Por Juan Gasparini, desde Ginebra.
La suspensión de reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz bajo control de Iran, anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, relanzaron las hostilidades contra el régimen de Téhéran, iniciada el pasado 28 de febrero, denominada «Proyecto Libertad». La parálisis de esa via navegable pone en crisis el transito de un cuarto de la producción mundial de hidrocarburos, paralizando la idea de negociaciones de paz, emprendidas bajo la mediación de Pakistan. (1)
Francia, Reino Unido y unos 50 países, preconizan que se retomen las negociaciones directas entre los beligerantes en Islamabad, para que bajen los aranceles exigidos por las compañías de seguros marítimos y se vuelva al trafico normal. Estados Unidos e Israel no han conseguido que los bombardeos extingan la producción de petroleo iraní, que China compra en un 80% a 90%, más una «flota fantasma» de navíos que intermedian para revender el resto a otros países.
Al tiempo, se ignora lo sucedido con el uranio acopiado legalmente por Iran, según el Acuerdo de Viena (JCPOA) de 2015, bajo la presidencia de Barak Obama, cuya cantidad y destino actual se desconoce. Serían 440 Kg de uranio letal al 60% escondidos por Téhéran, o sepultados por los bombardeos contra Iran de Estados Unidos e Israel. Anteriormente los controlaba la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), acusada luego por Iran de haber filtrado a Tel Aviv la identidad de los técnicos iraníes implicados, siendo presuntamente asesinados por Israel.
Según el Pentágono, la guerra contra Iran lleva gastados 25 mil millones de dólares. El precio de la nafta subió un 40% en 2 meses. La deuda externa alcanzó los 39 mil millones de dólares, de los cuales 175 mil millones durante el segundo y actual mandato de Donald Trump, quien el mes que viene cumple 80 años. Su panorama se ensombrece con las perspectivas de elecciones generales en noviembre próximo, y la imposibilidad a presentarse para un tercer mandato.
Unos 150 barcos bloquean el estrecho de Ormuz. Las capacidades de almacenar petróleo bruto en la isla de Kharg, que equivaldrían al 90% de las exportaciones de petroleo bruto mundial, estarían al borde del saturamiento, según cálculos de los Estados Unidos. El bloqueo del transito petrolero en ese estrecho podría acarrear una explosión de las infraestructuras, siendo Iran el segundo exportador mundial, según la Organización de países exportadores de Petroleo (OPEP).
De acuerdo con los cálculos del gabinete de análisis «Kpler», el nivel de producción de petroleo de Iran, habría descendido a 567.000 barriles diarios, contra 1.850.000 barriles por día en el pasado mes de marzo, y 2.000.000 de barriles cuando comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Iran. Por entonces la producción se elevaba a 2,8 millones de barriles. Iran a puesto en marcha almacenar petróleo en flotadores, incluyendo depósitos antes abandonados.
Iran buscaría preservar el nivel de exportaciones a su principal cliente, China, utilizando trenes, manteniendo una producción que alcanzaría 1.800.000 de barriles diarios, coordinando un sistema de transporte inicial por «pipeline» hasta Téhéran. De allí el petroleo es transbordado a camiones, y luego a plataformas ferroviarias. Las ventas habrían descendido a 50.000 barriles diarios debido a los desvíos para evitar sanciones. Actualmente estarían almacenados unos 190 mil millones de barriles en aguas cercanas a China, equivalentes a 2 meses de exportaciones.
Los demás países de la región afectados por la crisis se dividen según sus posturas hacia Israel. Los Emiratos Arabes Unidos y Bahrein han normalizado relaciones diplomáticos con Tel Aviv, mientras que Arabia Saudita, Qatar y Oman mantienen un perfil de mayor independencia, cultivando acercamientos con Estados Unidos, al parecer cercanos a Turquía, Egipto y Pakistan.
Para no verse embarcado en una convocatoria de rendición de cuentas por el Congreso, a causa de la guerra declarada a Iran hace más de 60 días, Donald Trump inauguró una nueva fase de alto el fuego temporal e inestable con Iran, manteniendo incidentes desde el 7 al 8 de abril pasado, aceptando la mediación de Pakistan, sin terminar aún el conflicto con Iran. Técnicamente la situación sigue siendo de guerra, en un marco volatil que puede cambiar en cualquier momento.


