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domingo, 13 septiembre 2026

El desaparecido monumento al prócer José Simeón Cañas que unió a tres artistas en la Asamblea Legislativa

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Por Redacción ContraPunto

Durante décadas, un monumento dedicado al prócer José Simeón Cañas ocupó un lugar emblemático en los terrenos de la Asamblea Legislativa de El Salvador. No era solamente una estructura arquitectónica: era un conjunto artístico en el que convergieron tres expresiones de la plástica salvadoreña y que buscaba mantener viva la memoria del sacerdote y diputado que en 1823 defendió la abolición de la esclavitud en Centroamérica.

El monumento fue inaugurado en 1979 y reunió el trabajo de tres destacados artistas: Rubén Martínez Bulnes, autor de la monumental escultura de hierro forjado de José Simeón Cañas; César Sermeño, creador del mural en mosaico; y el trabajo de artistas vinculados a los vitrales que complementaban el conjunto. La obra escultórica de Martínez Bulnes medía aproximadamente cuatro metros de largo y posteriormente formó parte de la colección de la Asamblea Legislativa y permaneció durante años bajo resguardo del Museo de Arte de El Salvador (MARTE).

El conjunto artístico tenía además un profundo contenido simbólico. La escultura de Martínez Bulnes estaba inspirada en las célebres palabras pronunciadas por Cañas durante el debate sobre la libertad de los esclavos. La obra buscaba representar no solamente al personaje histórico, sino también el significado de su pensamiento humanista.

Una demolición y muchas preguntas

El deterioro estructural del monumento se agravó después de los terremotos de 1986 y 2001. En 2005, la Asamblea Legislativa aprobó el Decreto Legislativo 773, mediante el cual se derogó la declaratoria de Monumento Nacional del edificio debido a los daños estructurales y se autorizó su demolición. El mismo decreto establecía que la estatua, los vitrales y el mural debían ser preservados y posteriormente expuestos en un lugar adecuado.

Sin embargo, años después de la demolición, surgió una preocupación que trasciende la arquitectura: ¿dónde están las obras de arte que integraban aquel monumento?

En 2024 se informó que se desconocía el destino de la escultura de Rubén Martínez Bulnes, así como de los cuatro vitrales y del mural de mosaicos realizado por César Sermeño. Este último estaba compuesto por alrededor de 5,000 piezas de arcilla blanca trabajadas a mano.

Patrimonio que no debería desaparecer

La familia de Martínez Bulnes manifestó su preocupación después de que circularan fotografías de la escultura envuelta en plástico. Su hija, la arquitecta Grace Martínez, explicó que la familia desconocía el paradero de la pieza y advirtió que el hierro forjado necesita condiciones especiales de conservación para evitar la oxidación.

El caso plantea una discusión más amplia sobre la protección del patrimonio artístico salvadoreño. La demolición de una estructura puede justificarse por razones de seguridad cuando existen daños irreparables, pero ello no significa que deban desaparecer las obras que formaban parte de ella.

El Decreto 773 precisamente estableció la obligación de preservar y exponer los elementos artísticos del monumento para continuar exaltando la figura de José Simeón Cañas, conocido históricamente como el “Libertador de los Esclavos en Centroamérica”.

Hoy, la historia del monumento plantea una interrogante que permanece abierta: si las obras pertenecían a la colección de la Asamblea Legislativa y constituían patrimonio artístico y cultural.

Más allá de las responsabilidades administrativas, la falta de localización de estas piezas representa una pérdida potencial para la memoria cultural de El Salvador. El legado de Cañas permanece en los libros de historia; el desafío ahora es garantizar que las obras creadas para honrarlo también permanezcan al alcance de las futuras generaciones.

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Redacción ContraPunto
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Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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