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sábado, 20 junio 2026

De enemigos a parceros: Trump y Petro, crónica de un amor político inesperado

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Por Alonso Rosales

La política internacional vuelve a demostrar que no tiene memoria, pero sí mucho sentido del oportunismo. Después de semanas —o meses— de insultos cruzados, dardos verbales, declaraciones altisonantes y uno que otro ataque en redes sociales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al mundo con un gesto digno de una telenovela política: una dedicatoria afectuosa dirigida a su antes antagonista, el presidente colombiano Gustavo Petro.

“Gustavo, un gran honor. Amo a Colombia”, escribió Trump en una nota que el propio Petro no tardó en compartir en su cuenta de X, antes conocida como Twitter. Y listo: se acabó la pelea, se selló la reconciliación. De pronto, donde hubo fuego, ahora hay abrazos diplomáticos. Donde hubo insultos, ahora hay cariño. Como diría cualquier colombiano: ya quedaron de chévere, ya son pana… mejor dicho, ya son parceros.

La escena resulta casi entrañable. Ayer se lanzaban frases cargadas de ideología y reproches mutuos; hoy se mandan mensajes que bien podrían cerrar con un “con cariño” o un emoji de corazón. Así es el mundo de la política: volátil, pragmático y, sobre todo, interesado. Porque aquí no se trata de sentimientos, sino de conveniencias.

Cuando los intereses coinciden, los discursos se suavizan. Cuando hay alineamientos estratégicos o simples acercamientos tácticos, los principios se vuelven flexibles y el diálogo aparece como la gran solución universal. Lo que ayer era inaceptable, hoy es negociable; lo que ayer era un enemigo, hoy es un socio incómodo pero útil.

Trump, siempre impredecible, y Petro, siempre ideológico, nos recuerdan que en la política no existen enemigos eternos ni amistades permanentes, solo agendas que se cruzan en el momento preciso. Y cuando eso ocurre, no hay insulto pasado que no pueda borrarse con una dedicatoria bien calculada.

Al final, el mensaje es claro: la política no se mueve por emociones, sino por intereses. Y si mañana esos intereses cambian, no se sorprendan si los parceros vuelven a tirarse los platos… pero eso sí, con elegancia diplomática y un nuevo post en X.

Porque así es este juego: hoy se pelean, mañana se aman y pasado mañana… ya veremos.

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