Por Alonso Rosales
El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, aseguró que el país enfrenta una “nueva fase” del conflicto con Estados Unidos, marcada por una combinación de presión militar, económica y mediática destinada a debilitar a la república islámica desde dentro.
En un mensaje dirigido a la nación y difundido por medios locales, Ghalibaf afirmó que Washington ha intensificado su estrategia mediante el posible bloqueo naval, la presión económica y el uso de campañas de propaganda, con el objetivo de generar divisiones internas. Según el funcionario, estas acciones buscan forzar a Teherán a ceder en medio de un contexto regional cada vez más tenso.
El líder parlamentario también hizo referencia a declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, a quien acusó de intentar polarizar a la sociedad iraní al diferenciar entre “moderados” y “extremistas”, como parte de una estrategia política para aumentar la presión interna. En este sentido, señaló que el endurecimiento del discurso por parte de Washington estaría acompañado de medidas concretas, como la continuidad de un eventual bloqueo marítimo en zonas estratégicas.
Uno de los puntos críticos del conflicto es el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de petróleo a nivel mundial, donde recientemente se han reportado patrullajes militares que reflejan la creciente tensión en la región.
Frente a este escenario, Ghalibaf subrayó que la única respuesta viable para Irán es mantener la unidad nacional. “Preservar la cohesión ha sido históricamente el factor que ha neutralizado las conspiraciones del enemigo, y hoy su importancia es aún mayor”, afirmó.
El dirigente expresó además confianza en la resiliencia del pueblo iraní, asegurando que el país será capaz de superar las presiones externas. “El pueblo derrotará este plan engañoso y saldrá de esta guerra con una victoria brillante”, concluyó.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica en Oriente Medio, donde las tensiones entre Teherán y Washington continúan escalando, con posibles repercusiones en los mercados energéticos y la estabilidad regional.


