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miércoles, 28 de julio del 2021

La violencia contra las mujeres desde el medio ambiente

Falta de agua, cambio climático y deforestación son parte de la violencia ambiental en contra de las mujeres rurales salvadoreñas

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La Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) junto a lideresas de comunidades rurales expusieron la violencia en contra de la mujer desde el ámbito medioambiental. Las ambientalistas aseguraron que la destrucción de los recursos naturales genera violencia en las mujeres rurales.

Carolina Amaya de UNES ejemplificó uno de los escenarios de violencia que enfrentan las mujeres rurales: “cuando hay deforestación en grandes extensiones de bosques, eso significa que hay menos agua; esto conlleva que las mujeres dupliquen la carga domestica para conseguir agua para sus familias”, mencionó.

Sonia Sánchez, lideresa de mujeres en el municipio de Santo Tomas, aseguró que las mujeres de la zona resienten el problema de agua por la tala indiscriminada y la construcción de complejos habitacionales. “La residencial Sierra Verde está construida sobre mantos acuí­feros y ha destruido el único rí­o del lugar”, detalló.

Agregó: “las habitantes sufren violencia económica porque ellas comprar el barril de agua a $2 dólares porque agua ya no hay. En Santo Tomas hay cuatro cantones que no tienen agua potable, y las mujeres tiene que rebuscarse para tener agua para su familia”.

Mientras tanto, Bartola Pérez, lideresa de la Red de Mujeres Rurales, expresó que el impacto del cambio climático está afectando la vida y salud de las salvadoreñas. “Los desastres naturales y la contaminación afecta y vulneran a las mujeres rurales. Además, nosotras no tenemos tierras y no hay garantí­a en trabajar en la agricultura”, destacó.

Añadió que “nos afecta el no poder contar con una Ley de Soberaní­a Alimentaria y la Ley General de Agua, que aún no se aprueban en la Asamblea Legislativa”.

Otro tipo de violencia que aqueja a las mujeres rurales es la proliferación del cultivo de caña de azúcar y la utilización de agroquí­micos en las plantaciones. Según ambientalista de la zona de Ahuachapán, la industria cañera cierra el paso a la siembra de cultivos como el maí­z, frijol y de verduras. También resiente la utilización de agrotoxicos, los cuales afecta a los cultivos aledaños y a la salud de las poblaciones.

En el 2016, la Dirección General de Estadí­sticas y Censo (DIGESTYC) indicó que el 38.3% de la población vive en la zona rural. Además, reveló que el 36.1% de las familias, tiene por jefa de hogar a una mujer. Asimismo, el sector femenino representa el 53% de la población salvadoreña.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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