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lunes, 25 de octubre del 2021

Decisión tomada: ¡inhabilitación para Nayib Bukele!

El cómo, por qué y cuándo de esta

He sido informado que la vieja derecha salvadoreña acordó, en dí­as pasados, activar el plan que ha venido preparando durante meses; que tiene como objetivo eliminar del mapa electoral, a su último gran obstáculo para retomar la conducción del Órgano Ejecutivo. Este artí­culo, expondrá todas las acciones que ejecutará la vetusta oligarquí­a criolla para impedir que Nayib Bukele se convierta en candidato a la Presidencia de la República. Pedimos al lector una mente abierta al análisis y a la comprensión de esta denuncia; para lograr de una u otra forma, tratar de incidir en decisiones inciertas e ilegí­timas, las que se nos pretende imponer antidemocráticamente.

Muchos nos preguntamos: ¿Por qué Arena decidió permitirle a Ernesto Muyshondt correr como candidato a la Alcaldí­a capitalina, en un aparente suicidio polí­tico de este individuo? Decimos suicidio porque, a pesar de que todas las encuestas de opinión pública de los últimos dos años favorecen ampliamente al actual alcalde, Muyshondt decide competir. En adición a esta duda lógica, podemos confirmar nuestra interrogante a través de la última encuesta publicada el pasado 22 de mayo, donde el departamento de investigación LPGDatos, del periódico La Prensa Gráfica, le preguntó a los ciudadanos en cuanto a la conveniencia de que siga gobernando el mismo alcalde o que llegue otro a la alcaldí­a de San Salvador en el 2018.  La ciudadaní­a respondió: en un 63% que siga Nayib Bukele, contra un 29.2% de que llegase otro, y tan solo un 7.8% manifestó no saber o no respondió. Si llevamos los datos al 100%, los resultados arrojan que un 68% están a favor de la reelección de Nayib, contra un 32% que preferirí­a un cambio de alcalde. De nuevo surge la interrogante: ¿Está ciego Muyshondt o a qué está jugando?

Para que el lector haga una comparación y comprenda que es lo que estamos tratando de establecer, se deben de tomar en cuenta los resultados electorales de elecciones pasadas de San Salvador. Norman Quijano venció a Violeta Menjí­var en el año 2009 con un 49.83%, contra un 46.50% de Violeta, y un 1.49% de Celina Monterrosa de la Coalición FDR-PDC. En el 2012, otra vez Norman Quijano, con un 63.40%, derrotó a Jorge Shafick Handal, quien solo obtuvo un 32.94% de los votos; Silvia Aguilar de Gana, un 1.63%; Andrés Espinoza, un 0.79%; y Marvin Prado, del PDC, un 0.69%. Lo que significa que, si Nayib Bukele logra convertir ese 68% de los que quieren que se reelija, según la encuesta de LPGDatos, en intención de voto, indicarí­a que estamos ante un escenario que dejarí­a una victoria de proporciones históricas en San Salvador para el actual alcalde; lo que predice a la vez, que la tendencia del 32% para toda la oposición, llevarí­a a Ernesto Muyshondt a la peor derrota de Arena en los últimos 20 años. Cabe preguntarnos: ¿Cuál es la estrategia de Arena al querer presentar al polí­tico peor evaluado en las mismas encuestas de La Prensa Gráfica? La última encuesta en la que Muyshondt fue evaluado, obtuvo un saldo negativo de -17.2 en imagen (LPGDatos Dic 3,16).

Para reafirmar lo anterior, tomaremos datos más especí­ficos para las proyecciones electorales. La encuesta de LPGDatos presenta en la actualidad un 54% de intención de voto para Nayib Bukele; que, llevada al 100%, representa un 60.37% del voto efectivo, con la salvedad de que la pregunta que hace LPGDatos es: ¿Sobre cuál partido o bandera votarí­a para la Alcaldí­a? Hacemos esta acotación porque muchas otras encuestas han demostrado que, cuando se asocia la pregunta a la preferencia sobre el nombre o figura de Nayib Bukele, la cifra aumenta significativamente para el alcalde. En resumidas cuentas: la posibilidad de alcanzar una victoria histórica para Bukele aparece con una claridad meridiana, tangible, y alcanzable. ¿Qué información maneja Ernesto Muyshondt, que le hace tomar una decisión, que con total certeza, si el proceso es democrático y Nayib compite, le hará perder el fuero que lo protege por haberse reunido con delincuentes?

