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jueves, 29 de julio del 2021

¿Inteligente o aplicado?

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Decidir es de lo más difí­cil, pero un inteligente puede ser aplicado, un aplicado no es inteligente. Cuando escribí­ “francesa clara ¿para qué?” expliqué unos cuantos casos, pero ¿qué o quién es un inteligente? y ¿qué o quién es un aplicado?

Sencillo, un inteligente es aquel que tiene muchos conocimientos y un aplicado es aquel que le pone empeño a lo que hace. Entonces, el sistema educativo busca aplicados, no inteligentes. Este patrón de comportamiento se repite en la sociedad a tal punto que el aplicado le da copia a los más tontos, siendo el aplicado más tonto por no negociar su conocimiento.

Una de mis mejores tonterí­as ha sido escribirle a la subdirectora que mejore como persona, su mejor frase fue “yo considero que usted es aplicado”. Pero. en realidad, fue un “usted es inteligente”. En otras palabras, en una institución donde no revisan el buzón de sugerencias lo más correcto es escribir en una de las fichas de amonestación para ser leí­do por un superior.

Por lo anterior probablemente suene como falto de atención, pero no. A los 52 docentes de la institución los divido en tres grupos: inteligentes, aplicados y zurce frenillos. El docente inteligente es aquel que sabe qué hacer con los estudiantes, un aplicado es aquel que trata de hacer bien su trabajo y un zurce frenillos es aquel que no tiene idea de qué debe hacer con los estudiantes.

Por consiguiente, hay tres tipos de estudiantes: inteligentes, aplicados y zurce frenillos. Lo único que dentro de la categorí­a de estudiantes todos somos de los tres tipos, lo único que en áreas determinadas. Es decir, todos somos tontos-inteligentes-aplicados en un área determinada.

Pero, ¿qué pasarí­a si nos clasificaran por nuestro tipo de inteligencia? Los de inteligencia lingí¼í­stica se especializarí­an en carreras que involucren hablar, escribir o comunicar con el cuerpo; los lógico-matemáticos se especializarí­an en el análisis de casos que requieran una explicación; los que posean inteligencia espacial se pueden especializar en la construcción o diseño de distintas estructuras: con la inteligencia musical muchos producirí­an arte; quienes poseen la inteligencia kinestésica pueden coordinar su cuerpo para realizar coreografí­as; quienes poseen la inteligencia naturista pueden ser los mejores tratando con el ecosistema de su preferencia; y por último, los que poseen inteligencia intrapersonal, interpersonal o emocional son los especialistas en trabajar con otras personas que se encuentren con su entorno, es decir, psicólogos.

Con nueve opciones distintas de estudios se desarrolla en los estudiantes la capacidad de desarrollar su inteligencia y saber qué quieren estudiar. Sin embargo, el sistema educativo está pensado en un sistema esclavista, es decir, las practicas “profesionales” de los estudiantes son la forma disfrazada de “esclavismo en el siglo XXI”. Recuerdo cuando estuve en el área de circulación de un periódico de El Salvador en el cual me pidieron embolsar cromos con una meta diaria de seis cajas con el pago de nada por ser las “prácticas profesionales” de un estudiante de bachillerato que se muestra interesado en aprender la vida profesional del paí­s.

Considerando estas últimas cosas, el problema es que los aplicados nunca te cuestionarán nada y serán como los zurce frenillos que harán lo que hace la manada para poder sobrevivir. Lo malo es que en la sociedad no permiten cuestionar lo que sucede y lo recomendable es trabajar y callar lo que sucede. Si de parte de El Diario están dispuestos a decir incumplimiento de derechos no está nada mal mencionar su desligue de cualquier accidente laboral de los practicantes o el incumplimiento de los derechos laborales para todos los practicantes, aunque esto último es solo un decir.

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