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El Renacer

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"La población tuvo la expectativa con los Acuerdo de Paz en 1992, sin embargo, los gobiernos de ARENA permitieron y crearon las condiciones económicas y sociales para el aparecimiento y desarrollo de las pandillas, incluso los terminaron financiando, y en los gobiernos del FMLN": Oscar M. Peñate

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Por Óscar Martínez Peñate, Doctor en Ciencias Sociales.


La población salvadoreña estuvo más de cuatro décadas confinada en sus lugares de residencia, por ejemplo, durante el conflicto armado (1980-1992), los enfrentamientos bélicos se desarrollaban sorpresivamente en cualquier lugar del territorio nacional, y los civiles quedaban en medio de balaceras o eran víctimas de alguna onda expansiva de una explosión.

Los ciudadanos salvadoreños convirtieron sus casas en búnkers, los porches o zonas verdes fueron amurallados con paredes de concreto, sus vidas transcurrieron al interior de muros y zaguanes de metal, cada casa era una fortaleza, las conversaciones sobre política y la guerra eran autocensuradas por razones de seguridad personal, esta situación desarrolló en cierto sentido un individualismo. Las casas de los pueblos cerraron sus puertas.

Los procesos de socialización y las relaciones interpersonales se dieron de forma anormal, los niños fueron privados de jugar con sus vecinos, amigos y de visitar parques, es decir, la generación millennials (1980-1989) fue afectada psicosocialmente, en la historia quedaron los juegos infantiles de antaño.

La población tuvo la expectativa con los Acuerdo de Paz en 1992, sin embargo, los gobiernos de ARENA (20 años) permitieron y crearon las condiciones económicas y sociales para el aparecimiento y desarrollo de las pandillas, incluso los terminaron financiando, y en los gobiernos del FMLN (10 años), no solo los financiaron, sino que les dieron adiestramiento militar.

La generación millennials, y la posmilénica conocida como generación Z o centennials (2002 en adelante) nacieron y crecieron en cautiverio, esta situación llegó a su ocaso, en el presente año, cuando el presidente Nayib Bukele le declaró la guerra a las pandillas, fue entonces, que la ciudadanía en general salió del encierro, por fin, hubo seguridad ciudadana por ejemplo, en Semana Santa la población asistió masivamente a las playas, sitios turísticos, hoteles, guest houses, restaurantes, fue increíble, los locales al final de la mañana ya estaban cerrados por llenos, en otros casos, porque se habían terminado las provisiones culinarias, en algunos pueblos no cabían los vehículos y se aparcaron en las entradas de los mismos, actualmente, el centro histórico de San Salvador, hay que ver para creer, son miles de ciudadanos de diferentes extracciones sociales que lo redescubren, por ejemplo, la Calle Rubén Darío, son ríos de gentes, no hay duda alguna, El Salvador está renaciendo.

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Oscar A. Martínez Peñate
Oscar A. Martínez Peñate
Escritor, politólogo y analista de la realidad nacional salvadoreña y centroamericana.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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