sábado, 13 julio 2024

El sindicalista emprendedor. El futuro de los kioskos en Lima

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"El economista Carlos Aguilar promueve una nueva forma de entender el sindicato de canillitas/voceadores del Perú", reporta Alejandro Herrera

Por Hans Alejandro Herrera Núñez


El gremio de vendedores de diarios en Perú es un ejemplo de lo que se puede hacer a nivel de negociación y emprendimiento para otros países de la región. Entrevistamos a Carlos Aguilar Susaya, secretario general de la Federación Nacional de Vendedores de Diarios en Perú.

Cuando uno piensa en un líder sindical, lo último que nos pasaría por la mente es encontrarnos con una persona con una perspectiva de emprendimiento que le ha sacado las mayores ventajas a uno de los sectores, hasta hace veinte años, más desprotegidos del mundo laboral del país andino. Pues en Perú el caso es distinto, Carlos Aguilar rompe todos los estereotipos de un líder sindical clásico sin perder jamás su esencia reivindicativa.

Carlos ha sido canillita, como llaman coloquialmente a los vendedores de periódicos y revistas en Perú. En Argentina también les llaman canillitas, voceadores en México o suplementeros en Chile. El canillita es un habitante de la calle, un punto de información a veces móvil otras instalado en un módulo, pero siempre fuente de expendio de la información. Sin embargo los tiempos cambian y este sector clásico de las ciudades se empieza a transformar en Perú en un modelo de emprendimiento.

El canillita ilustrado

En una Lima de triciclos, ambulantes, vasos de chicha y niños sin zapatos que duermen en las calles persiguiendo un mañana mejor, en medio de calles llenas de gente, micros repletos, y con algún choro acechando en las esquinas, un grupo de niños salen a vender sus periódicos. La primera venta no garantiza el pan de hoy. Eran días rudos. En La Victoria, Carlos subía y bajaba de los buses repletos donde vendía la noticia del día a obreros, empleados, abogados, enfermeras y policías. Después de la hora punta, un receso para jugar fulbito con los otros canillitas en medio de la pista mientras evadían ser atropellados por combis y Volkswagens. Un gol de media pista lanzado con sus zapatos gastados. Uno de esos días, regresando de jugar fulbito se encontró que el kiosko donde dormía ya no existía, había sido volado durante un atentado con bomba, pues se encontraba cerca a un banco. “Dos veces me he salvado de morir en esa época”, me comenta. Cabe recordar que un kiosko en Perú no es solo el lugar de punto de ventas de los periódicos, es la fuente de trabajo y la vida de miles de trabajadores. Y que te vuelen el kiosko para un canillita era lo mismo que le destruyeran su trabajo. Pero no destruyeron el tezón de salir delante de Carlos.

Los padres de Carlos eran canillitas, pero él estudió economía y administración. Es uno de esos escasos ejemplos de superación profesional, pero que a su vez retorna a sus orígenes gremiales para contribuir en su reinvención. Podríamos decir que Carlos nació en un kiosko, que es como llaman en Perú a los módulos de venta de periódicos, y en dónde pasó la mayor parte de las horas de su infancia. Como en una oportunidad escribió sobre él el diario Última Hora, Carlos tuvo por sus pañales el periódico La Prensa y su frazada fue el diario El Comercio. Como bien recuerda él: “yo he dormido dentro del kiosko el cuál era de madera”. Su adolescencia transitó entre el kiosko y salir a vender periódicos. “Nos daban 250 periódicos por fardo. Y yo vendía como 700 periódicos y como me daban puro sencillo yo llegaba con los bolsillos llenos de monedas, como un payaso, y se los daba a mi mamá”. Entonces los periódicos sacaban dos ediciones, una en la mañana temprano y otra en la tarde. Cómo él mismo dice: “Mi trayectoria educativa data desde el momento en que empecé a vender periódicos cuando termine la primaria. Y durante la secundaria estaba vendiendo periódicos, luego postulé a la universidad y vendiendo periódicos terminé mi carrera. En la actualidad soy doctor en Economía y aplico mi conocimiento en el desarrollo sostenible de mi Federación”.

Breve historia de un gremio

En la época en que Mario Vargas Llosa escribía en Conversación en la Catedral: “Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilson voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena…” En esa misma época, el canillita era en Lima como en San José o en San Salvador, el chico provinciano, por lo general huérfano, sin oportunidades. Era ser canillita o lustrar zapatos. Ser canillita era entonces el oficio de los niños. En un mundo ideal un niño no trabaja, pero entonces Perú como El Salvador o México no eran países para niños ni viejos. Sin lugar para los débiles, el trabajo de canillita era la única opción por la cual sobrevivir para miles de niños en la calle.

