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viernes, 3 julio 2026

Entrevista | Roberto Salamanca: crear música en tiempos digitales y ritmos ancestrales

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Roberto Salamanca: crear música en tiempos digitales y ritmos ancestrales.

Por Zarko Pinkas.

Para escuchar este audio, dar clic en “listen in browser”.

Roberto Salamanca habla de la música como quien habla de un viaje. Y no es casual: su vida está marcada por la búsqueda constante de sonidos, de territorios nuevos, de formas distintas de entender el arte. Después de dos décadas en El Salvador, emigró a Los Ángeles  y desde ahí reinventó su manera de crear. Hoy, desde Tanzania y Los Ángeles, sigue trazando un mapa sonoro que une continentes y memorias, con la convicción de que la música nunca se detiene: cambia de piel, se adapta, resiste.

En esta conversación, Salamanca reflexiona sobre el impacto de la era digital y la Inteligencia Artificial, sobre lo que significa ser artista en el siglo XXI y sobre cómo los ritmos africanos se han convertido en su nueva fuente de inspiración. Su mirada es la de un creador que entiende que, aunque la tecnología lo transforme todo, la esencia del arte sigue siendo la misma: la capacidad humana de conmover, de contar una historia y de resistir al olvido.

1. ¿Cómo ves el panorama de la música actual a nivel mundial, en esta era de saturación digital y plataformas infinitas?

(¿Qué te entusiasma y qué te preocupa como músico?)

Mezclando en los Estudios 921.

La industria musical experimentó un cambio de paradigma con la llegada del internet a mediados de los 90. El cambio fue tan radical que acabó con el esquema de las compañías disqueras que tenían el control total del artista y su obra. En este momento, el nuevo esquema de distribución de música se ha liberado a tal punto que cada artista puede publicar su música a través de plataformas digitales con tecnología streaming, con un bajo costo y mínima inversión.

Todo esto ha generado facilidades nunca antes vistas para que el artista distribuya su música y cobre regalías sin firmar contrato con ninguna disquera. El lado negativo es que se han creado entidades de streaming como Spotify, con un tamaño de distribución nunca antes visto, lo que las pone en ventaja frente al artista, ya que pagan porcentajes de regalías a su antojo.

Esto ha encendido las alarmas en artistas reconocidos, que se sienten explotados por estas plataformas y no están satisfechos con los ingresos que reciben ni con la calidad de sonido que ofrecen. Dentro de toda esta controversia, llega una nueva revolución en esta década: la irrupción de la Inteligencia Artificial como herramienta de generación musical. Esta nueva tecnología ya está transformando nuevamente la industria, y lo más complicado es que aún no sabemos la profundidad ni el impacto que tendrá en el negocio. Este es el panorama que, en 2025, se está desarrollando y que genera más preguntas que respuestas.

2. Desde que vivís en Estados Unidos, ¿cómo ha cambiado tu forma de crear y entender la música?

(¿Qué significa ser artista salvadoreño desde fuera del país?)

Fotografiando la vida natural en la Reserva Nacional del Serengeti, el Parque Nacional más grande de Tanzania.

Durante 20 años en El Salvador me desarrollé como artista y productor, apoyándome en mi propio estudio de grabación, el cual consistía en los elementos tradicionales a nivel de infraestructura y herramientas técnicas. Ya utilizaba la computadora para grabar y editar, pero aún estaba atado a una sala de grabación y edición.

Cuando emigré a Los Ángeles dejé todo ese equipo atrás e inicié nuevamente desde cero. Llegar a Estados Unidos significó un reto y un proceso de adaptación a un nuevo mercado, el cual desde El Salvador solo se percibe a través de los medios de comunicación.

El internet y una laptop fueron mis únicas herramientas al llegar. Las grabaciones las improvisé en el ático de una pequeña casa que renté con mi familia. Puedo decir que, gracias a la era digital, pude seguir desarrollándome como productor aun sin tener un estudio en el sentido estricto de la palabra. Mi nuevo estudio fue una MacBook y un micrófono USB.

