Por Alonso Rosales
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, marcó un punto de inflexión para el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México. Sin embargo, más allá de la disputa por el liderazgo tras su caída, otro aspecto ha cobrado relevancia: el papel estratégico que han desempeñado las mujeres dentro de la estructura del grupo.
Durante décadas, la narrativa predominante en torno al narcotráfico en México colocó a las mujeres en roles secundarios, generalmente como parejas sentimentales o figuras decorativas vinculadas a los líderes. No obstante, investigaciones académicas y reportes periodísticos recientes muestran que esta visión ha quedado atrás. En el caso del CJNG, varias mujeres no solo formaron parte del círculo cercano del liderazgo, sino que ocuparon posiciones clave en la administración y operación financiera del cartel.
Rosalinda González Valencia: poder financiero y estrategia
Una de las figuras más relevantes es Rosalinda González Valencia, esposa del Mencho, conocida dentro de la organización como “la Jefa”. Proveniente de la familia vinculada al grupo financiero criminal conocido como Los Cuinis, González Valencia fue señalada por autoridades como una de las principales operadoras financieras del CJNG.
Su presunta responsabilidad incluía la administración de recursos, el manejo de empresas fachada y la supervisión de redes de lavado de dinero. Analistas en seguridad han señalado que su influencia no se limitaba al ámbito económico, sino que también participaba en decisiones estratégicas relacionadas con la expansión territorial y la consolidación de alianzas.
Aunque fue detenida en distintas ocasiones, su figura simboliza la transformación del rol femenino dentro de las estructuras criminales: de acompañantes a administradoras clave del negocio ilícito.
Jessica Oseguera González: la nueva generación
Otra figura destacada es Jessica Oseguera González, hija del Mencho y de Rosalinda González. Conocida como “la Negra”, fue acusada en Estados Unidos de participar en transacciones financieras vinculadas al narcotráfico, particularmente a través de negocios restauranteros que presuntamente servían para lavar dinero.
Su caso refleja cómo la participación femenina en el CJNG no solo se dio en la generación fundadora, sino que se proyectó hacia la siguiente generación familiar. Aunque tras cumplir condena fue liberada, su posible papel en el escenario posterior a la muerte de su padre sigue siendo incierto.
¿Un liderazgo femenino en el CJNG?
Tras la muerte del Mencho, el CJNG enfrenta un escenario de reconfiguración interna. Si bien los principales nombres que suenan para asumir el mando son hombres, especialistas en seguridad no descartan que una mujer con experiencia estratégica y conocimiento financiero pudiera influir de manera determinante en el futuro del grupo.
Más allá de quién asuma formalmente el liderazgo, el caso del CJNG evidencia un cambio más amplio dentro del crimen organizado en México: las mujeres ya no solo aparecen en los márgenes de la narrativa criminal, sino que ocupan posiciones de poder, toman decisiones estratégicas y administran recursos millonarios.
Este fenómeno no implica una reivindicación positiva de su papel, sino un reconocimiento de una transformación estructural dentro de las organizaciones delictivas. En un país donde la participación femenina ha aumentado en espacios políticos y de toma de decisiones, el ámbito criminal parece reflejar —aunque desde la ilegalidad— una dinámica similar de mayor presencia y protagonismo femenino.
La evolución del CJNG, y el desenlace de su disputa interna por el poder, mostrará hasta qué punto este cambio es circunstancial o marca una tendencia más profunda en la configuración del narcotráfico en México.
FUENTE , CNN