Viendo lo injusto de la situación un diputado aprista impulsó la primera ley sobre canillitas en Perú. Era la época del presidente Bustamante y Rivero, y en el congreso de la República de Perú se promulgaba la ley 10674. “El cachorro Manuel Seoane fue quién presentó el proyecto de ley” me dice Carlos, “lo hicieron por el abuso de las empresas hacia con el canillita”. Antes no tenían un sistema de comisión de ventas, sino una propina. “Por esa época existían los chicheros, que de la imprenta de los periódicos sacaban cincuenta fardos y le daban a los niños para que lo vendieran a cambio de un vaso de chicha. Así era el abuso”. Fue en esas acaloradas discusiones parlamentarias en que se definió el verdadero nombre del canillita, el de expenderor de diarios. Lo cual sería muy importante, pues aparte de su dimensión comercial, el canillita es expendedor de información escrita, es decir el distribuidor del cuarto poder: la prensa.

En los años 60 se formaron comités sindicales, y en los años 70 se juntaron cinco sindicatos en la actual Federación de Canillitas que preside hoy Carlos, la cual cumple sus bodas de hora este 23 de junio. Son cincuenta años de lucha que ahora se reorientan a la reinvención de su sector.

“Cuando empezamos a vender éramos menores de edad y nadie tenía kioskos. Todos caminábamos expendiendo los diarios” me dice recordando a los canillitas de la época del cachorro Manuel Seoane. La existencia de una primera ley y la aparición del kiosko, que paso de una evolución de una carreta a un módulo, propició la aparición del sindicato.

El futuro de un sector

Esos niños crecieron, se volvieron comerciantes y la siguiente generación apunta a algo más. A partir del 2000 los kioskos son módulos hexagonales. Como la ley 10674 los convierte en proveedores de información que expenden diarios en la vía pública, y defendidos por los ministerios de Trabajo, Salud y Justicia. Está ley da una relación ahí generis con las casas editoras. El de expender y comercializar. La nueva ley, 31344 amplía el expendio al que están facultados los canillitas, pues los faculta en expender otros productos además de diarios y revistas, como son los productos de consumo masivo como cargadores, cigarros, audífonos, y toda una enorme posibilidad de venta. “Buscamos reinventarnos para que no pierda su fuerza de venta el kiosko”. La digitalización de la información así como el fenómeno de la Pandemia en 2020, han llevado a Carlos a reinventar su gremio, orientado a vender todo lo que pueda venderse que sea pequeño y pueda entrar en un espacio tan pequeño como un kiosko. Su visión desde una perspectiva corporativa es todo un acierto, pues su gremio lo componen unas 12 mil personas, es decir 12 mil puntos de venta. Quien sabe de negocios, sabe lo crucial que resulta un canal de distribución de semejante tamaño.

Cómo él menciona: “Intentamos aplicar esta experiencia gremial mediante dos filosofías, una de reivindicación y otra de emprendimiento. Esto fue difícil, complejo y hasta complicado diría por cuánto el gremio no estaba preparado para estos cambios. Muchas veces los trabajadores solo nos dedicamos a pensar cómo debemos reclamar a las empresas periodísticas para poder obtener un beneficio social, pero lo bueno del estatuto es que te faculta hacer diferentes campos de acción como el campo educativo, en el tema de vivienda, en el de salud, entre otros puntos. Es ahí que nace el nuevo aspecto fundamental, a partir del año 2000, el emprendimiento, y dentro del emprendimiento está haber realizado proyectos de inversiones tanto como un instituto superior tecnológico , tanto también como la concesión de la clínica Antonio Raymondi. Y vamos por más, pero lamentablemente el tiempo es muy apremiante, por eso es que las cosas se dan de proceso en proceso”.

Desde el año 2000 en que Carlos asumió la jefatura de su federación, ha logrado en efecto obtener por primera vez para su gremio patrimonio, como lo es el de la clínica médica o hasta un instituto superior. Esto a partir de su capacidad negociadora con los periódicos y su buen olfato para reinvertir y diversificar en el beneficio de su gremio.

Cómo doctor en Economía que es, su objetivo actual es reinventar el negocio del canillita.

