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martes, 11 de mayo del 2021

Homenaje: a once años del fallecimiento de Schafik Handal

Schafik Handal fue uno de los máximos lí­deres de la izquierda salvadoreña, murió el 24 de enero de 2006. Esta es una recopilación de trabajos sobre si vida y obra

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Nota introductoria:

Antes, durante y después de la guerra civil en El Salvador tuve una relación fraternal, familiar y de amistad con Schafik Handal. Hablamos mucho y de diversos temas. Tengo un sinnúmero de anécdotas que contar. Lo que a continuación publicamos (una anécdota, el obituario y una entrevista) lo hemos rescatado de archivos ya un poco viejos y en ocasiones injustamente olvidados. Este es un homenaje a quien fue uno de los constructores de la democracia salvadoreña, no al "hombre perfecto" al que algunos rinden culto indebido, sino al ser humano que vivió con impaciencia en el mundo impaciente, al amigo, padre y polí­tico, una mezcla difí­cil de sobrellevar. La entrevista aquí­ publicada, fue la última que Schafik concedió a un periodista salvadoreño en El Salvador.  JJDalton

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“La barbita del Che”(*)

Schafik Handal era todo un gran señor. Lo conocí­ desde que tengo uso de razón por reuniones en mi casa en San Miguelito, luego en Praga, luego en La Habana y luego en múltiples lugares. Varias veces lo entrevisté. Siempre me gustó la forma que tení­a de reí­rse y de contar historias.

Muchos lo tení­an como el gran “ogro iracundo”, pero la verdad es que el tipo tení­a un gran sentido del humor. Durante y después de la guerra tuvimos una relación de mucho respeto y siempre hablamos de amigos y de lugares comunes: Kiva Maidanik (latinoamericanista ruso), de mi padre y sus miles de historias, de su familia, de Tony su hermano asesinado… Nunca hablamos de las cosas que nos podrí­an separar y la verdad, así­ fue mejor.

Un dí­a, allá por septiembre de 1989, en San José, Costa Rica, en el convento de las Monjas Clarisas y sede del que fuera uno de los primeros encuentros públicos de diálogo entre el gobierno de Alfredo Cristiani y el FMLN, en un momento de relax Schafik comenzó a contar historias, en medio de grandes carcajadas.

Ernesto "el Ché" Guevara. Foto: Internet

Uno de sus cuentos fue más o menos así­: Después de la muerte del Ché en Bolivia, se vino una ola en los movimientos de izquierda por imitar la figura del guerrillero. Entonces, según Schafik, hubo un compañero en el PC que se habí­a dejado crecer la barbita al estilo Ché y andaba con todo y boinita. Pues, resultó que un dí­a a aquel imitador la Policí­a Nacional se lo llevó preso, sólo por eso: por andar haciéndose el Ché.

Ya en la cárcel ““según contó la propia ví­ctima- uno de los carceleros borracho llegaba a “joder” al Ché. Lo llamaba por los barrotes y le decí­a: “¡¡¡Vení­ para acá!!!”, le halaba la barbita y le decí­a: “¡Pero es que te parecés al Ché Guevara, hijeputa!”.

Esa cruel historia se repitió varias veces. Era dramático, pero Schafik imitaba al carcelero y se halaba su propia barba, que entonces estaba gris.

Y pues, finalmente como al preso no habí­a de qué ni cómo acusarlo de algo, la policí­a lo soltó a los dos dí­as. Schafik quedó en silencio. Pero alguien le preguntó: “¿Schafik y ese compañero qué hizo después de salir de la cárcel?”.

(*) ANÉCDOTA PUBLICADA EN BLOGSPOT DE JUAN JOSÉ DALTON EN DICIEMBRE DE 2008 

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Muere Schafik Handal, el ilustre comandante de “barba gris” (**)

Schafik Jorge Handal, de 75 años de edad, legendario lí­der de la izquierda salvadoreña murió sorpresivamente el martes en San Salvador, inmediatamente de su arribo al aeropuerto internacional y tras haber asistido en calidad de invitado especial a la toma de posesión del dirigente indí­gena y socialista Evo Morales como presidente de Bolivia.

