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domingo, 5 julio 2026

Los últimos ataques entre Afganistán y Pakistán

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Alonso Rosales, analista internacional

Las tensiones entre Afganistán y Pakistán han escalado nuevamente en las últimas 24 horas, con ataques aéreos, bombardeos y operaciones con drones que han provocado víctimas civiles, destrucción de infraestructura y un aumento significativo del riesgo de una guerra abierta entre ambos países. La confrontación se produce en el contexto de un conflicto que comenzó a intensificarse a finales de febrero de 2026 y que ya ha dejado decenas de muertos y miles de desplazados en la región fronteriza.

Durante la madrugada del 13 de marzo, la fuerza aérea de Pakistán lanzó una serie de bombardeos contra varios objetivos dentro del territorio afgano. Según autoridades afganas, los ataques impactaron zonas de Kabul, así como áreas en Kandahar, Paktia y otras provincias cercanas a la frontera. Entre los blancos alcanzados se encontraba un depósito de combustible cercano al aeropuerto de Kandahar, utilizado por aeronaves civiles y por misiones de la ONU, además de zonas residenciales donde se encontraban viviendas de civiles.

De acuerdo con los reportes iniciales difundidos por autoridades afganas, los bombardeos dejaron al menos cuatro personas muertas y más de una docena de heridos en Kabul, entre ellos mujeres y niños. En la provincia oriental de Nangarhar también se reportaron víctimas adicionales, incluyendo una mujer y un menor, mientras que varios edificios resultaron dañados o destruidos por las explosiones.

Pakistán, por su parte, afirmó que los ataques formaban parte de una operación militar denominada “Ghazb lil Haq”, cuyo objetivo sería destruir posiciones del grupo insurgente Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) que, según Islamabad, opera desde territorio afgano. Las autoridades pakistaníes sostienen que las operaciones estaban dirigidas exclusivamente contra infraestructura militante, aunque Kabul acusa a Islamabad de haber golpeado áreas civiles.

La respuesta de Afganistán no tardó en llegar. En represalia por los bombardeos, el gobierno talibán afirmó haber lanzado ataques con drones contra objetivos militares en Pakistán, incluyendo instalaciones en el distrito de Kohat y zonas cercanas a Islamabad. Las autoridades pakistaníes indicaron que varios de estos drones fueron interceptados, aunque algunos incidentes provocaron daños menores y dejaron al menos dos niñas heridas en la ciudad de Quetta.

Además de los ataques directos, se registraron enfrentamientos a lo largo de la extensa frontera entre ambos países, conocida como la Línea Durand, donde unidades militares intercambiaron fuego en varios puntos. Este frente fronterizo, de aproximadamente 2.600 kilómetros, se ha convertido en uno de los focos principales del conflicto.

Las consecuencias humanitarias comienzan a ser cada vez más graves. Organismos internacionales han advertido que los combates de las últimas semanas han provocado decenas de muertos y más de 100.000 desplazados, mientras que comunidades enteras en las zonas fronterizas han tenido que abandonar sus hogares ante el temor de nuevos bombardeos o enfrentamientos.

En conjunto, los ataques de las últimas 24 horas muestran una clara escalada militar entre Kabul e Islamabad. Ambos gobiernos se acusan mutuamente de violar la soberanía del otro y de apoyar a grupos insurgentes, lo que ha llevado a analistas y organismos internacionales a advertir que el conflicto podría evolucionar hacia una guerra regional más amplia si no se logra una desescalada diplomática en los próximos días.

Fuentes
Reuters; Al Jazeera; AP News; informes internacionales sobre el conflicto Afganistán-Pakistán, marzo de 2026.

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