“Tener un kiosko es un trabajo de expendedor, más que de vendedor. Es aquel que difunde informa y culturiza, pero también distribuye y vende. No es vender fruta, es vender valor, esa es su contribución. Por eso le doy la razón a Bustamante y Rivero y al cachorro Manuel Seoane. Ellos encontraron el termino preciso de nuestro oficio”.

Le queda claro a Carlos que se necesitan más canillitas, y que sobre todo las puertas están abiertas a los que salieron a raíz de la Pandemia. Ahora para hacer crecer a un sector omnipresente en las calles líneas, está enfocado en que vendan periódicos y derivados. “La digitalización es un reto que nos ha hecho reflexionar, porque vamos al compas de los servicios tecnológicos”.

¿Cómo sobrevivirá el kiosko? A través de publicidad, distribución de productos de consumo masivo (todo lo que permita la ley. Incluso vender boletos de avión, pagos de facturas de luz, agua, otros servicios de pagos, recaudaciones bancarias, apuesta rápida), y servicios tecnológicos.

Un módulo de kiosko tiene unas dimensiones de 2×1½ por 2.20 de altura, esa es la medida oficial, pero lo que ve Carlos es mucho más. Es todas las ventajas de venta que un canillita puede tener. Siempre y cuando sea chiquito. Eso lo lleva a competir con tiendas como Tambo u Oxxo. Ha pensado incluso en los kioskos como casillas postales para correos. De 6 a 9am es la hora punta del kiosko. Después, de 9 a 1 pm complementan el negocio con venta de golosinas y cigarros. Hoy la apuesta es más grande por lo visto. “Si no pesa mucho y es pequeño, lo podemos vender”.

Es otra manera de ver los kioskos. Cómo él menciona: “Otras maneras de ver el emprendimiento es por medio de los puntos de venta. Si antes estábamos con kioskos de madera, luego los kioskos de metales, hoy en día estamos hablando de los kioskos inteligentes, y de los kioskos inteligentes han aparecido un formato nuevo que son los módulos inteligentes. En este sentido estamos apostando por tres aspectos fundamentales. Una de publicidad, otra de distribución y otra finalmente de tecnología. Y en este sentido nosotros vamos hacer una exposición el día viernes 23 de junio en la sede principal de la Federación Nacional. Allí vamos hablar específicamente de cómo se van a desarrollar estos tres aspectos fundamentales. Esto para mejorar los niveles de ingreso de cada uno de los trabajadores y es por ello que es importante que tanto la parte empresarial, tanto como las casas editoras, tanto como el gobierno de turno, tanto como el gobierno local, que es la municipalidad de Lima, entre otras entidades que les compete tener una relación con el gremio, estén presentes. Desde ya está garantizado la presencia de los secretarios generales de cada distrito de cada sindicato de cada base y esperamos que sea bien recibido porque esto promueve que la fuerza de venta en el mercado evite que los kioskos de periódicos desaparezcan”.

Filosofía de un sindicalista emprendedor

Lo de Carlos es un caso sui generis. Ha sabido leer el signo de los tiempos. Tiene dos filosofías, una de reivindicación y otra de emprendimiento. Sobre la primera se debe señalar su éxito al saber negociar mejoras en las comisiones para los expendedores de periódicos, hasta un 30% de comisiones en el convenio sobre precios, esto durante su gestión. Esto es reivindicación de todo un sector. Así como también encontrar la fórmula para un derecho mortuorio en caso de defunción de un expendedor. Por la muerte de uno ha conseguido que cada medio impreso, como son los periódicos contribuyan con 100$. Sirve como una especie de seguro de sepelio. Es un trato justo para quienes han dedicado su vida en distribuir los medios impresos. En ese caso podemos hablar de hasta quince marcas de medios impresos. También consiguió un aguinaldo para el expendedor por Navidad, esto es un panteón por cada marca. Antes del 2000 no había nada esto. Fueron logros a través de un largo esfuerzo de negociación por las mejoras en cuanto a prestaciones laborales en que los expendedores no tienen precisamente empleadores.

Como nos cuenta, el primer convenio que se firmó de parte de la Federación data de 1981 con el diario La República. Y hasta antes de 2001 no se concretó nada más.

Con el ingreso de Carlos en la dirección de su Federación empezaron los logros en negociación, y frente a los gigantes de los medios impresos.

