Por Hans Alejandro Herrera.
Conversamos con la política, abogada y empresaria industrial Zully Pinchi quien nos comenta esa otra gran fortaleza industrial del Perú que es precisamente la riqueza de su mar. A su vez que recuerda el pasado reciente en que el puerto de Chimbote estaba entre los más importantes del mundo, considera que una reactivación económica del sector podría librar de la pobreza a millones de peruanos, si y solo si se amplia el acceso a la cúspide de la pirámide productiva a la industria emergente y a los pescadores artesanales. Perú a pesar de su solidez macro económica no ha sido capaz de reducir la pobreza en casi un tercio de su población. Pobreza que llega a tener consecuencias en el campo de la nutrición.
«En la década del 60 y 70 un pequeño puerto del norte del litoral peruano, Chimbote, escaló al escenario internacional como el primer puerto pesquero del mundo. Según las estadísticas el puerto de Chimbote tenía los ratios más altos por ventas de harina de pescado del mundo. Fue nuestra época de oro, exportábamos en ese tiempo a países de Europa, Asia , África, América y Oceanía».
En efecto como menciona Zully, el puerto de Chimbote fue visitado por reyes , príncipes y presidentes. Era la época de la gran industria, donde la pesca se dividía en dos lados , en los dueños de las fábricas y la clase trabajadora «que al día ganaban según la oportunidad de empleo a destajo , porque se producía tanto, se respetaba la etapa de veda y nuestro mar en ese entonces estaba alejado de los efectos colaterales del cambio climático».
No tardó pronto en aparecer un movimiento sindical en torno así como el desarrollo de grupos de pescadores artesanales. «Esos dos pequeños grupos intentaron formar un bloque para poder tener una mejor posición en el tablero porque hacen el papel de peones mientras los grandes industriales eran un gueto, una cofradía que usa la bilateralidad de ejercer el monopolio contra el oligopolio, dejando en el aire a los empresarios que estaban en medio, los cuales hace muchos años han ido subiendo peldaños en la industria pesquera pero que no han podido llegar a la cima no porque no estén facultados ni tengan la infraestructura que se requiere dentro de una planta industrial, sino que los lobbys que tienen los peces gordos con el ministerio de la producción, pesquería con COFIDE y con el ministerio de economía y con congresistas del gobiernos, no permiten que se extiendan las licencias de funcionamiento de plantas, más las multas que las entidades vinculadas a la fiscalización del sector pesquero ponen e imponen, imposibilitando la entrada a la cúspide de la pirámide».
Sin embargo como menciona ella, mientras pasaron ya más de cincuenta años, los medianos industriales de las pesca siguen estancados en el mismo puesto, llegando algunos incluso a verse obligados a renunciar en el rubro, mientras los grandes se han convertido en gigantes.

Según Zully, tanto los empresarios afectados como el gremio de pesca artesanal , de cambiar las condiciones actuales, podrían impulsar un crecimiento que a su vez empuje a la creación de más trabajo y desarrollo en la región. Como menciona: «El problema de siempre es la corrupción, que no ponen a políticos que realmente entren a trabajar para mejoras y nutrir nuestro Perú, por el contrario seguimos con los mismos burócratas que mantienen a nuestro país hirsuto y en desequilibrio democrático. Los políticos entran a enriquecerse y ayudar a tener estabilidad monetaria a sus amigos y familiares, el amiguismo y el nepotismo tienen ya casi cinco décadas instaurados. Para que un país fluya no sólo se debe adoptar la paternidad de solventar a los sectores más vulnerables, hay que apoyar a la industria, no puedo evitar recordar la canción resiliente del grupo musical chileno: Los prisioneros , con su letra despampanante directa a la vena “Las industrias” . Tenemos un mar rico , frondoso , lleno de recursos marítimos que podríamos utilizar para volver a hacer andar a los comedores populares , a los desayunos con los vasos de leche y a las ollas comunes, usando hamburguesas y galletas con harina y aceite de pescado para consumo humano, con una fórmula magistral, agregando vitaminas y los preservantes adecuados podríamos ayudar a alimentaria a cientos de miles de niños de nuestro Perú, estaríamos contribuyendo a su desarrollo nutricional para que rindan mejor académicamente y no estemos en la cola de las pruebas Pisa. Solo con niños bien alimentados nos harán tener mejores profesionales en el futuro, mejores políticos, y sobretodo una nueva generación que anhele estudiar en su patria y apostar por su país. Porque la crisis del Perú no es solo institucional, es una crisis alimentaria, lo cual es la mayor contradicción siendo el Perú un país rico en pesca. Por tanto una revolución en el Perú pasa por la mesa, por la alimentación con nutrición. Los niños son nuestro legado y debemos trabajar para reivindicarnos con ellos porque ya hemos visto a 4 generaciones de compatriotas que dan sus dones y talentos a otros países y emigran por una mejor calidad de vida y los políticos no deben reincidir en sus malas praxis porque desde hoy hacia los años que vienen debemos construirnos, sumar multiplicar y no restar, ni dividir ni destruirnos. Hace 204 años El General Don José De San Martín lograba nuestra independencia un 28 de julio y me he preguntando muchas veces cuando canto nuestro hermoso himno nacional , qué nos subyuga a repetir que somos libres. ¿Realmente lo somos ? ¿Realmente nos sentimos así? Si casi huimos de la delincuencia, aquella delincuencia y todo ese atraso que tenemos que nos hace pensar en volver a cruzar el océano atlántico o irnos a cualquier otro país buscando otra oportunidad. Tenemos flora, fauna y alimentos balanceados hidrobiológicos que pueden permitirnos volver a ver a Chimbote convirtiéndose en una gran potencia pesquera, ¿por qué no? Si tenemos todo para volver a repotenciarnos. Lo que nos falta son agallas y no de pescado precisamente , nos falta amor por nuestro país, pasión esa que hizo lograr grandes hazañas a nuestros héroes y mártires que han pasado por la historia de nuestro amado Perú».
También señala que así como se ha desarrollado en el recóndito norte peruano una agroindustria competitiva a nivel internacional, así mismo es momento de poner a la pesca peruana en primer lugar de la economía del irredento Perú. «Esa pesca que tantos beneficios nos ha dado y nos puede seguir dando, siempre y cuando pongamos en el timón del barco a verdaderos profesionales que puedan liderar con madurez y sabiduría. Nací en la pequeña y hermosa ciudad de Ica pero he vivido los primeros doce años de mi vida en Chimbote y me siento orgullosa de ser provinciana y me siento feliz de amar a Chimbote y quiero verlo crecer fuerte y con una economía robusta, verlo avanzar , quiero ver brillar a mi puerto otra vez , sé que se puede , sé que podemos , y sólo sé que no hay que rendirnos. Que la patria empieza por la esperanza , el trabajo y los sueños, como ese sueño a la sombra de una palmera que tuvo el general San Martín en que vió volar los colores del Perú».


