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sábado, 08 de mayo del 2021

Los Demócratas y la fe

La diversidad religiosa al interior del partido Demócrata es un reto. No permite que el 28% de los cristianos evangélicos, que están registrados como demócratas, en alianza con los afroamericanos e iglesias históricas, influyan en las instancias partidistas

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Estados Unidos es una nación cada día más diversa y multicultural.

Sin embargo la fe cristiana, en sus variadas denominaciones protestantes y evangélicas, y en su vertiente católico romana, sigue siendo la fuerza que aun domina las expresiones religiosas y culturales de la mayoría de la población.

El editorial de Cristianismo Hoy

En esta época de celebración, de alegría, de reuniones familiares, en el marco de la celebración de la Navidad y el nuevo año, el papel de los evangélicos en la esfera pública se hizo mediática. Fue por la publicación del editorial de la revista evangélica Cristianismo Hoy. Allí, el editor pide la destitución del Presidente Trump.

Me referí extensamente a ese tema en este artículo de opinión publicado por Hispanic LA y debo confesar, que me quedé sorprendido con la difusión que ha tenido el mismo, no solo entre los hispanos de Estados Unidos, sino en otras partes de América Latina.

En este articulo quiero brevemente destacar la dificultad que tienen los demócratas en articular los temas de la religión y la fe.

Recuerdo que en el 2005, recibí una invitación del entonces senador estatal de California Art Torres, quien fungía como el presidente del partido demócrata en el estado. Quería que participara en un panel sobre el papel de la Religión y la Fe en la esfera pública, en la ciudad de Sacramento.

En la reunión se dieron cita los líderes y los principales activistas de los 58 condados del partido demócrata de California.

En el panel participaron un rabino judío, un obispo afroamericano, una pastora luterana y un sacerdote católico. Yo fui el último de los presentadores. Me enfoque en los 20 minutos que me concedieron en tratar el tema migratorio y en como la ética cristiana nos invitaba a todos a responder con políticas públicas para tratar de resolver lo mejor posible ese complejo problema.

Panel sobre la religión en el partido

En el tiempo posterior de preguntas y respuestas, muchos de los activistas y delegados, reaccionaron con preguntas muy incisivas. Algunos hasta con comentarios negativos, que cuestionaba la realización de un panel sobre el tema de la religión en una reunión tan importante del partido.

La mayoría de los que preguntaron o comentaron simpatizaban con mi tesis de que el partido Demócrata debía ser más activo en tratar de resolver el asunto migratorio por medio de legislación federal. Pero no podían hacer la conexión entre las distintas exposiciones de los líderes religiosos y en como la fe y ética judío-cristiana podría influir tal legislación.

Al finalizar el panel el senador Art Torres trato de disculparse, diciéndome: “Presbítero, usted debe entender que en un partido político tan diverso como el nuestro hay muchas corrientes de pensamiento”, a lo que le respondí amablemente: “no tiene por qué disculparse senador. Pero debo decirle que su partido tiene un serio problema con el entendimiento y el papel de la Fe en el esfera pública”.

El tema de la Fe en la esfera pública es muy complejo. Lo complica mucho más la manera en que los medios de comunicación tradicionales cubren el tema religioso. La falta de conocimientos de los reporteros y editores es abismal.

En mis dos décadas de vida pública en los Estados Unidos, nunca encontré a algún periodista de un medio en español, que cubriera exclusivamente el asunto religioso, como por ejemplo sí lo hace el New York Times o el Los Ángeles Times.

Incluso los medios llamados de mainstream, cuando escriben historias que tienen que ver con religión, estas no son propiamente escritas o analizadas desde el ángulo teológico. En cambio, muestran cómo la religión se mezcla con la política en lo público. Esto el partido Republicano le lleva una ventaja muy grande al partido Demócrata, porque ha logrado posicionarse en el imaginario público como el partido de los valores morales cristianos.

La ventaja del partido Republicano

Una encuesta del Pew Forum en su investigación de la religión en la vida pública, muestra que el 61% de las personas inscritas en el partido Republicano dijeron que la religión juega un papel muy importante en sus vidas diarias. Opinaron igual el 47% de los del partido Demócrata.

En las décadas de los 60 y 70 los activistas demócratas no tenían ningún tipo de resistencia a que su práctica de la religión influenciara su activismo público.

Un claro ejemplo de esto fue el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos liderado por el pastor bautista Reverendo Dr. Martin Luther King Jr. Aunque inspirado en la teología liberadora y la experiencia de la iglesia negra, lo apoyaron líderes demócratas. Por eso no es de extrañar que el mismo estudio del Pew Forum, muestre que 80% de los afroamericanos afiliados a las iglesias históricas negras, están registrados como demócratas.

Es de notar que el legado de ambos movimientos permitió la elección del demócrata Jimmy Carter como el presidente numero 39 de Estados Unidos. Carter es un miembro practicante de la iglesia bautista del sur y se confesaba como cristiano nacido de nuevo.

El mensaje de Jimmy Carter

El mensaje conciliador y cristiano de Jimmy Carter le ganó la simpatía de la opinión pública estadounidense. La gente había perdido la fe en el gobierno después de la guerra de Vietnam y el juicio político al presidente Richard Nixon por el caso Watergate.

Muchos le dan a Carter el crédito de la confianza del pueblo en la Casa Blanca después de la presidencia imperial de Nixon. Esto, pese a que su principal legado fue internacional.

