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martes, 11 de mayo del 2021

Fomentan desarme para desarrollar una cultura de paz en territorio salvadoreño

Según Saúl Baños, director de FESPAD, solo entre los años 2015 a 2019 se registraron 20 mil 974 homicidios, de los cuales el 85.5 % eran hombres y un 14.5 % mujeres.

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Las organizaciones Humanium Metal, FESPAD, Fundación Red de Sobrevivientes y Personas con Discapacidad Foro Internacional presentaron la investigación “Impacto de las armas de fuego pequeñas y ligeras en la seguridad pública, cultura de paz y desarrollo sostenible en la región norte de Centroamérica”, esto con el objetivo de discutir la importancia de sacar las armas ilegales de las calles, para salvar vidas y crear un tejido social que construya la cultura de paz permanente.

Según Saúl Baños, director de FESPAD, solo entre los años 2015 a 2019 se registraron 20 mil 974 homicidios, de los cuales el 85.5 % eran hombres y un 14.5 % mujeres.

“El 80 % de esos homicidios fue cometido con arma de fuego, que podría decirse casi 17,000 homicidios. El mayor número de incidencias de muertes violentas ocurrió en personas entre los 15 a 29 años, quienes representan el 50.33 % del total de las muertes acaecidas en los últimos cinco años”, afirmó.

Explicó que esta situación no es exclusiva de El Salvador, ya que existen cifras similares en Guatemala y Honduras ostentan índices de violencia que en estos cinco años reportaron 52 mil 023 muertes violentas, en donde los hombres tenían el 85.5 % de los casos reportados y las mujeres un 14.5 %, siendo un 43 % de las víctimas la población entre los 18 a 29 años de edad, con un 80 % de homicidios que fue cometido con arma de fuego.

Por lo tanto, sostuvo que es necesario visibilizar  la relación directa que existe entre las muertes violentas y la circulación de armas de fuego, esto para “romper ese ciclo la violencia”.

Afirmó, que esto se podría hacer a través de un trabajo de concienciación en grupos poblaciones vulnerables como adolescentes y jóvenes, que enfrentan la violencia a diario; y en las comunidades, en la búsqueda de crear convivencia social, para fortalecer las bases de una cultura de paz.

“En El Salvador, solo en el 2019 se calcula que circulan más de 149,000 armas de fuego. En Guatemala la cifra es casi de 600,000 armas, y en Honduras solo en los últimos cinco años se registró más de 107,000 armas de fuego. A ello se debe sumar la circulación de las armas ilegales, de las cuales no hay cantidades exacta de cuántas se mueven en los tres países”, acotó Baños.

Kristina Jannerbo, directora regional de IM Suecia manifestó que de esta iniciativa, lo innovador se encuentra en el involucramiento de diversos sectores sociales, en especial el empresariado porque permite realizar procesos de transformación del metal de las armas.

“De ese metal (armas) junto al sector privado tenemos la producción de productos comerciales, como esta carcasa de este reloj que está hecho por metal fundido de armas ilegales confiscadas. El metal de estos productos fueron armas de destrucción, para ser un metal que da vida. Esta iniciativa logra un nivel de sostenibilidad muy interesante”, apuntó.

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