Tuve que adaptarme a estas nuevas herramientas y volver a estudiar para hacer uso de recursos virtuales de audio. No tenía el espacio para grabar con músicos reales, así que los famosos loops de ritmo fueron mis nuevas fuentes de inspiración.

Esto definitivamente tuvo un impacto creativo en mi concepción de la música, ya que durante toda mi vida había compartido la experiencia dentro del esquema de bandas de rock, tocando con un baterista, un bajista y otros guitarristas. Esa interacción le daba un toque humano al resultado final de una grabación. Eso es lo que siento que se perdió al tener que producir solo en Los Ángeles. La forma de crear mi nueva música se ha vuelto solitaria y depende de momentos o chispazos creativos que debo encontrar por mi cuenta cada vez que tengo que escribir nuevas canciones.

3. Tu nuevo disco está en camino. ¿Qué sonidos, mensajes o emociones buscás transmitir en esta obra?

(¿Cómo nació? ¿Hay una canción que sientas especialmente cercana?)

Definitivamente hay un nuevo disco en camino. Trozos de melodías y letras se han ido acumulando a lo largo de más de 10 años desde que emigré de El Salvador. El lado de un Roberto Salamanca con temáticas románticas ha cedido espacio a una nueva etapa más vivencial.

Emigrar y adaptarse a una megaciudad como Los Ángeles cambia la visión de mundo de cualquiera. Tienes que reconocer una nueva realidad y tratar no solo de sobrevivir, sino de superarte dentro de ella: ese es el reto más complicado.

Mis nuevas temáticas son más introspectivas y llenas de una visión pragmática de los eventos que he tenido que superar. Además, he estado viajando y conociendo ritmos a los cuales no estaba acostumbrado, que poco a poco se van impregnando y me llaman a experimentarlos dentro de mis nuevas producciones.

4. Hoy más que nunca, los artistas viven muchas facetas: la creación, la autogestión, las redes. ¿Cómo te adaptás a esta realidad múltiple?
Imagenes trabajando en el Estudio 921 en Las Vegas, Nevada. 2024

Para un artista que surge en esta década, plagada de internet e Inteligencia Artificial, los retos son distintos a los de mi generación de los 70 y 80. Para nosotros, el reto era grabar nuestra música y tener una disquera. Para los artistas actuales, ese ya no es problema: pueden usar loops para acompañarse, grabar en casa con una laptop y publicar su música en plataformas de streaming y redes sociales, sin necesidad de firmar con una compañía.

Parecería que todo es perfecto y que, en el siglo XXI, ser artista musical viene servido en bandeja de oro. La verdad es que solo se han creado nuevos retos para esta generación. La facilidad de producir música ha traído como consecuencia una sobreoferta que inunda nuestro entorno: hay más música de la que podemos consumir y más artistas de los que podemos escuchar.

Sobresalir en este nuevo entorno digital y tener impacto con una canción se vuelve cada día más difícil. Además, el público parece estar atomizado en una infinidad de géneros. Hay miles de nuevas canciones cada día con las que competir, lo cual puede ser frustrante para un artista emergente. A todo esto se suma la creación de artistas virtuales generados con Inteligencia Artificial que lanzan al mercado miles de canciones sin esfuerzo humano.

Para adaptarse a esta nueva realidad hay que tener estrategias a la altura de la situación. La creatividad humana está siendo desafiada por una entidad digital que no tiene límites en su capacidad de generar música en segundos. Debemos usar la Inteligencia Artificial como aliada, o seremos desplazados si nos oponemos a su utilización como generadora de contenido y nuevas posibilidades. El paradigma se ha roto nuevamente: hay que adaptarse o extinguirse.

5. Sabemos que estás viajando con frecuencia a África y participando en actividades sociales allá. ¿Ha influido de alguna manera esa experiencia en tu forma de ver la música?

(¿Has descubierto sonidos o ideas nuevas que te inspiren?)

Imagen desde el Mirador en el Parque Nacional Ngorongoro, una reserva natural que alberga una diversidad única de especies nativas de Tanzania y East Africa.