Otro evento de gran importancia, que sucedió recientemente en las filas areneras, llama profundamente nuestra atención. ¿Cómo Ana Vilma de Escobar, la diputada que obtuvo el segundo lugar en cantidad de marcas sobre su rostro a nivel nacional; que, con 119,450 marcas, solo fue superada por Norman Quijano, quien llegó a esa elección del 2015 con una exposición altí­sima por la última campaña presidencial del 2014, toma la decisión de no reelegirse en el próximo perí­odo como diputada?  Son del dominio público las altas aspiraciones polí­ticas que siempre ha tenido Ana Vilma, quien ya compitió una vez por la candidatura presidencial de Arena. Hay que tomar en cuenta que, tal y como se van desarrollando las cosas en Arena, ya sea Carly Calleja o Javier Simán, uno de ellos será el próximo candidato de ese partido a la presidencia; por lo que es sumamente importante balancear la fórmula con una mujer; así­ como aportar la experiencia en la administración pública, para complementar a Calleja en esa falencia. Como se va decantando el proceso de decisión en las huestes areneras, lo más probable es que él sea designado como candidato presidencial para el 2019. ¿Será que Ana Vilma busca esa posibilidad?

Existe una hipótesis que me es imposible dejar de mencionar: se especula que Ana Vilma renunció a su reelección, no por la excusa que expresó al paí­s, de creer en una renovación en Arena;  ésta renuncia es producto de un futuro “destape”, que a través de fuentes que merecen toda nuestra credibilidad, han expresado que pronto aparecerán los recibos de las “bonificaciones especiales” que  mensualmente recibí­a Ana Vilma por un monto que asciende a los $25,000 USD; pero que además, su esposo recibí­a, supuestamente, una cantidad de $10,000 al mes; lo que habrí­a, en teorí­a, hecho llegar a través de ese mecanismo, la cantidad de $2,100,000 USD  al matrimonio Escobar. Lo anterior, en el perí­odo comprendido del 1 de junio del 2004 al 31 de mayo del 2009, en los 5 años que duró su cargo de vice presidenta. A lo expuesto, habrí­a que agregarle los viáticos y gastos de representación de los 81 viajes que realizó Ana Vilma, así­ como el salario que cobró como Vice Presidenta.

Si lo anterior fuese totalmente erróneo o falso, si Ana Vilma no renuncia para evitar daños colaterales a Arena, o busca suavizar el escándalo al tratar de estar menos expuesta que con una candidatura a diputada; si nos atenemos a lo expresado por “La Pica” ante la pregunta de Narciso Castillo, el pasado 22 de mayo en el programa Debate con Nacho, quien le cuestionó – ¿Usted recibió sobresueldo? A lo que ella, literalmente, contestó: “Nacho NO, no he recibido.” Si tomamos lo dicho por Ana Vilma como cierto, tal situación nos permitirí­a plantear una nueva pregunta: ¿Qué información maneja “La Pica” para tomar la decisión de no reelegirse, y a la vez anunciar en un video que está lista, y estará presente para cualquier otra misión que su partido o el paí­s le requiera?

Con la certeza de la información que manejo, me permito afirmar al lector que las preguntas formuladas en este artí­culo, sí­ tienen respuestas. De fuentes de primer nivel en Arena, nos han asegurado que a Ernesto Muyshondt le han garantizado que la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia mandará a un juzgado una demanda por enriquecimiento ilí­cito contra Nayib Bukele por una cantidad considerable; en la cual cuestionarán los gastos de vida del alcalde cuando fungí­a como tal, en Nuevo Cuscatlán y en San Salvador, pese a que él nunca ha cobrado un centavo del Estado por ser funcionario público. Con eso, pese a que Bukele, con total seguridad comprobará lo falso de esa demanda, la vieja derecha cree que le pegó el primer hachazo a su candidatura. Con una predicción anunciada, no dudo que la Fiscalí­a llevará los requerimientos a fueguito lento, para que el proceso dure la cantidad de tiempo necesario, para que los medios sumisos a la oligarquí­a ancestral hagan su feria de agosto. Ya veremos a La Prensa Gráfica y a El Diario de Hoy tratando de arrebatarse el palo para golpear esa piñata.

