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miércoles, 10 junio 2026
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Las huellas de la misándriaca 

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"Una misándriaca es especialista en fingir sin que nadie le haya enseñado": Fredis Pereira.

Por Fredis Pereira.

Una misándriaca es una muestra de la decadencia del ser humano, quién usa todas sus potencialidades y oportunidades para esparcir odio, atacar, agredir y usar el poder para causar daño a otro ser humano. La malicia es el ingrediente principal que integra todo su proceder, y su herramienta favorita, la mentira para fingir y mostrarse como la víctima.

Una misándriaca es especialista en fingir sin que nadie le haya enseñado. Si tiene oportunidad, usará cualquier arma para atacarte y luego sin ninguna vergüenza fingirá que lo hizo en defensa propia, y se aprovechará ilegítimamente de las instituciones del Estado, lo que traerá consigo el desperdicio de recursos públicos, en perseguir a la persona equivocada, mientras se mantiene impune los actos de la misándriaca, que si tiene oportunidad incrementará sus secretas operaciones siniestras.

Tener cerca una misándriaca es un gran peligro. Es así, que una simple discusión puede ser el detonante de una agresión letal, tal como sucedió el 26 de febrero de San Marcos, que terminó con la vida de un sargento de las Fuerzas Armadas de El Salvador, después de que una misándriaca le atacara con arma blanca, sin que se pudiera defender, a pesar de su entrenamiento especializado, así que más vale huir que terminar muerto.

Descubrir una misándrica oportunamente resulta difícil. Primero, porque sabe usar de su astucia para fingir ser una persona honorable, y también porque en El Salvador existen leyes que protegen su identidad, que impide que sea publicado su rostro para identificarla y alertar a los ciudadanos.

El prejuicio impide prevenir el daño que puede causar una misándrica. Así se tiene la idea, que las misándricas no existen o que en efecto son seres desfavorecidos bajo la fingida violencia de género. Sin embargo, en El Salvador, miles de mujeres se han dedicado a extorsionar, robar, lesionar, asesinar e integrar bandas delincuenciales, que han llevado luto y dolor a muchas familias que han perdido a un ser querido, que, en algunos casos, el que muere es el hombre imprudente que se casó con una misándrica.

La misándriaca usará el poder para violentar derechos. Así, el poder de gobernar será instrumentalizado para atacar a los hombres que detesta de manera enfermiza. También atacará a las mujeres que no se alinean con su visión distorsionada de las relaciones humanas, y en los casos más graves utilizará la fuerza pública para intimidar y privar de las libertades a quienes no se sujetan a su agenda siniestra. 

La intolerancia de la misándriaca es incompatible con la democracia y la sana convivencia. Es común, que en cualquier discusión se descontrole y acuse de violencia a quienes no apoyan sus torcidas propuestas o que presenten otras alternativas, lo que se suma a su acostumbrado proceder de estimular el conflicto entre hombres y mujeres para fortalecer su posición de poder y manipular a las personas que le siguen ingenuamente.

Las huellas de la misándriaca son horrendas. Esto porque su legado de odio deja a su paso, la violación de derechos desde las esferas pública, las acusaciones engañosas ante las instituciones, y en el peor de los casos, sus huellas son las agresiones que llevan muerte a otro ser humano.

Fredis Pereira
Fredis Pereira
Académico salvadoreño. Máster en Administración y Gerencia Pública. Colaborador de ContraPunto.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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