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viernes, 19 junio 2026

El ascenso de un octogenario a la presidencia en un Perú politicamente inestable

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Por Alonso Rosales

En medio de una nueva sacudida política, José María Balcázar, un legislador izquierdista de 83 años, fue elegido como nuevo presidente interino de la República del Perú por el Congreso el 18 de febrero de 2026. Balcázar —abogado, exjuez y figura vinculada al partido de izquierda Perú Libre— asume el cargo en un momento crítico para el país suramericano, que enfrenta una crisis institucional sin precedentes.

La elección no se realizó mediante voto popular, sino a través de una votación interna en el Congreso de la República, donde Balcázar obtuvo 60 votos a favor frente a 46 apoyos a su principal contendiente —la ex presidenta del Congreso María del Carmen Alva— y consiguió así superar a los otros candidatos en la segunda ronda de deliberaciones parlamentarias. Con este resultado, se convirtió en el jefe de Estado designado por el Poder Legislativo para dirigir el país en el periodo de transición electoral.

Esta designación lo ubica como el octavo presidente en apenas una década, un récord que pone de manifiesto la aguda inestabilidad política e institucional que vive Perú. La sucesión constante de mandatarios ha sido consecuencia de un Congreso fragmentado y de múltiples procesos de vacancia o remoción por “incapacidad moral permanente” contra presidentes elegidos popularmente o interinos.

La duración de su gestión está acotada por la cercanía de las elecciones nacionales: Balcázar ejercerá como presidente hasta el 28 de julio de 2026, cuando el nuevo mandatario —resultado de los comicios que se celebrarán el 12 de abril de 2026— tomará posesión. En estas elecciones generales, la ciudadanía peruana elegirá no solo presidente, sino también a los diputados y senadores del Congreso, en un proceso que podría reconfigurar el mapa político de un país que no ha logrado estabilidad desde hace años.

El ascenso de Balcázar, miembro de una corriente de izquierda, ocurre en un contexto donde los partidos tradicionales y las nuevas fuerzas políticas pugnan por recuperar la confianza de una población desencantada. La polarización social y la crisis de representación han marcado el devenir político peruano reciente, traduciendo la volatilidad legislativa en una alternancia casi constante en la jefatura del Estado.

Fuente: CNN , TELEMUNDO , EL PAIS

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