en la familia “normal” y cuántos en la familia de personas del mismo sexo?

Antes de salir a “proteger” a la familia negando la unión entre personas del mismo sexo, deberí­an ser congruentes y prohibir el divorcio dado que se empeñan tanto en “proteger” a la familia como algo “puro”. Pero si es en ella donde más se ejerce el poder y es normalizado por parte del patriarcado.

Sus estructuraciones normalizadoras son incongruentes, “normal” era que el hombre golpeara a la mujer por no tenerle preparada la cena, era normal hasta eso, que el hombre no tomara ningún utensilio de cocina. Se argumentan en lo “natural” como algo estable ¡pero si es en la naturaleza misma donde más cambios se realizan! Analicemos mejor, cuál fue la conceptualización que se nos ha forjado por naturaleza, ahí­ empecemos a cuestionarnos. La semántica sobre lo “natural” quiere quedar en manos del bloque conservador; a ver cuándo entienden que la realidad está llena de interpretaciones, es subjetiva.

Y los grupos conservadores religiosos se eximen en momentos de lo “natural”, cuando manifiestan que su origen no es natural sino por parte de un ser superior. ¿Existe lo natural? ¿No es acaso lo que nos rodea el fruto de diversas técnicas que llevaron a visualizar cierta interpretación de la realidad? El problema está que lo “natural” para los conservadores no puede ser taxativo, los absolutos siempre han dañado a las sociedades.

Estos grupos desean ejercer su poder normalizándolo en la vida privada de los individuos, y es algo en lo que no deben inmiscuirse.

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