Redacción ContraPunto |
La explicación oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) sobre cómo sufrió graves lesiones un hombre bajo su custodia ha provocado un fuerte desencuentro con el personal médico de un hospital en Minneapolis y encendido el debate sobre las prácticas de las autoridades migratorias en el país.
El caso involucra a Alberto Castañeda Mondragón, un hombre de 31 años de origen mexicano que fue detenido por agentes federales el pasado 8 de enero en las afueras de un centro comercial en St. Paul y posteriormente trasladado a un hospital con fracturas en el rostro y el cráneo, según documentos judiciales y testimonios recopilados por agencias de noticias.
Según la versión inicial que ofrecieron los agentes del ICE al personal sanitario, Castañeda Mondragón habría intentado huir mientras estaba esposado y se habría “lanzado intencionalmente de cabeza contra una pared de ladrillos”, causando sus heridas. Sin embargo, varios miembros del personal médico, entre ellos enfermeras de cuidados intensivos que hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato, cuestionaron esa explicación, asegurando que las lesiones observadas no son compatibles con ese tipo de accidente.
“Era imposible que esta persona se hubiera lanzado de cabeza contra una pared”, señaló una enfermera, que describió la versión de los agentes como “risible” ante la gravedad de las fracturas y el sangrado cerebral que presentaba el hombre.
La tensión escaló cuando los agentes de ICE insistieron en mantener esposado al paciente a la cama, pese a las lesiones que, según el personal, requerían cuidados especializados y una evaluación clínica que descartara cualquier intento de fuga. La situación obligó a la intervención de la dirección del hospital, el CEO y asesores legales para resolver el conflicto y modificar la forma en que se manejaba la presencia de los agentes en el entorno sanitario.
El Centro Médico del Condado de Hennepin (HCMC), donde fue atendido Castañeda Mondragón, adoptó posteriormente nuevos protocolos para guiar la interacción entre su personal y agentes federales, en medio de lo que describen como una presencia cada vez más común de ICE en sus instalaciones. Algunos trabajadores denunciaron sentirse intimidados por la presencia constante de oficiales armados y por lo que perciben como una interferencia innecesaria en el desempeño de sus funciones.
El propio Castañeda Mondragón, en un momento consciente y comunicativo, llegó a manifestar al personal que había sido “arrastrado y maltratado por agentes federales”, aunque su estado general se deterioró rápidamente y quedó desorientado, incapaz incluso de recordar el año en que estaba.
Una tomografía computarizada reveló múltiples fracturas craneales y hemorragias extensas, hallazgos que, según expertos consultados por la AP, no parecen consistentes con una caída o un choque voluntario contra una pared.
Jurídicamente, Castañeda Mondragón fue liberado de la custodia de ICE tras una orden de un juez federal, quien determinó que debía ser removido del control directo de la agencia mientras continúa su recuperación.
Organizaciones de derechos civiles y activistas han utilizado el caso para criticar las operaciones migratorias impulsadas por la administración federal en Minnesota, especialmente bajo la denominada “Operación Metro Surge”, que ha incrementado las redadas y detenciones en esa región.
Hasta ahora, ni ICE ni el Departamento de Seguridad Nacional han ofrecido una declaración pública detallada que aclare las circunstancias de las lesiones ni que responda a las dudas expresadas por el personal médico y los abogados de Castañeda Mondragón.


