Redacción ContraPunto |
La ofensiva ocurre en medio de una escalada regional, con intercambio de ataques y tensiones diplomáticas crecientes entre Israel, Líbano e Irán.
El Ejército de Israel confirmó una serie de bombardeos contra posiciones del grupo terrorista chií Hezbollah en el sur de Líbano, en respuesta a una oleada de misiles y drones lanzados desde territorio libanés hacia distintas zonas del país.
De acuerdo con el parte militar, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron plataformas de lanzamiento utilizadas en los recientes ataques, logrando destruir al menos una decena de estas estructuras. La operación se produjo luego de que se registraran alrededor de 30 proyectiles y vehículos aéreos no tripulados dirigidos hacia el norte y centro del país, activando las alarmas antiaéreas incluso en ciudades como Tel Aviv.
Las autoridades israelíes señalaron que los sistemas de defensa fueron desplegados y que se activaron protocolos de emergencia ante la posibilidad de nuevos ataques. Hasta el momento, no se han reportado víctimas en territorio israelí, aunque el nivel de alerta se mantiene elevado en varias regiones.
Por su parte, Hezbollah reivindicó los lanzamientos como represalia por bombardeos previos en Beirut, donde habría muerto un alto miembro vinculado a la dirigencia del grupo. Este intercambio de ataques forma parte de una escalada que se ha intensificado en los últimos días, con operaciones aéreas cada vez más amplias por parte de Israel.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció la apertura de posibles negociaciones directas con el gobierno libanés, aunque aclaró que no existe un alto al fuego y que las operaciones militares continuarán mientras persista la amenaza.
El conflicto se enmarca en una tensión regional más amplia, con la participación indirecta de Irán, aliado de Hezbollah, que ha condicionado cualquier avance diplomático al cese de los ataques en territorio libanés.
En los últimos días, los enfrentamientos han aumentado la preocupación internacional ante el riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente, especialmente tras ataques a gran escala y el impacto creciente sobre infraestructura y población civil en ambos lados de la frontera.


