Por Redacción ContraPunto
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas, advirtió que el actual fenómeno de El Niño se fortalecerá durante los próximos meses y tiene una probabilidad cercana al 100 % de mantenerse hasta febrero de 2027, mientras se espera que alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.
La advertencia adquiere especial relevancia para El Salvador, donde la falta de lluvias y las altas temperaturas ya han provocado impactos sobre la agricultura, los recursos hídricos y los medios de vida de numerosas comunidades rurales.
La OMM explica que El Niño se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico tropical, fenómeno que modifica los patrones atmosféricos y puede alterar la distribución de las lluvias y las temperaturas a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, la organización advierte que un El Niño fuerte no produce exactamente los mismos efectos en todos los países, pues las consecuencias dependen de la región, la temporada y la interacción con otros fenómenos climáticos.
Un fenómeno que ya está golpeando a El Salvador
En el caso salvadoreño, la advertencia internacional coincide con señales que ya han sido documentadas por las autoridades nacionales.
La Dirección General de Protección Civil declaró el pasado 25 de agosto alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo el territorio nacional, señalando que las condiciones climáticas estaban fuertemente influenciadas por El Niño y que existía una tendencia hacia un fortalecimiento del fenómeno hasta alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte a finales de 2026 e inicios de 2027.
La declaratoria también registró un déficit de lluvias del 41 % durante mayo, varios episodios de sequía meteorológica y períodos de hasta 19 días consecutivos sin precipitaciones en determinados sectores.
El escenario se combina con temperaturas excepcionalmente elevadas. Protección Civil informó de 14 récords de temperatura durante agosto, incluyendo una máxima de 43,9 °C en Santa Rosa de Lima, condiciones que incrementan la evaporación y reducen todavía más la humedad disponible en el suelo.
Agricultura, el sector más vulnerable
Uno de los principales efectos para El Salvador podría sentirse en la producción de alimentos.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) ya había advertido que El Niño favorecería una canícula temprana y períodos secos más prolongados durante la temporada lluviosa de 2026, con especial vulnerabilidad en las zonas oriental y paracentral.
El problema ya no es solamente una previsión meteorológica. Agricultores salvadoreños han reportado pérdidas en cultivos de maíz como consecuencia de la falta de lluvia y las altas temperaturas. En San Esteban Catarina, San Vicente, productores han mostrado cultivos afectados durante la actual temporada agrícola.
El maíz, frijol y sorgo son particularmente sensibles a períodos prolongados de déficit hídrico. Una menor producción puede generar una cadena de consecuencias: menos cosecha, mayores necesidades de importación y presión sobre los precios de los alimentos.
La situación es especialmente delicada en el Corredor Seco centroamericano. Un reciente informe citado por Reuters señaló que más de 70.000 hogares productores de maíz han reportado pérdidas catastróficas de cosechas en la región, que incluye áreas de El Salvador, Guatemala y Honduras.
¿Qué puede pasar con el agua?
El impacto no se limita al campo.
La sequía puede reducir la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y ganadería. También puede disminuir los caudales de ríos, lagos y embalses.
El propio MARN señala que, durante eventos fuertes de El Niño, el déficit de lluvia suele incrementarse particularmente durante julio y agosto en la zona costera y oriental de El Salvador. La institución advierte que esto puede afectar cultivos de granos básicos, pastizales, fuentes de agua, ecosistemas y generación hidroeléctrica.
De hecho, cuatro de los cinco embalses hidroeléctricos del país registraban recientemente niveles inferiores a los de 2025. Una reducción de la disponibilidad de agua puede disminuir el aporte de la generación hidroeléctrica y obligar al sistema eléctrico a depender en mayor medida de otras fuentes de generación.
El impacto puede llegar al bolsillo
Para el ciudadano común, El Niño puede convertirse en un problema económico aunque no trabaje directamente en la agricultura.
Si la producción nacional de maíz y frijol disminuye, el país puede necesitar aumentar sus importaciones. Si al mismo tiempo existe una menor oferta regional, los precios pueden recibir presión.
Esto podría reflejarse en el costo de productos básicos y en los gastos de las familias, especialmente aquellas con menores ingresos.
También existe el riesgo de que la falta de agua aumente los costos de producción agropecuaria, reduzca los ingresos de pequeños agricultores y afecte las economías locales que dependen de las cosechas.
Un desafío que se prolongará hacia 2027
La nueva advertencia de Naciones Unidas no significa que El Salvador vaya a experimentar sequía todos los días hasta febrero. El Niño modifica las probabilidades climáticas; no determina que cada jornada tenga las mismas condiciones.
La OMM señala que el fenómeno alcanzaría su máxima intensidad hacia finales de 2026 y que sus efectos sobre el clima pueden prolongarse hacia 2027.
Para El Salvador, el desafío será administrar un escenario en el que pueden coexistir períodos prolongados de sequía con lluvias intensas y repentinas. La propia Protección Civil ha advertido que, aunque existe un escenario predominante de déficit de precipitación, no se descartan tormentas de corta duración y fuerte intensidad.
Por ello, el fenómeno de El Niño deja de ser solamente una noticia climática internacional y se convierte en un asunto de seguridad alimentaria, disponibilidad de agua, economía familiar y protección de los medios de vida.
Los próximos meses serán determinantes. La capacidad de agricultores, instituciones y comunidades para adaptarse al déficit hídrico será fundamental para evitar que la prolongación de El Niño termine convirtiéndose en una crisis más profunda para los sectores más vulnerables del país.
Fuentes consultadas: Organización Meteorológica Mundial (OMM), Naciones Unidas, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador (MARN), Dirección General de Protección Civil, Reuters y EFE.