“Mi primer logro fue mi convenio con el diario Trome” me comenta. El Trome es el diario de mayor tiraje en Perú, y pertenece a la línea editorial del poderoso grupo El Comercio, propiedad de la todopoderosa familia Miró Quesada. Originalmente el Trome no quería firmar el convenio que pasaba de 25% a 30% en favor de los expendedores. “Y yo tenía 10 meses en el cargo y no querían firmar el convenio”. Entonces anuncia Carlos que se iba al paro, con todos los canillitas. Pero de los 66 secretarios del frente, la mitad se va a la planta del periódico en cuestión. Al parecer para aceptar las condiciones del diario. Pero como siempre entre presuntos traidores hay un soplón, le llega la noticia bomba a Carlos.

“Ya perdiste, me dice uno que había estado en esa reunión a espaldas de todos nosotros los trabajadores. Entonces lo que hice fue convocar ya no a los líderes, sino a la masa trabajadora. Y todos estuvieron de acuerdo en irnos al paro. Se alinearon al paro 65% el primer día. Y para el cuarto día ya eran el %94 de expendedores. Para cuándo llegó el quinto día de paro me llaman del diario, el mismo gerente general. Y me dice: Quiero hablar. Entonces nos reunimos en un sitio neutral. En el Sheraton. Yo tenía 37 años, y no me reconoció porque estaba buscando a alguien mayor. Lo primero que me dice fue: ‘Señor Aguilar la familia Miró Quesada le manda saludos’. Y me invitan a tomar café pero yo los rechazaba. Una cuestión de principios. Me presentan un folder con un documento para que firme renunciando a la protesta. Y lo que atino a decirle fue: ‘Yo recién los conozco. Si yo recién lo conociera y le entrego esto, ¿usted lo firmaría?’ Y él se me queda viendo, se aguarda el folder y me dice: ‘yo no lo firmaría’. Y se despide mandandome saludos de la familia Miró Quesada. Saliendo del Sheraton me llaman al celular. Era el gerente del Trome,. Preguntándome si tenía las personas indicadas para firmar el convenio. De inmediato le digo que si. Y ese día firmamos el convenios con el Trome, el diario de mayor venta del Perú. Ese día fue una felicidad. En Miró Quesada con Lampa bajamos del taxi y lloramos de alegría. Nunca en la vida le habían sacado a El comercio un convenio. Fue histórico. De inmediato nos fuimos con los canillitas que estaban concentrados en jirón Ayacucho. Ya no estaban los líderes sino la masa, 47 sindicatos, más de 1500 canillitas. Y voy con el papel y se los muestro diciendo: ‘Señores, aquí está el convenio firmado’. Y todos saltaron y lloraron de alegría. Uno de los canillitas era el señor Paucar de Chorrillos, que era un viejito, lo vi saltar como un niño y me dijo: ‘en mi vida nadie le ganó a el comercio’. Y esa noche lllegaron cien cajas de cerveza para que celebráramos los canillitas en paro. Habíamos ganado. Y yo recién ahí me enteré de quien era el bueno, el malo y el pendejo, porque todos empezaron a escupir. De ahí en adelante la bronca con los otros periodicos fue más rápida”.

Un rumbo para los canillitas

La gestión de Carlos ha logrado como se señala arriba que su federación haya podido comprar el edificio de la radio el sol, actual sede de la federación en el centro histórico. “Nos costó 15 años de la vida institucional. Antes de esta gestión no teníamos patrimonios. Instituimos un instituto superior tecnológico. En materia de salud hemos comprado la ex clínica San Fernando. Habilitada para los canillitas, la cual inauguramos en noviembre 2020”.

Por otra parte nos comenta respecto a cuáles otras son las posibilidades y potencialidades que tiene el gremio a través de los módulos, y cuánto estima sea la mejora de la situación económica de los agremiados, nos responde: “Estimo que la economía de expendedores de diarios si van a ser positivas, van a mejorar, yo diría hasta cuatro veces más de lo que en estos momentos perciben. Considero que los conceptos que se están aplicando, cada uno tiene ya una comisión especial para los canillitas, ya sea en la plataforma de tecnología, por medio de los servicios de recaudación, ya sea también en la distribución de productos de consumo masivo o ya sea por medio de la publicidad sea está electrónica, impresa, visual, entre otros. Y esperamos que todos entiendan que esto es el futuro, marcando un hito a partir del año 2023 en adelante. Porque buscamos que todo cambie para mejora de los expendedores de diarios en la vía pública”.

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto
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