spot_img
spot_img
martes, 18 de mayo del 2021

Crónica sobre el voto-fraude para la dolarización

Las declaraciones del presidente de la Asamblea Legislativa, Mario Ponce, sobre la fraudulenta aprobación de importantes leyes (Dolarización, Sistema de pensiones, TLC…) -mediante negociaciones oscuras de los votos legislativos- no causaron ninguna sorpresa.

En un video circulando, Ponce reprocha a ARENA el haber “obligado” a su Partido de Conciliación Nacional (hoy de Concertación Nacional, pero siempre PCN), a votar a favor de proyectos lesivos para la población, “sin siquiera  haberlos leído”.

“Ustedes son más culpables que nosotros… ¿qué acaso no fue Ciro Cruz Zepeda quien nos ordenó votar por ARENA (sistema de pensiones)?”…, increpa Ponce en el video a Milena de Escalón, descarnando lo que todo mundo ha sabido: las cúpulas del PCN y del Partido Demócrata Cristiano (PDC), en las últimas décadas -y a espaldas de sus correligionarios- han negociado beneficios con los partidos mayoritarios. En realidad, ha sido un secreto a voces.

Ahora, puntualmente, algo sobre la dolarización: De manera sorpresiva, en enero de 2001 fue aprobada la “Ley de Integración Monetaria (LIM)”, por iniciativa de Francisco Flores, una medida que fue adversada por la población más humilde, como sujeto receptor de su mayor impacto.

Se dio vida a la Ley bajo el acostumbrado “método” de aprobación inconsulta y de verdadero madrugón; o sea, una aprobación amañada después de la medianoche, siempre con la aritmética legislativa de 43 votos de las bancadas de la derecha. La Ley fue considerada incoherente desde el principio, porque el espíritu con el que se trató de vender el proyecto fue de bi-monetarismo; es decir, la libre circulación de las dos monedas en el país, el Colón y el Dólar.

Burla y engaño, porque de inmediato el gobierno de Flores, a través de los bancos, ordenó el retiro del Colón, como una maniobra política, sorpresiva e impositiva, orquestada entre Francisco Flores, la AL, los bancos y demás instituciones relacionadas. La población humilde calificó esta medida como otra de las tantas herencias nefastas de Flores.

También, el Banco Central de Reserva (BCR) perdió su función prioritaria de emitir el Colón, la moneda nacional. La población señaló a Flores como responsable de la dolarización y de la agudización de la pobreza. La dolarización acentuó la crisis económica, porque los salvadoreños continuaron ganando en colones y pagando en dólares..

Aunque el BCR justificó que el objetivo de la dolarización era incorporar a El Salvador al proceso de integración económica mundial y preservar la estabilidad económica, con el dólar el pueblo salvadoreño resintió el alto costo de la vida, aparte de que obliga al gobierno de turno a contratar millonarios préstamos, bajo subterfugios económicos que son aprobados por mayoría simple y no calificada, como constitucionalmente debe ser.

Para la población era obvio el interés del gobierno de darle liquidez a la banca privada, por razones de la globalización y del mismo modelo neoliberal. El país subsiste gracias a las remesas de los compatriotas. Si las remesas dejaran de llegar o simplemente las cifras bajaran, la vulnerabilidad sería mayor; además de otras crisis, ocasionadas por la recesión económica mundial de los últimos tiempos.

Además, el esquema neoliberal impuso otras medidas, como la  aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, que había sido aprobado en el 2004 y ratificado en 2005, sin estudio previo y en los clásicos madrugones de la AL, mediante la aritmética legislativa de 43 votos, que hacían mayoría simple, cuando ameritaba mayoría calificada por lo trascendente del TLC para la vida nacional. Otra de las oscuras negociaciones legislativas, de las últimas décadas, y que todavía continúan.

El bloque de la derecha legislativa -como si fuera partido único- aprobó el TLC y fue tal el cinismo de los legisladores que -como quedará registrado para la historia- el presidente de la AL y líder del PCN de entonces, Ciro Cruz Zepeda, a preguntas de los periodistas sobre si habría oposición o ya estaba decidido, contestó:

– “No hemos estudiado el proyecto, pero lo vamos a aprobar…”.

El pueblo resintió frases como esa y similares. Frases que todavía se dan… y por eso, no extraña que las recuerde y diga Mario Ponce,  presidente de la AL y dirigente del PCN.

Renán Alcides Orellana
Renán Alcides Orellana
Académico, escritor y periodista salvadoreño. Ha publicado más de 10 libros de novelas, ensayos y poemas. Es columnista de ContraPunto

Últimas entradas