Tengo ya varios meses viviendo en Tanzania y esta experiencia ha sido única en toda mi vida. África es la cuna de la humanidad y la madre de los ritmos. Desde el blues, el jazz e incluso el rock and roll encuentran su raíz en la música africana de una u otra manera.

La migración de pueblos enteros a las islas del Caribe y a América fue el crisol para la música que se ha creado en nuestro continente. Los llamados ritmos caribeños no son más que descendientes de ritmos nativos de África.

Desde ya puedo decir que mi música será afectada por mi estadía en Tanzania. Cada día escucho nuevos ritmos y melodías. Cada día encuentro nuevas formas de expresión musical. Me gusta mucho la sencillez y la espontaneidad con que la música africana es creada. Todo está basado en sus ritmos, que siempre están evolucionando. Definitivamente, mi música está encontrando nuevos ingredientes en África y espero compartirlos pronto.

6. ¿Qué significa para vos ser artista en el siglo XXI?

(En lo espiritual, lo práctico, lo emocional… ¿Qué ha cambiado y qué sigue intacto?)

Ser un artista en cualquier época ha sido un verdadero reto. El quehacer artístico no es reconocido hasta que logra la aceptación de un público. Ser un artista durante el Renacimiento debió de haber sido todo un desafío, ya que verdaderos genios eran la vara con la que se medía el arte.

De alguna manera, el artista siempre será visto como un rebelde de su época: alguien que se niega a ser uno más del colectivo, alguien que tiene la capacidad de ver la realidad con otros ojos y transformarla en arte a través de una melodía, una pintura, una escultura o cualquier medio físico a disposición.

El reto es no perder estos elementos, el reto es ser el cambio dentro de lo común y lo monótono. Si estos elementos se conservan en el quehacer del artista del siglo XXI, entonces veremos nuevos creadores capaces de utilizar las herramientas tecnológicas para generar conciencia crítica en nuestra sociedad.

Para mí, no ha cambiado nada dentro del alma del artista; lo único que ha cambiado es el ambiente y la tecnología. Si queremos llamarnos artistas debemos mantener la pureza de nuestra naturaleza humana y vivir con los valores que nos hacen diferentes a una masa que cada vez se vuelve más homogénea y predecible.

7. ¿Qué mensaje le darías hoy a un músico joven que está comenzando en El Salvador?

(Uno que, como vos, quiera hacer música con identidad pero en este mundo tan ruidoso y rápido.)

Ser un músico en El Salvador es un reto y siempre lo ha sido. Nuestro país no brinda las facilidades para un desarrollo integral. Personalmente, no me dediqué a estudiar música porque cuando visité la Escuela del Bachillerato en Arte me pareció que carecía de recursos y no ofrecía el nivel de conocimientos que yo esperaba. Preferí ser autodidacta para encontrar mi propio estilo musical.

Muchas cosas han cambiado desde los años 80. Ahora se puede aprender mucho a través de tutoriales en YouTube, lo cual ahorra tiempo a un autodidacta. Lejos de todo eso, mi consejo es que se preparen a nivel teórico: aprender solfeo y teoría musical es fundamental. Para escribir un buen poema es necesario manejar un buen vocabulario; para escribir una buena canción, ayuda mucho conocer la mayor cantidad de acordes.

Con esto no quiero decir que se vuelvan expertos en técnica musical, sino que conozcan las bases con las que la música funciona. La música es matemática acústica y tiene sus reglas que debemos conocer.

Es tentador generar música a través de una plataforma de Inteligencia Artificial, pero esto no te volverá músico y mucho menos artista. Conocer las herramientas fundamentales es esencial y debemos tomar el tiempo para estudiarlas.

La parte artística tiene que ver con el sentimiento y lo que queremos transmitir. Cultivemos ambas características en nuestro quehacer musical y disfrutemos la vida a través de la música, que es una expresión universal de la humanidad, capaz de vencer fronteras e idiomas, tocando y elevando los sentimientos más profundos del ser humano.


Roberto Salamanca:

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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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