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domingo, 24 de octubre del 2021

Hijos Saturno

Por estos días, el término Saturno vuelve a estar de moda, aunque esta vez es a la inversa: se utiliza para describir a los hijos matan a los padres

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El Museo del Prado, uno de los más visitados de Madrid, tiene varias joyas artísticas.

Una de ellas, sin duda, es el cuadro de Goya titulado “Saturno devorando a su hijo”.

 En ese impactante óleo, un clásico del expresionismo, puede verse al dios Saturno comerse vivo a su hijo en un acto de canibalismo atroz.

 Por estos días, el término Saturno vuelve a estar de moda, aunque esta vez es a la inversa: se utiliza para describir a los hijos matan a los padres. 

Se les llama Hijos Saturno  -en referencia a ese cuadro- y son básicamente aquellos que no velan por sus padres de forma adecuada.

 Más bien son los que desean obtener todo lo económico posible de ellos, pero sin importarles el estado de salud ni el deterioro de los mismos 

 Por lo general terminan asesinando a sus padres para poseer sus bienes. 

La forma de matar va desde un asesinato directo, muchas veces con un arma, hasta acabar con la vida de un padre a través del abandono total en el caso de una persona incapaz de cuidarse a sí misma. 

Bastará con no alimentarlo apropiadamente, aislarlo o inmovilizarlo para conducirlo lentamente a la muerte.   

Solo un hijo con pocos valores y mucha ambición podría ser capaz de eso. Pero los hay, y a montones, como se podrá comprobar en la vida real.

 Se trata de hijos que no soportan la espera de una herencia o, peor aún, de no tenerla nunca.

 Ni siquiera existe un interés afectivo a los padres.

 Generalmente hay rasgos de sociopatía o psicopatía en ello, es decir que no tienen empatía por nadie, ni siquiera por sus progenitores. Aquí también pueden influir vicios como drogas, sexualidad promiscua y problemas de juego.

Unos de los casos más emblemáticos, sobre todo en los años Noventa, ocurrió en Estados Unidos y tuvo como protagonistas a los hermanos Lyle y Erik Menendez, quienes mataron a sus padres para cobrar la herencia. José Menendez, una de las víctimas, era un millonario productor de cine que vivía con ellos en una mansión de Beverly Hills. La historia se hizo película y el caso fue muy comentado. 

Podríamos pensar que este fenómeno es relativamente nuevo y atribuirselo a que vivimos en un mundo cada vez más materialista. Sin embargo, siempre han existido seres así a lo largo de la historia, gente desapegada, insensible e inescrupulosa. Capaz de hacer lo que sea por una herencia o por hacer desaparecer “mágicamente” un obstáculo doméstico con un acto criminal. 

En muchos casos, el problema empieza con las mismísimas víctimas: los padres. Estos a veces no son capaces de aceptar que sus retoños no van por el buen camino y sobre todo fueron muy permisivos a la hora de educarlos.

 Daban todo lo que los hijos querían sin enseñar lo que cuesta obtener las cosas.

 Eso, sumado a un proceso psicológico anormal, puede engendrar un Hijo Saturno. 

Si bien no es algo nuevo, sí se está dando con más frecuencia. Esto llevó a que la Universidad de Valencia analizara una muestra de 33 casos de hijos que habían matado a su padre o madre desde el año 2000 hasta el 2017.

 Conclusión: “el perfil del parricida según los datos obtenidos es el de un hombre con una edad media de 27 años. Sus conductas pueden verse agravadas por la ingesta o consumo de sustancias a causa de sus efectos, pero no constituyen un factor determinante. El joven suele proceder de una familia estructurada y convive con la víctima. Suele cometer el crimen en el domicilio familiar empleando un arma blanca”.

Foto: Obra de Goya, Saturno devorando a su hijo 

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Margarita Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicólogía Médica, Psiquiatrí­a infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España; colaboradora de ContraPunto
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