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lunes, 17 de mayo del 2021

El costo de haber ganado la Guerra Frí­a (II Entrega)

Entramos en más detalle sobre lo que sucedió en el pasado en las relaciones geopolí­ticas que dificultan que el balance de poder que buscan los EE. UU. se concrete.

El acercamiento que el presidente Trump ha tratado de conseguir ha sido saboteado por demócratas y la prensa tradicional quienes se han atrevido a acusar a su presidente de ser un tí­tere de presidente Putin.

Además, debemos reconocer que los esfuerzos realizados por la Federación Rusa desde su constitución, en el sentido de mejorar las relaciones con EE. UU. y Europa han encontrado un bloqueo a todo nivel, financiado por quiénes se lucran de la situación de polarización y desean establecer el gobierno mundial.

La buena intención de la Federación Rusa por mejorar las buenas relaciones con occidente reciben el no definitivo cuando el gobierno Obama y la Unión Europea promueven el derrocamiento del gobierno legí­timo en Ucrania presidido por Ví­ctor Yanukóvich, quien se mantení­a como parte de la Federación Rusa.

Obama procede a derrocarlo y a instaurar a Porosheko presidente corrupto, quién desata acciones terroristas en contra aquellos de origen ruso residentes en Ucrania. Este gobierno decide abandonar la federación rusa y el resultado es una Ucrania dividida y engañada pues no la integran a la UE.

Obama engaña de nuevo a Rusia al no cumplir con la promesa de no instalarí­a interceptores antibalí­sticos en Ucrania. El gobierno corrupto en Ucrania recién fue derrotado en las elecciones presidenciales.

Las malas acciones del gobierno Obama debilitan la intención de Trump por mejorar las relaciones con Rusia, además se debe el considerar el sentimiento anti ruso en Europa y EE. UU.

Los despliegues misiles antibalí­sticos en paí­ses antes de la cortina de hierro, ahora están más cerca de la frontera de rusa y aumentando las numerosas promesas no cumplidas por EE. UU. desde la caí­da de la U. R. S. S.

La enseñanza de estás experiencias es que no se puede confiar en los EE. UU. ni en la UE.

Las situaciones dadas con administraciones norte americanas anteriores prevalecen sobre las intenciones de mejorar relaciones expresadas por el presidente Trump y es entonces que el acercamiento chino – ruso, muestra más viabilidad.

Otro de los garrafales errores por los que paga el actual gobierno Trump, ocurre en marzo del 2011 durante la visita oficial del expresidente Joe Biden a Rusia siendo presidente Dmitri Medvédev y Vladimir Putin primer ministro.

Durante la entrevista con Putin el vicepresidente Biden se atreve a decir que ha escuchado rumores de su intención de correr nuevamente por la presidencia, y añade que los EE. UU. no verí­a con buenos ojos que esto ocurriera.

Esta afirmación por parte de Biden es están ridí­cula e inoportuna, como el discurso que Obama diera en Inglaterra pretendiendo convencer a los ingleses de no votar por el SÍ en el referéndum BREXIT.

Posterior a la visita de Biden, Putin logra con más del 80 % de los votos del parlamento extender el periodo presidencial de cuatro a seis años. Luego se presenta a elecciones y gana con más del 60 % de votos. Termina su mandato en el 2018 y es reelecto hasta el 2024.

Luego de esta metida de pata, sinceramente es ridí­culo pensar que Biden pretenda ser presidente de EE. UU. en el 2020, pues las relaciones con Rusia serí­an más que un desastre y todo debido a una inoportuna intervención.

El pueblo es quien decide, no la opinión de un funcionario de una poderosa nación que obedece consignas del poder global.

La élite global y la prensa están en contra del acercamiento que Trump expresa, y esto afecta a la opinión publica norteamericana y dificulta que el acercamiento con Rusia.

La disputa comercial con China esta paralizada y las nuevas tarifas a las exportaciones de ambos paí­ses se han hecho públicas. China continúa promoviendo el acuerdo del cinturón comercial y se expande militarmente el mar del sur de China.

Rusia por su parte ha desarrollado armamento con el que tiene capacidad para repeler un ataque nuclear de los estados unidos quién ha roto los acuerdo intercontinentales y continentales, consecuentemente no estando obligada por tratados Rusia pudiese instalar misiles nucleares en Cuba, Nicaragua o Venezuela.

La situación que se vive no es simple y esto que no se ha mencionado a Irán, Venezuela y Corea del Norte y tampoco cómo los paí­ses aliados de la OTAN invierten en Rusia, se abastecen de petróleo ruso y contratan la tecnologí­a 5G de China. Y, por si fuera poco, los aliados se niegan cubrir los costos de defensa que como miembros de la OTAN están obligados a pagar, además, se disponen a crear el ejercito europeo.

¿Hacia donde se inclina la balanza de poder?

¿Creen que esto no afectará lo que sucede en nuestros paí­ses?

Sin duda mucho de lo que acontece, lo ignoramos.

Ernesto Panamá
Ernesto Panamá
Columnista de ContraPunto, Escritor salvadoreño; Máster en Edición, con 13 obras publicadas

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