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martes, 27 de julio del 2021

Endrogados

El consumo de drogas en el paí­s se ha convertido en un problema que puede comprometer el futuro de muchas generaciones salvadoreños y salvadoreñas. Cada vez más vemos estudios que nos demuestran con datos cientí­ficos y verificables el incremento del consumo de sustancias psicoactivas por parte de nuestra población.

El más reciente fue el Cuarto Informe Nacional 2018 sobre la Situación de las Drogas, hecho público por la Comisión Nacional Antidrogas, institución gubernamental, encargada de supervisar y evaluar las polí­ticas gubernamentales que prevengan el tráfico, venta y consumo de drogas a nivel nacional.

Entre la cantidad de datos del mencionado informe, podemos destacar que existe un consumo riesgoso y perjudicial de alcohol, y comportamientos indicativos de una situación de dependencia a bebidas alcohólicas, siendo los hombres los que presentan el mayor problema de consumo y dependencia del alcohol. En 2016 se evidenció una reducción de la brecha en el consumo de alcohol en los escolares, encontrándose un patrón similar de consumo en ambos sexos. Los hombres con un 7.9% y las mujeres con un 7.3%.

En lo concerniente al consumo de tabaco, en estudios hechos por la CNA en el 2014 y el 2016 se evidenció que, en comparación con el estudio del año 2005, se ha reducido el consumo reciente y actual de tabaco, lo que se explica por la entrada en vigor de la Ley del Tabaco.

Al ver los datos sobre el consumo de drogas ilegales, un dato que llama la atención es el referido a la marihuana, la droga ilí­cita más consumida en el paí­s: El porcentaje de personas con signos de abuso o dependencia de la marihuana es mayor en mujeres, quienes, a pesar de consumir menos, presentan un patrón de uso más perjudicial.

En cuanto al tratamiento y rehabilitación de personas afectas a drogas, el estudio consigna que en el año 2017 el 89% de los pacientes atendidos por primera vez en el Sistema Nacional de Salud fue por uso de alcohol. En ese mismo año se obtuvo un registro de atenciones por adicciones a sustancias lí­citas del 93% y de consumo de sustancias ilí­citas del 7%, donde la principal causa de consulta en este grupo fue el uso de marihuana y cocaí­na.

El informe también indagó sobre la mortalidad relacionada a drogas y destacó que en el paí­s el consumo de alcohol y tabaco son de las principales causas de muerte entre los consumidores. De igual manera, con datos del Instituto de Medicina Legal, se descubrió que las muertes violentas están indirectamente relacionadas con el consumo de drogas: hubo 550 casos de muertes que dieron positivo a marihuana y 256 casos dieron positivo a cocaí­na.

Estos son algunos de los datos más significativos de un informe* que busca dar una perspectiva real sobre la situación de las drogas en el paí­s, en medio de la compleja incidencia del problema de las drogas en el mundo y en nuestra región.

La presencia de drogas ilí­citas en nuestro territorio ha comenzado a complicarnos como paí­s. Se sabe que El Salvador es ví­a de tránsito de la droga que viene de Suramérica con destino a los Estados Unidos, con los problemas que ello implica: desde los de seguridad pública, pasando por los de salud, hasta llegar a los económicos. Además de todo lo anterior, hay un fuerte lobby para legalizar el consumo de marihuana en el paí­s y, con esta medida, frenar la violencia vinculada al narcotráfico y el lavado de dinero.

Al respecto, la postura del Estado salvadoreño ha sido en contra de la legalización, debido a los problemas que podrí­a acarrear en cuanto a la salud pública. Existen experiencias documentadas de otros paí­ses que han legalizado la marihuana y éstos se han visto obligados a hacer una gran inversión en salud pública. En este sentido, El Salvador no tiene la capacidad instalada para garantizar esa atención a la población consumidora. La legalización de las drogas podrí­a afectar la salud del pueblo salvadoreño ya que, al haber mayor oferta de éstas, el consumo puede elevarse, lo que a su vez aumentarí­a el costo de atención en salud para el tratamiento de personas afectas a drogas.

En cuanto a la seguridad, la penetración del narcotráfico ha sido una de las causas del incremento de la violencia delictiva. Bajo el supuesto de que la legalización permitirá enfrentar el crimen involucrado en esta actividad, se puede generar una sociedad permisiva sobre el consumo, lo que aumentarí­a la criminalidad y ampliarí­a Ë—desde el narcomenudeoË— el mercado de un negocio ilí­cito.

Lo que recomienda el Informe de la CNA es que el paí­s debe enfocar esfuerzos para destinar recursos para acciones en el ámbito de la reducción de la demanda, fortalecer el aparato de prevención, ampliar la cobertura de tratamiento especializado e incluir en la planificación estratégica y presupuestaria del Estado los recursos que permitan la ejecución permanente y continua de los programas preventivos, tomando en cuenta que hay limitaciones para financiar acciones de reducción de la demanda relacionadas con la prevención, tratamiento, rehabilitación, reinserción y cuidado.

El Salvador debe desarrollar polí­ticas basadas en el trabajo articulado entre las instituciones de salud pública, educación, justicia y seguridad pública, con la activa participación de las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil. De esa manera lograremos resultados positivos para evitar ser un paí­s endrogado.

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