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martes, 19 de octubre del 2021

El colapso de las redes sociales

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Por Rigoberto Chinchilla

Las principales redes sociales experimentaron una falla a nivel mundial este 4 de octubre de 2021.  Su colapso puso en evidencia los niveles elevados de dependencia de los diversos sectores de nuestras sociedades y  principalmente sirvió para darse cuenta que las redes se han convertido en una especie de “prótesis innecesarias” para convivir entre los seres humanos.  Los usuarios de las redes, vivieron por momentos de silencio y experimentaros “la normalidad” sin el uso de ellas.

Algunos experimentaron inseguridades, se sintieron falsamente vacíos, solos e incomunicados, sobre todo aquel que está esclavizado a presumir su teléfono del cual han hecho una herramienta para excluirse de la sociedad, evadir saludar a las personas y vivir ensimismados chequeando de manera recuente e insistentemente quien le ha dado los suficientes “like´s” a sus fotografías o publicaciones.

Otros sintieron el tiempo largo, pues navegar y explorar las fotografías de sus conocidos les dejó una especie de hueco cibernético en su vidas, quienes se dedican a elaborar contenidos para  Facebook, Instagram, WhatsApp, detuvieron constante permanencia en las redes y giraron sus miradas hacia twitter como el único vehículo portador de sus mensajes que sobrevivió a la caída del resto de redes.

Quienes han condicionado su forma de comunicación a WhatsApp, Instagram y Facebook  sintieron lo que Marshall Mac Luhan algunas vez predijo que el planeta se convertiría en una aldea comunicacional, y terminaron sucumbiendo a la reducción de la visión del mundo de manera compacta y sumada a  los seres humanos convertidos en una cifra que es parte de una totalidad ambigua y oscilante.

Otros lamentaron que no pudieron comunicarse para satisfacer sus necesidades inmediatas, a tras quedó el recuerdo cuando saludabas a la gente por las calles o los lugares donde te encontrabas, y no evadías decir las cosas de manera personal, usabas la tradición oral para brinda una receta de cocina, cuando no concurría a una falsa identidad, ni mentías tus fotografías con filtros para vender una imagen retocada y desactualizada de tu imagen.

La caída de las redes, nos permitió volver a la realidad y puso en evidencia que aunque ellas agilicen la comunicación, los seres humanos estamos escasos de la verdadera comunicación, con nuestros hijos, familias y amigos. Nos es posible que todo mundo presuma de estar ocupado en atender su teléfono de manera permanente y no atreverse a decir sus ideas observando los ojos de sus semejantes.

Por eso, como lo dijo alguna vez Mario Benedetti, “por sobre todos los Medios de Comunicación existentes, cibernéticos, satelitales, virtuales, yo sigo prefiriendo el cálido beso humano; que desde hace millones de años comunica tanto”.  La humanidad vivió un momento de relax de tranquilidad y de realidad, a veces la estupidez humana también entra en tregua, y se dan momentos que parten la historia. Nada es constante, solo el tiempo cuya trayectoria el lineal. 

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Rigoberto Chinchilla
Periodista salvadoreño. Graduado en la Universidad de El Salvador (UES); colaborador y columnista de ContraPunto
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