Por Alonso Rosales
Inundaciones y Desplazamientos en Córdoba y Montería, Colombia
Las fuertes lluvias y el avance del invierno en el norte de Colombia han desatado una grave emergencia en el departamento de Córdoba, especialmente en zonas ribereñas y en la ciudad de Montería. Más de 20.000 personas afectadas o desplazadas han sido reportadas en la región debido al creciente desborde de múltiples ríos que bañan este territorio, dejando además al menos cuatro muertos en distintos municipios.
La situación se ha agravado por el desbordamiento de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete, que han superado niveles críticos por las precipitaciones continuas en los últimos días. El río Sinú, el principal cauce de la región, recorre buena parte de Córdoba y atraviesa Montería antes de desembocar en el mar Caribe, siendo históricamente una fuente de sustento económico y medioambiental, pero también un riesgo recurrente de inundaciones cuando sus caudales se intensifican.
La emergencia ha obligado a evacuar barrios y habilitar albergues temporales en municipios como La Apartada, donde más de 500 familias han sido desplazadas por el avance del agua, que también ha restringido importantes rutas terrestres, como la vía que conecta Montería con Medellín, por el desbordamiento del río San Jorge.
El Gobierno local y los organismos de gestión del riesgo han declarado la alerta máxima y calamidad pública, mientras continúa el monitoreo de las crecientes y trabajos de rescate en zonas de alta afectación. Ingenieros y técnicos de la Fuerza Armada Nacional de Colombia, junto con bomberos y Defensa Civil, han trabajado en labores de apoyo y evacuación, instalando puentes temporales y reforzando puntos críticos de drenaje para mitigar la entrada de agua a los cascos urbanos. Sin embargo, su labor se ha visto complicada por la persistencia de las lluvias y el colapso de infraestructuras básicas. Las comunidades locales, coordinadas con grupos voluntarios, han colaborado en el traslado de bienes y en abrir rutas de emergencia, demostrando una respuesta comunitaria frente a la crisis climática.
Impacto de la Tormenta en España y Portugal
Mientras Colombia enfrenta inundaciones por lluvias intensas, la península ibérica vive uno de sus episodios meteorológicos más severos de la temporada. La tormenta Leonardo, parte de una sucesión de sistemas de bajas presiones que han azotado España y Portugal, ha provocado fuertes vientos, lluvias torrenciales, desbordamientos y evacuaciones masivas en varias regiones.
En España, especialmente en el sur de Andalucía, las autoridades meteorológicas emitieron alertas rojas por precipitaciones que en algunos lugares superaron los 400 mm en 24 horas —lo que equivale al acumulado de lluvia de varios meses—, provocando la crecida de ríos como el Guadalevín y Guadiaro, cortes de carreteras, interrupciones en servicios ferroviarios e evacuaciones de miles de habitantes. Varias localidades sufrieron inundaciones en sus calles, y se reportó al menos una persona fallecida y una niña desaparecida tras ser arrastrada por la corriente de un río.
En Portugal, el impacto también ha sido devastador: calles enteras se inundaron en localidades como Alcácer do Sal debido al desbordamiento del río Sado, y se reportó un hombre fallecido arrastrado por la corriente. La repetición de varios sistemas tormentosos en pocas semanas ha saturado suelos y cuencas, aumentado el riesgo de inundaciones y dejando decenas de miles sin electricidad tras daños en la infraestructura.
Respuesta y Retos en la Península Ibérica
Tanto en España como en Portugal, los servicios de emergencia, incluidos los cuerpos militares y unidades aéreas, han sido movilizados para apoyar evacuaciones, búsqueda de desaparecidos y reforzar instalaciones críticas frente a futuros episodios. Sin embargo, la persistencia de las lluvias, la saturación de los suelos y cuencas fluviales y la vulnerabilidad de infraestructuras clave han dificultado la respuesta, situando a amplias zonas en estado de alerta continua.
Una Crisis Climática Global
Estos eventos climáticos extremos en tres regiones tan distantes como el Caribe colombiano y la península ibérica evidencian un patrón preocupante: el aumento en frecuencia e intensidad de eventos hidrometeorológicos extremos, atribuibles, en gran parte, al cambio climático y sus efectos sobre patrones de lluvia y sistemas atmosféricos. Las consecuencias humanas —muertes, desplazamientos, pérdidas de viviendas y daños en infraestructura— subrayan la necesidad de reforzar sistemas de alerta temprana, planificación urbana resiliente y cooperación internacional para enfrentar un fenómeno que ya no es excepcional sino recurrente.
Fuentes EL PAIS, INFOBAE, CARACOL , EL ESPECTADOR


