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martes, 18 de mayo del 2021

Fatimah, la hija amada de Mahoma

El personaje central de Fatimah (Alfaguara, 2019), de Maruan Soto Antaki, es Mushin Najafi un estadounidense de origen persa que nació en California.

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El personaje central de Fatimah (Alfaguara, 2019), de Maruan Soto Antaki, es Mushin Najafi un estadounidense de origen persa que nació en California. 

Sus padres emigraron de Irán a Estados Unidos después de la caída del Shah Reza Pahlevi y la llegada al poder del ayatola Jomeini. 

Najafi, tras separase de su pareja, va a Tijuana donde permanece por algún tiempo con el propósito de establecer distancia y dar lugar a que termine el doloroso proceso de ruptura de la relación. 

Al regresar a su casa, al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, es detenido por la migra. En esos días, sin que se diera cuenta o sin darle importancia, ha entrado en vigor una nueva ley, producto del racista de Trump. 

Es una orden del ejecutivo federal con el “propósito” de proteger al país de la posible entrada de terroristas de determinados países musulmanes. Entre estos se contempla a Irán. 

El interrogatorio está a cargo de la agente especial Marwni, de la oficina de migración, de origen árabe y también musulmán y del agente Pirsing, el responsable de la estación migratoria. 

De pronto Najafi, sin nunca imaginarlo, se encuentra frente al aparato del Estado, de su país, que ve en él un posible terrorista solo por el hecho de descender de iraníes. 

Mientras ocurre el interrogatorio ve pasar a migrantes centroamericanos y mexicanos que son detenidos en la estación migratoria. 

Hombres y mujeres pobres y sujetos de la violencia que impera en las regiones donde habitan que solo buscan mejores condiciones de vida, para ellos y sus familias. 

Los sucesivos interrogatorios permiten que Najafi haga un desarrollo sobre la historia del profeta Mahoma y su movimiento político y religioso. 

Se adentra en la división que ocurre al interior del Islam entre los suníes y los chiíes. Y de los conflictos que se establece entre estos dos grupos. 

Najafi reitera, aunque la agente Marwani lo sabe, que su familia y él no son de origen árabe sino persa. Y por lo mismo que su idioma de origen es el farsi y no la lengua de Mahoma. 

Los interrogatorios lo obligan a hacer patente la realidad del gobierno del Shah Reza Pahlevi y lo que fue la Revolución Islámica que lo destituyó. 

Habla, sin haber vivido y a partir de lo que lo han contado sus padres, de la vida en los tiempos anteriores a la Revolución y los que llegaron después de que ésta se instaló. 

El estadounidense Najafi vive en carne propia las arbitrariedades del aparato de Estado de su país en busca de culpables solo por el hecho de ser diferentes. 

Experimenta que su origen es destino. No importa haber nacido en Estados Unidos y ser ciudadano de ese país. Nunca dejará de ser descendiente de migrantes, para el caso persas. 

La madre de Najafi se llama Fatimah como la hija amada de Mahoma la única de sus hijos que llegó a la edad adulta y le dio nietos. 

En la novela el autor, especialista en el Medio Oriente, desarrolla el conflicto que Occidente, provocado por Estados Unidos, tiene establecido con Irán. 

Y también está presente el conflicto de los migrantes que desde México cruzan a Estados Unidos que establece una relación tensa entre los dos países. 

El dramaturgo José Ramón Enríquez dice que estamos frente a “una inesperada novela laberinto, llena de recodos abiertos a nuevos caminos que exigen no sólo retomar una y otra vez la lectura, sino buscar atentamente en otras fuentes lo mucho que se ignora sobre historias ancestrales, para volver al punto del extravío, en apariencia mínimo pero en realidad fundamental”.

 (La Jornada Maya, 18.12.19) Fatimah Mauran Soto Antaki Editorial Alfaguara México, 2019 pp. 247 

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