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jueves, 4 junio 2026

Las elecciones en Honduras aun sin ganador

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Por Alonso Rosales

Según los datos más recientes del Consejo Nacional Electoral (CNE), con cerca del 80 % de las actas escrutadas, el candidato de Partido Liberal de Honduras (PLH), Salvador Nasralla, registra aproximadamente un 40.34 % de los votos, mientras que su rival de Partido Nacional de Honduras (PNH), Nasry Asfura, alcanza cerca de 39.57 %. Esa diferencia —unas decenas de miles de votos— coloca a Nasralla ligeramente arriba, pero la ventaja sigue siendo muy estrecha.

En cortes previos, Asfura había liderado, lo que evidencia lo ajustado del conteo y cómo los cambios parciales del TREP (sistema de transmisión de resultados) han alterado la configuración.

Por tanto, decir —como mencionas— que la “ventaja se redujo a 5.000 votos” no está descabellado, aunque los datos que circulan públicamente varían. Lo que sí se puede afirmar con certeza: el margen es muy estrecho, y la situación está lejos de definirse sin un conteo final completo.

Congreso/Diputados y otros partidos: un panorama aún ambiguo

Según una fuente preliminar de los resultados legislativos, en 2025 se renovaron los 128 escaños del Congreso Nacional. Los primeros reportes apuntan a que el PLH habría ganado —en votos totales agregados— ligeramente más (“4,110,902 votos”) que el PNH (“4,015,800 votos”), y que hubo representación también de otros partidos: Partido Libertad y Refundación (LIBRE), Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU-SD) y Partido Demócrata Cristiano de Honduras (DC).

En concreto: según estos datos provisionales, PLH tendría una mayor “cuota de poder” en términos de votos totales, seguido por PNH. LIBRE aparece como tercera fuerza, y PINU-SD y DC con pocos escaños.

Pero —y es un gran “pero” — no hay un cómputo final oficial público con la distribución definitiva de curules por partido. Los medios mencionan que “las fuerzas conservadoras (PNH + PLH) tendrían una mayoría frente a LIBRE”, pero reconocen que aún no hay reparto de escaños finalizado.

Por lo tanto: todavía no es posible afirmar con certeza cuántos diputados tendrá cada partido.

Alcaldía de Tegucigalpa  muy reñida

En la capital, según resultados preliminares, la contienda por la alcaldía está muy ajustada: el candidato de LIBRE, Jorge Aldana, lidera con ~ 66,516 votos, seguido muy de cerca por el aspirante del PNH, Juan Diego Zelaya, con ~ 66,164 votos — una diferencia de apenas 354 votos.

El candidato del PLH, Eliseo Castro, va en tercer lugar con ~ 34,324 votos en ese corte preliminar.

Ese margen tan reducido —menos de medio punto porcentual— sugiere que la alcaldía podría definirse hasta con los votos más rezagados o impugnaciones, lo que suma incertidumbre (y tensión) sobre el resultado final.

¿Por qué se va a “emplazar” a la empresa privada encargada del conteo?

La empresa responsable del sistema de transmisión de resultados preliminares (TREP) es ASD SAS, de origen colombiano.

El problema: durante el escrutinio se presentaron “fallas técnicas” en el portal de divulgación. El CNE informó que “paquetes de actas transmitidas la noche de la elección aún no habían sido procesados”.

Esa interrupción provocó paros en la publicación de resultados —lo que, dada la delgada diferencia entre candidatos, genera desconfianza y narrativas de posible manipulación.

Por ello, la presidenta del CNE convocó “de urgencia” a representantes de ASD SAS para que rindan cuentas, expliquen la falla y den garantías de que no hay operaciones unilaterales.

De cumplirse esa convocatoria, ese “emplazamiento” podría tener implicaciones legales o contractuales para la empresa, y podría sentar precedentes respecto al control de proveedores externos en procesos electorales.

Qué opinan los candidatos que van en cabeza

Nasry Asfura (PNH): en los primeros cortes festejó su “ventaja” y exigió al CNE agilizar el anuncio de resultados. Tras el vuelco a favor de Nasralla, su búnker ha dicho que suponen “conteos propios” que le dan una leve ventaja, o al menos una diferencia mínima.

Salvador Nasralla (PLH): su equipo ha expresado cautela. Aunque figura por ahora arriba, han pedido esperar el conteo completo antes de reconocer cualquier ganador.

La candidata de la oficialista LIBRE, Rixi Moncada: desde el inicio advirtió que no aceptaría resultados preliminares si no coincidían con las actas físicas. Ha denunciado posibles manipulaciones en el sistema de conteo y ha llamado a “revisar cada acta” antes de validar resultados.

Riesgos: polarización, crisis democrática y manipulación de “masas”

tensiones de legitimidad (si uno u otro candidato se declara ganador antes del conteo total),

protestas sociales —especialmente si sectores apoyados por LIBRE consideran que hubo fraude o manipulaciones,

manipulación de información o “conteos propios” por parte de partidos,

polarización política profunda, que puede exacerbar la desconfianza institucional en un país con problemas estructurales: pobreza, desempleo, falta de servicios básicos.

Si sumamos una sociedad con “masas” polarizadas por identidad partidista, más allá de propuestas concretas, el escenario se complica: puede haber movilizaciones, confusión y (peor) violencia.

¿Qué falta —y qué haría falta para que el resultado sea creíble?

La publicación oficial final del CNE con los resultados definitivos de presidencial, diputados y alcaldías. Hasta ahora esos datos —excepto los preliminares— no están consolidados públicamente.

Transparencia total del proceso de conteo, especialmente respecto a los paquetes de actas “pendientes”, “contingencias”, “retrasos” y cómo fueron verificados.

Auditoría independiente, nacional e internacional, al sistema de conteo y a la empresa externa (ASD SAS), para despejar dudas sobre confiabilidad.

Que los partidos principales reconozcan los resultados sólo cuando estén debidamente verificados —no antes.

El análisis del proceso  en  momento es clave para la democracia hondureña. Una definición apresurada —o en medio de controversias técnicas — podría generar una grave crisis institucional. Pero también una espera prolongada sin claridad puede alimentar desesperanza, protestas, desconfianza social.

La “polarización de masas” —cuando se canaliza más por identidad partidaria que por proyectos reales de gobierno— puede traer consecuencias graves, especialmente en un contexto de desigualdad estructural.

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Alonso Rosales
Alonso Rosales
Periodista y observador internacional.

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