Handal, nacido de padres palestinos originarios de la ciudad de Belén que emigraron a América en busca de futuro y bienestar, era al morir jefe de la bancada legislativa del Frente Farabundo Martí­ para la Liberación Nacional (FMLN), partido que se legalizó en 1992 luego de su desarme como guerrilla al concluir la guerra civil a través de un pacto polí­tico con la mediación de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

“Soy de origen palestino; estoy orgulloso de ello, pero me siento auténticamente salvadoreño”, afirmó Handal en un programa televisivo proyectado el año pasado. Habí­a nacido el 13 de octubre de 1930 en la oriental ciudad de Usulután, donde vivió su niñez en medio de una familia de comerciantes acomodados. Inició su vida polí­tica a los 14 años de edad con su participación, como dirigente estudiantil de secundaria, en el derrocamiento del dictador  Maximiliano Hernández Martí­nez  en 1944, con la llamada “Huelga de Brazos Caí­dos”. “Fue una experiencia aleccionadora de la unidad del pueblo contra el dictador después de varios intentos por derrocarle; entonces era un adolescente, pero fue importante la toma de conciencia”, narró en una ocasión.

En 1949  ingresa a la Universidad de El Salvador, como estudiante de la Facultad de Derecho, carrera que nunca concluyó, aunque era capaz de dar cátedra de Historia o de Derecho Constitucional. En 1950 se incorpora al Partido Comunista Salvadoreño (PCS). En varias ocasiones fue exiliado por motivos polí­ticos y residió en Chile y Guatemala, donde también se vinculó con las luchas sociales.


En 1973 Handal fue elegido Secretario General del PCS, desde donde tuvo una vida activa en la clandestinidad, pese a que entonces los comunistas salvadoreños optaban por la lí­nea pací­fica y electoral para llegar al gobierno.  Sin embargo, en enero 1980, diez años después de fundadas las primeras organizaciones armadas en El Salvador, el PCS se incorporó al movimiento. Entonces, a manera de autocrí­tica Handal pronunció una frase que se considera histórica: “Llegamos tarde, pero a tiempo”.  El 10 de octubre de 1980 Handal se convierte en comandante del movimiento guerrillero Frente Farabundo Martí­ para la Liberación Nacional (FMLN), junto a otros cuatro dirigentes de la guerrilla salvadoreña: Cayetano Carpio (quien se suicidó en Nicaragua en 1983, cuando se le acusa en el asesinato de su subalterna, Mélida Anaya Montes); Joaquí­n Villalobos, Eduardo Sancho y Francisco Jovel. Estos tres últimos sobrevivieron a la guerra pero ya no forman parte del FMLN, sino en esfuerzos personales y en intentos efí­meros de conformar una izquierda moderada. Handal los consideró “hojas que se desprendieron del árbol”.

Durante la guerra civil (1980-1992) Handal se dedicó a trazar la estrategia polí­tico militar contra la dictadura. Antes de finalizar la guerra fue designado como el jefe negociador de la paz por parte de la guerrilla. Tras dos años de arduas y complejas negociaciones, la paz se asentí­ el 16 de enero de 1992. Se considera a Handal y al entonces presidente Alfredo Cristiani los principales protagonistas de una gesta que “desmontó la dictadura” y enrumbó a El Salvador por la senda democrática. A Handal los militares le asesinaron al menor de sus hermanos, Antonio; mientras su hijo menor, Jorge fue oficial de la guerrilla.

La pacificación no ha sido fácil. El Salvador continúa sufriendo de añejos desequilibrios sociales; la oposición está fragmentada frente a una derecha que cuenta con todo el poder para impulsar un  “neolibralismo ortodoxo”. “El paí­s fuera otro si se hubieran cumplido a cabalidad los acuerdos de paz, quizás no serí­a lo perfecto, pero estarí­amos en estadios superiores de democratización y de bienestar”, lamentó Handal en una reciente entrevista.

Con su muerte Handal deja “huérfano” al FMLN, segunda fuerza polí­tica y que en su momento fue considerado como una de las guerrillas más poderosas que tuvo Latinoamérica. Fidel Castro, Evo Morales, Hugo Chávez y Martí­n Torrijos han expresado a El Salvador sus condolencias por el fallecimiento del veterano e “ilustre comandante de barba gris”, como la prensa internacional lo bautizó durante la guerra civil.

(**) Obituario publicado en EL PAíS, de España

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Muere Schafik Handal, estratega de la paz salvadoreña (***)

Schafik Jorge Handal, el legendario lí­der de la izquierda salvadoreña, tení­a al morir 75 años de edad; por su altura y corpulencia parecí­a un hombre sano y más joven. Sin embargo, por dentro tení­a un corazón debilitado, desgastado y con varias intervenciones quirúrgicas practicadas en México y Cuba. Hay quienes especulan que lo mató la altura de La Paz, Bolivia, a donde acudió el domingo 22 de enero para presenciar la toma de posesión como Presidente del lí­der indí­gena Evo Morales. Lo cierto es que a Handal el corazón podrí­a fallarle en cualquier momento. A Bolivia fue alegre. A su retorno a San Salvador el martes 24 de enero (2006) su corazón se rindió.