Según nos han informado, su estrategia continuará utilizando a la Fiscalí­a General de la República. A Muyshondt se lo han expresado, y así­ lo anda pregonando en altas voces. Una persona, a quien él se lo dijo directamente, me trasladó que: “toparán a Nayib Bukele, ya sea por el caso Troll Center, por el contrato de las luminarias de San Salvador, o por las licitaciones que la empresa de su familia ganó con instituciones del Estado antes de ser alcalde; y que si eso no funciona, hasta con el contrato del Mercado Cuscatlán, lo van a chingar”. Apunto las palabras que Ernesto Muyshondt expresó, personal y literalmente, a nuestra fuente. En adición a lo anterior, Muyshondt le expresó que – “aún si Bukele llega a ser candidato y no lo meten preso, llegarí­a totalmente debilitado a la contienda”.

Pero si todo lo antepuesto falla, y Nayib Bukele logra ganar la Alcaldí­a de San Salvador; si el FMLN, como muchos lo piensan, es capaz de comprender e interiorizar que él es la única opción para impedir que Arena retome la presidencia de la República, allí­ intervendrá la honorable Sala de lo Constitucional; dictará una sentencia de inconstitucionalidad, la cual dará el tiro de gracia a la candidatura de Nayib Bukele a la presidencia. Lo único que no han logrado precisarnos las fuentes areneras, es el momento en el cual la Sala emitirá la posible sentencia; porque para ello deben de tomar una serie de acciones previas.

Lo harán de la siguiente manera: los sicarios polí­ticos, contratados por la vieja derecha, promoverán, a través de un sacador, tipo “Danilo Vega”, una demanda de inconstitucionalidad; solicitarán que se declare inconstitucional que un funcionario, que hubiese sido electo para un cargo de elección popular, pueda inscribirse como candidato a otro cargo distinto para el que fue electo, obligando al funcionario a cumplir el mandato total para el que fue elegido. Todo con la idea de que no exista un “traslape” de tiempos entre un perí­odo y otro en el ejercicio de los cargos. Toda la argucia en el sentido de una falsa protección de los derechos del elector; inhabilitando así­ a una persona, a la posibilidad de renunciar o pedir permiso a su cargo mientras pretenda buscar ser electo en otro.

Dicho en otras palabras: Nayib Bukele no podrí­a optar a la Presidencia de la República en el 2019, sino hasta que concluya su perí­odo en el 2021. Aquí­ es donde tiene explicación la no reelección de Ana Vilma de Escobar; porque ella ha sido informada que esa sentencia viene. Si ella es reelecta como diputada, no podrí­a tampoco ser candidata a vice presidenta o presidenta de la República. Ve mi querido lector, como las cosas se van aclarando como por arte de magia. Por un lado, Muyshondt quiere derrotar a Bukele metiéndolo preso, o destruyendo su imagen y credibilidad con un ataque constante; moviendo y manipulando algunas instituciones del Estado, las cuales entiende Muyshondt, son propensas a ser usadas en función de los intereses de Arena. Mientras que, por el otro lateral, los “jamelgos” de la vieja derecha se frotan las manos al saber, a ciencia cierta, que la sentencia de La Sala de lo Constitucional INHABILITARí a Nayib definitivamente, con lo que podrán “competir sin competencia real”.

