Hay días que nos cansamos de ser fuertes, el peso sobre los hombros es muy grande,
Sonreir mientras tenemos batallas duras y silenciosas es de valientes y no es fácil.
Hay días en los que el corazón pide una tregua, cuando ser vulnerable no es una debilidad, sino una necesidad.
Porque hasta los más fuertes necesitan descansar, hasta el guerrero más valiente necesita un refugio donde recuperar fuerzas,
Darse permiso para descansar admitir que somos frágiles es normal.
y tener valor para admitir que a veces, no tenemos que tener solución para todo y hay que esperar que la vida siga su curso cuando no puedas hacer nada no hagas nada espera pacientemente y la solución vendrá de una otra manera.
Dios te bendiga siempre.
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