Doce dí­as antes de morir este corresponsal lo entrevistó. Hombre culto y con una capacidad impresionante de conversar; dueño de una memoria documental, quizás como pocos estadistas. “Schafik, deme sólo quince minutos”, le manifesté aquel jueves; él me contestó con una sonrisa: “Vos, por lo menos me pedí­s quince minutos; los de la televisión me piden  dos minutos, pero hasta esos dos minutos me los editan”. La entrevista duró un poco menos de una hora.

Una versión editada de aquella entrevista publicó APRO el lunes 16 de enero pasado, pero muchas cosas quedaron en el “tintero”; tienen valor histórico y periodí­stico por su actualidad, además porque muestran facetas constante de uno de los lí­deres más importantes y polémicos que ha tenido El Salvador en los últimos 60 años y a quien a la hora de su muerte se le han rendido homenajes de Estado sin precedentes.

Estos serí­an algunos de los fragmentos de aquella entrevista, que versó fundamentalmente en un análisis de Handal acerca de los 14 años que tiene El Salvador de vivir en un proceso democrático tras concluir la guerra civil en 1992. Su conclusión fundamental fue que muchos de los acuerdos de paz entre la guerrilla y el gobierno del entonces presidente Alfredo Cristiani no se cumplieron y que El Salvador vive en la actualidad un grave retroceso por la implantación de un régimen dictatorial de corte civil.

Schafik, ¿lo que Ud. planea puede llevarnos a creer que se puede volver a generar otra guerra en El Salvador?

“¿Cómo nosotros, el FMLN, estamos luchando por resolver esto? Pues, despertando la conciencia del pueblo salvadoreño. Por eso nuestra forma principal de trabajo polí­tico es la relación directa con la gente. Estamos visitando las casas, hablando con la gente, llevándole nuestra visión e ideas; llevándoles la verdad y desmintiendo eso que todos los dí­as les meten por todos los poros y lo que dice todos los dí­as el presidente (Antonio Saca), que es el gran propagandista del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), de la gran empresa y las trasnacionales”.

¿Qué me dice de las  formas de lucha?

“Ahí­ caemos en otros terrenos. Las formas de lucha son las que el pueblo asume, no las que se inventan los dirigentes. Todos los que a lo largo de los años 60 y 70 trataron de decretar formas de lucha, en aquel tiempo la lucha armada, fracasaron porque no los acompañó el pueblo. Si en El Salvador pudimos hacer una guerra de 12 años fue porque se tuvo a la base un gran viraje después de agotar la esperanza que se tení­a en la ví­a electoral. En 1977, segunda victoria de la Unión Nacional Opositora (UNO) en las elecciones presidenciales, fue robada por la dictadura; esa fue la fecha del gran viraje. Vení­a habiendo lucha armada desde los comienzos de los años 70. ¡Y que bueno que hubiera organizaciones armadas que tení­an vigente una alternativa! Pero el gran viraje fue el 28 de febrero de 1977 cuando hubo una gran masacre de la población que estaba luchando por ví­a pací­fica para que se respetara su voluntad ciudadana y soberana. Aquello le dio un sustento popular a la guerra”.

¿Entonces…?

“Yo no me voy a adelantar a predecir formas de lucha. Serán las que la gente asuma… Además, en América Latina estamos viviendo otra experiencia. Lo que parecí­a en los años 60 que era imposible, que habí­a que descartar la lucha electoral, la lucha polí­tica, ahora resulta        que por la ví­a electoral están triunfando gobiernos de izquierda y haciendo cambios revolucionarios algunos de ellos. Bueno, el 22 de enero va a tomar posesión Evo Morales, y él ha ganado contundentemente y es un hombre que viene de la entraña del pueblo boliviano y de sus ancestros. Además es un hombre que ha hablado claro y no ha escondido nada de lo que va hacer,  porque a veces en la lucha electoral aparecen técnicos que te recomiendan que tienes que encubrir, no decir claras las cosas… Pero ahí­ está el ejemplo de Evo. Viene, pues, abriéndose paso una nueva experiencia en materia de formas de lucha. Esta es una nueva experiencia para la revolución de América Latina”.

Schafik, cambiando de tema. Catorce años después de concluida la guerra, tres de los cinco jefes y comandantes de la guerrilla, ya no están en el FMLN. ¿Cuál es su sentimiento ante ello? 