Las preguntas que debemos hacernos los salvadoreños justos, defensores de nuestra historia y realidad, son las siguientes: ¿Es este juego perverso, nuestra vivencia democrática? ¿Permitirá la sociedad salvadoreña la manipulación de las instituciones y del proceso electoral? ¿Traerá estabilidad polí­tica y social una victoria alcanzada a través de una victoria antidemocrática de la vieja derecha salvadoreña? ¿Por qué Norman Quijano siendo alcalde, pudo ser candidato a presidente de la República y al salir derrotado electoralmente, pudo regresar a concluir su perí­odo como alcalde? ¿Por qué unos si pueden atenerse al texto de la Constitución de la República y la legislación electoral, mientras a otros se le cambian esas mismas reglas? ¿De qué sirvió toda la sangre derramada en el conflicto armado? ¿En dónde quedó el espí­ritu de los acuerdos de Paz que rezaba y dictaba la vivencia y oportunidad para todos, en una plena incorporación a la vida polí­tica e institucional del paí­s? ¿Vamos a tener paí­s y democracia, INHABILITANDO con triquiñuelas legales los derechos polí­ticos de los ciudadanos? ¿Tenemos o no tenemos una verdadera democracia? Y una última pregunta: ¿Vamos a permitir que esto suceda y nos quedaremos como simples espectadores?

La destitución “temporal” del Magistrado Ulises Rivas, del Tribunal Supremo Electoral (TSE), no será tan temporal; nos manifiestan que, con seguridad, será definitiva. Nos contaron que no fue un acto aislado, que lo hicieron para garantizar que la última estocada de la Sala a la candidatura de Bukele, se cumpla. Tras la finalización del perí­odo de cuatro de los cinco Magistrados de La Sala de lo Constitucional, en Julio del 2018, solo el TSE podrí­a impedir que Nayib Bukele se inscriba. ¿Tendrá que ver la separación del Magistrado y el ingreso de la Magistrada, “autodefinida” de derecha, con todo esto?

Estos Magistrados salientes del Órgano Judicial, cambiaron la correlación equilibrada que, desde los Acuerdos de Paz, habí­a logrado mantener el TSE. Jamás, la izquierda ni la derecha, habí­an logrado reunir 4 de los 5 votos de su integración para tomar decisiones en una misma dirección por conveniencia ideológica; siempre hubo la obligación legal de que, necesariamente, para las decisiones trascendentales y vitales, las que por ley exigen de 4 votos, fuesen adoptadas por consensos amplios; estabilidad democrática que desaparecieron con la destitución del Magistrado Rivas. Se puede intuir que esto no es por casualidad, sino que también fue parte de una milimétrica, planificada, y perversa conspiración.

La Sentencia contra el “transfuguismo”, la que vistieron con apariencia de buen derecho, no fue sino otro eslabón más en la cadena de actos que han venido siendo ejecutados. La vieja derecha ha comprendido, lo que para algunos expertos en polí­tica creen que el FMLN no ha logrado comprender, que la figura de Nayib Bukele es imprescindible si quieren derrotar a Arena. La fuente nos reveló que la vieja derecha indicó y ordenó castigar el transfuguismo; porque si el FMLN decidí­a no llevar a Nayib Bukele como candidato a alcalde, o éste decidí­a no correr por el FMLN, habí­a que impedir que pudiese saltar a cualquier otra candidatura distinta a la del partido oficialista, que Nayib no pudiese optar a otro partido o a una coalición electoral sin el FMLN. La Sentencia del transfuguismo fue para eso, para atar a Nayib Bukele por cualquier medio al partido de izquierda; todo porque la vieja derecha le tiene pánico y temor, porque consideran que es el único que los puede vencer y habí­a que amarrarlo a los errores del partido en el gobierno; no querí­an perder la lí­nea de acción de su matriz de tildarlo de comunista. Ven como ahora, mis queridos lectores, toda la gran conspiración va tomando vida y veracidad.

La salida de Ana Vilma de Escobar no tiene otro sentido que el de proteger sus propios intereses. La candidatura de Ernesto Muyshondt se da porque está seguro que “inhabilitarán” antidemocráticamente a Nayib Bukele. Nada ha sido actuado o movido por casualidad, todo está debidamente planificado, estructurado, ejecutado y en plena marcha. Si nos dejamos, Arena ganará y gobernará – quien sabe si por 50 años más- y adiós democracia, adiós justicia social. Solo nos restará rezarles a todos los santos y aspirar a que, si gana Arena, si sucede esta catástrofe ¡Que nuestro Señor, se apiade de nosotros!

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