Por Alonso Rosales
Desde la medianoche de este domingo 1 de febrero de 2026, Colombia y Ecuador han activado una guerra comercial con la entrada en vigor de aranceles recíprocos del 30 % sobre una amplia gama de productos que cada país importa del otro. Esta escalada no solo marca un punto crítico en las relaciones económicas entre vecinos, sino que también incluye medidas energéticas y cambios en tarifas de transporte de petróleo que complican aún más el panorama bilateral.
¿Cuánto cobrarán de arancel?
Ecuador:
- Quito ha implementado una “tasa de seguridad” o arancel del 30 % sobre importaciones provenientes de Colombia que ingresen al país desde este 1 de febrero. Esta medida aplica a 78 subpartidas de productos que incluyen generadores de energía, insumos y equipos de la industria petrolera y otros bienes.
Colombia:
- Bogotá ha respondido aplicando aranceles del 30 % sobre una lista de más de 50 productos ecuatorianos, que abarcan alimentos (arroz, frijoles, plátano, azúcar), insumos industriales como aceites, neumáticos, calzado, aluminio, entre otros.
En ambos casos, los aranceles son ad valorem, es decir, 30 % del valor de importación, y tienen efecto inmediato sobre las relaciones comerciales que rondan los 2 800 millones de dólares al año, donde hay un desequilibrio comercial claro: Colombia exporta cerca de 1 800 M USD a Ecuador y Ecuador exporta unos 900 M USD a Colombia.
Corte de la venta de energía a Ecuador
Además de las tarifas arancelarias, Colombia suspendió la venta de electricidad a Ecuador como parte de sus medidas de represalia. Esta decisión fue anunciada con anterioridad y se mantiene vigente; Colombia ha cortado la exportación de energía eléctrica al país vecino, que en momentos de crisis energética dependía de estos suministros.
El impacto energético es sensible para Ecuador, que históricamente importaba entre el 8 % y el 10 % de su consumo de electricidad desde Colombia, especialmente en períodos de escasez interna.
Otros frentes de la disputa
La guerra arancelaria también ha generado una respuesta ecuatoriana en materia energética: Ecuador elevó de 3 a 30 dólares por barril la tarifa por transporte de crudo colombiano a través de su sistema de oleoductos, lo que encarece significativamente esta operación.
El origen del conflicto, según las autoridades ecuatorianas, está vinculado a desacuerdos en la cooperación contra el narcotráfico en la frontera común, que ha disparado la violencia en zonas fronterizas. Colombia, por su parte, rechaza esas acusaciones, señala esfuerzos continuos en la lucha contra el crimen y critica la unilateralidad de las medidas.
¿Quién pierde más en esta guerra arancelaria? — Análisis
1. Ecuador: mayor vulnerabilidad comercial y energética

Desequilibrio de la balanza comercial.
Ecuador parte de una posición de mayor desventaja: importa casi el doble de lo que exporta a Colombia, lo que significa que los aranceles encarecerán una proporción significativa de bienes que consume. Este encarecimiento puede trasladarse a precios internos más altos para los consumidores ecuatorianos.
Impacto energético.
La interrupción de la venta de electricidad por parte de Colombia afecta de manera directa a un país que depende de esos suministros en momentos críticos. Además, el mayor costo por transporte de crudo colombiano por su oleoducto encarece operaciones para países vecinos.
Mayor exposición a productos importados.
Con tarifas elevadas, insumos clave que Ecuador compra en Colombia (como generadores, insumos industriales y bienes de consumo) serán más costosos, presionando costos internos y posiblemente reduciendo la competitividad de sectores que dependen de estas importaciones.
2. Colombia: sectores específicos afectados, pero con menor riesgo general
Exportadores ecuatorianos sufren directamente.
Las industrias exportadoras de Ecuador enfrentan una barrera arancelaria significativa en uno de sus principales mercados regionales, lo que puede reducir su competitividad frente a otros proveedores.
Menor dependencia energética.
Colombia tiene una base energética más diversificada y no depende de Ecuador para sus necesidades internas, lo que le da un margen de maniobra mayor en la crisis actual.
En términos netos, Ecuador parece estar en una posición más vulnerable en esta disputa, dada su mayor dependencia comercial de Colombia y su exposición a la interrupción energética. Colombia, aunque enfrenta impactos negativos en sus exportaciones ecuatorianas y en sectores expuestos al comercio bilateral, mantiene un menor riesgo macroeconómico inmediato. El impacto económico y social depende ahora de la duración de este conflicto y de la capacidad de ambos países para negociar una salida diplomática y comercial a la crisis.