“Mira, mis sentimientos son de… ¿Cómo te pudiera decir? Es una mezcla de sentimientos, de pesar. A todos ellos los conocí­ bien. Estuvimos juntos 12 años de guerra y a algunos los conocí­a desde antes. Hicimos un buen equipo y fue exitoso. A mí­ me da un sentimiento de pesar. Yo siento mucho eso que ocurrió. Claro, uno luego se pone a pensar en por qué ocurrió. Tú recuerdas que en los dí­as que estábamos firmando el Acuerdo de Paz se estaba derrumbando el polo soviético; el mundo entraba a la unipolaridad y que hoy, dicho sea de paso, eso se está moviendo. Los otros (los disidentes) no eran del Partido Comunista, pero durante bastante tiempo dijeron que estaban a la izquierda de nosotros, los comunistas, pero no resistieron el impacto de aquellos acontecimientos. Creo yo que eso los afectó mucho, los desubicó porque al cambiar la bipolaridad consideraron que ya no habí­a espacio y creyeron  en aquello que predicaba Francis Fucuyama con el Fin de la Historia. Quiere decir que sus convicciones no tení­an un fundamento muy profundo”. (Los ex jefes guerrilleros que ya no están en el FMLN son: Joaquí­n Villalobos, Eduardo Sancho y Francisco Jovel)

Schafik, hay quienes creen que los Acuerdos de Paz no solucionaron los problemas económicos y sociales. ¿Qué se acordó en estos temas?

“Nosotros en ese momento en que estábamos negociando no tení­amos el conocimiento que hoy tenemos de la naturaleza del llamado Consenso de Washington o modelo neoliberal. Pero saltaba a la vista que habí­a que proteger a los pobres y los trabajadores de una serie de medidas que ya impulsaba el gobierno de Cristiani (1989-1994). Aunque nosotros no exigimos descartar el modelo que se estaba comenzando a aplicar y en eso Naciones Unidas (ONU) jugó un papel de presión en el sentido de sostener que Cristiani habí­a llegado a la presidencia con elecciones y que tení­an derecho a aplicar su programa. Entonces no tení­amos conocimiento de los alcances de aquel modelo, no exigimos descartar todo ese modelo. Nos limitamos a una serie de acuerdos en el campo económico y social que le dieran espacios a los trabajadores, a los pobres y a los campesinos y a la pequeña empresa, tanto del campo como de la ciudad. Eso se recogió en los acuerdo de paz”.

Nárreme un ejemplo de cómo se negoció ese tema. 

“El tema que estuvo a punto de echar a pique la posibilidad de que el 31 de diciembre de 1991 concluyeran los acuerdos sustantivos de paz en el despacho de Javier Pérez de Cuellar, en las Naciones Unidas (ONU) fue este, al que me voy a referir: La delegación del FMLN en esas últimas rondas de negociaciones estaba integrada por los cinco miembros de la Comandancia ““en todas las demás y durante dos años era yo el que estaba permanente, mientras los otros se turnaban-. Aquel era el último dí­a porque concluí­a a las 12 de la noche el mandato de Pérez de Cuellar. Los miembros de la Comandancia nos dividimos temas para terminar en las mesas con los diversos representantes del gobierno. A Villalobos le tocó el tema de las medidas de beneficio para los combatientes, donde reconozco que hizo un buen trabajo. A mí­ me tocó el tema de las tierras y la cuestión agropecuaria, en general, el tema económico-social. Me reuní­ en horas de la mañana con Oscar Santamarí­a, que era el jefe de la delegación del gobierno. Cristiani estaba en Nueva York, pero no aparecí­a en las negociaciones. Santamarí­a llegó diciendo que en lo referido a las tierras en zonas conflictivas ellos estaba de acuerdo en conceder propiedad a aquellas personas que demostraran, de acuerdo al Código Civil, que eran legí­timos poseedores durante 10 años, es decir, que la tomaron pací­ficamente y sin haber sido cuestionados por los legí­timos propietarios. Era la tesis del gobierno. Le pregunté a Santamarí­a: ¿Es inamovible esta posición de ustedes? Sí­, esas son las instrucciones del presidente, me contestó. Seguidamente le dije yo: Entonces se acabó aquí­ todo, no habrá acuerdo y todo lo que hemos discutido se va a caer…”

¿Qué fin tuvo?

“Cristiani decidió modificar la posición y me mandó a Armando Calderón Sol (entonces uno de los máximos lí­deres de ARENA). Llegó a decirme que tení­a instrucciones de llegar a un acuerdo, que fue el que quedó escrito y que dice: Determinación de quienes son los actuales tenedores dentro de las zonas conflictivas. Se entiende los tenedores los actuales pobladores y/o trabajadores en esas zonas. A continuación se establecí­a que se harí­a un censo. Este fue uno de los acuerdos más dramáticos, que se cumplió bastante, pero hay aspectos pendientes”.

(***)ENTREVISTA PUBLICADA EN REVISTA PROCESO, DE MÉXICO, EL 26 DE ENERO DE 2006. FUE LA ÚLTIIMA ENTREVISTA CONCEDIDA POR HANDAL A UN PERIODISTA


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