Fue responsable por los acuerdos de Camp David de septiembre de 1978  que lograron la paz entre Israel y Egipto. Esto lo hizo receptor en 2002 del Premio Nobel de la Paz, por sus décadas de esfuerzo por encontrar soluciones pacificas a conflictos internacionales y por promover la democracia y los derechos humanos.

Durante la década de los 80, tal y como señale en mi anterior artículo, la derecha conservadora utilizo a los evangélicos blancos. Líderes como Jerry Falwell cooperaron en imponer su agenda en el partido Republicano. Así, establecieron “mayoría moral” en una alianza con católicos conservadores.

A partir del gobierno de Ronald Reagan, los evangélicos representan un 56% y los católicos un 37% de los adultos registrados como republicanos, según el Pew Forum. Esto convierte a los cristianos conservadores como el bloque electoral más confiable del partido. Los evangélicos y católicos conservadores influyeron decididamente en los triunfos electorales de George Bush y George W. Bush.

Por su parte, Barack Obama fue después de Jimmy Carter, el candidato a la presidencia por el partido Demócrata que más articuló su fe en público. Recuerdo haber oído por primera vez al entonces senador de Chicago en un evento. Fue antes de ser candidato a la presidencia. En la Universidad del Sur de California (USC) habló de su fe. Opinó que los demócratas no deberían ser tímidos al abordar las cuestiones religiosas en la esfera pública.

Meses después en la convención nacional del partido Demócrata de 2004, que catapultó su carrera política, utilizaría la frase: “En los estados azules los demócratas también adoramos a un Dios asombroso”.

Ese no era más que un reconocimiento de que esos estados habían llegado a ser vistos como dominados por los impíos.

Barack Obama y la religión

 Ya como candidato Obama nombró a un joven pastor afroamericano, Jhosua Dubois, como su enlace con líderes religiosos. Al ganar Obama la presidencia en el 2009, nombró a Dubois director de la oficina de asuntos religiosos y vecinales de la Casa Blanca. Fue una especie de consejero espiritual del Presidente hasta 2013.

Cuenta Dubois que cada día se levantaba muy de madrugada y leía la Biblia. Meditaba y oraba, y a las 6 am de cada día le enviaba las lecturas bíblicas y las oraciones al Presidente a su Blackberry para que este realizara su devocional.

El producto de esas lecturas bíblicas y reflexiones con Obama se convirtió en el libro: “El devocional del Presidente: las lecturas diarias que inspiraron al presidente Obama, por Joshua Dubois”.

A mí me llama la atención, que esto no se hizo notorio y público hasta después que Obama dejo de ser presidente, y Dubois lo reveló detalladamente en su libro. Recordemos que durante la campaña y su presidencia Obama tuvo que enfrentar las acusaciones infundadas de que no había nacido en el país. Le acusaron que era musulmán y anticristiano. Curiosamente estos rumores fueron iniciados por el entonces empresario Donald Trump.

El partido Demócrata es un partido más diverso étnica y religiosamente en comparación con el partido Republicano. Según el Pew Forum el 69% de los Budistas, el 64% de los Judíos y el 62% de los Musulmanes, están registrados como demócratas.

La cuestión de la diversidad

La diversidad religiosa al interior del partido Demócrata es un reto.  No permite que el 28% de los cristianos evangélicos, que están registrados como demócratas, en alianza con los afroamericanos e iglesias históricas, influyan en las instancias partidistas. Que tengan un peso similar al de los evangélicos en el partido Republicano.

Es decir: no existe una coalición de “cristianos progresistas” dentro del partido Demócrata, de la misma forma en la que opera e influye “la coalición cristiana” en el partido Republicano.

Esta coalición influye muy por encima de sus números reales. ¿A qué se debe? En  Estados Unidos gana la presidencia quien alcanza una mayoría del colegio electoral, y no quien obtiene más votos en el voto popular. La coalición cristiana republicana también tiene un poder muy grande en las primarias del partido Republicano.

Observemos las campañas de los tres candidatos que lideran las encuestas demócratas. Son Joe Biden, Bernie Sanders y Elizabeth Warren. No encontraremos en los medios mucho que vaya más allá de las miradas miopes, de la competencia entre los demócratas socialistas, y los demócratas del centro. Hay muy poco en el discurso público de los candidatos y en las estrategias de campaña, que hable de la Fe en la esfera pública.

¿A qué se debe? Es intencional. Los candidatos tratan de no enajenar a las personas no creyentes que tienden a votar por los demócratas. Pero esta actitud tiene como consecuencia que da la impresión que a los demócratas, no les importa en términos generales los asuntos de Fe y Religión.

Sin embargo, la investigación del Pew Forum indica que Republicanos y Demócratas, en porcentajes muy similares, creen en Dios, asisten a servicios religiosos, oran y leen la Biblia al menos una vez a la semana.

Es importante reconocer que la desventaja electoral del partido Demócrata es mayor entre los cristianos blancos. Los evangélicos, protestantes, católicos, y mormones. Entre las personas de color, el único grupo que no vota con fuerza por los demócratas es el de los evangélicos latinos que se dividen en partes iguales entre demócratas y republicanos.

A ellos denomino el swing vote, y los consideraré en un próximo artículo.

(*) Publicado en nuestro medio digital hermano en EEUU: https://hispanicla.com/

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