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jueves, 05 de agosto del 2021

C.D.Wright y Roque Dalton (A Claudia Fernández)

Ustedes se preguntarán quién es C.D.Wright y luego, como es lógico, pedirán que justifique por qué la vinculo al autor de “Taberna y otros lugares”. Voy al grano: C.D.Wright es una poeta norteamericana que falleció en el 2016 a los 67 años de edad. En su obituario, tomen nota, el New York Times la presentó como una creadora que abordaba temas siempre cambiantes al mismo tiempo que experimentaba de forma innovadora con el lenguaje.

Por lo que respecta al vínculo entre ambos, no tengo manera de probar una hipotética influencia de Roque Dalton sobre la poeta norteamericana, pero que dos autores desconozcan sus respectivas obras no es un dato que determine que entre ellos no exista un parentesco literario. Dalton y C.D.Wright pertenecen a esa familia de poetas que experimentaron con el lenguaje al abordar temas controvertidos y en apariencia alejados de la lírica.

Escritora culta, poco respetuosa de las sacras fronteras entre prosa y verso, Wright estimaba que escribir poesía era un acto de responsabilidad social. Eso la define como una poeta cuya mirada se posaba también en “los demás”. En su poemario “Un gran ser”, “los demás” son presos y presas de penales de los Estados Unidos. Para acercarse a esas otras voces y radiografiar su comunidad, primero hizo una serie de entrevistas en varias cárceles. A partir de dicha “documentación” –liberando a tales voces de su unidad biográfica y mezclándolas en un collage– Wright construyó un poemario vanguardista y, a la vez, comprometido.

La técnica formal con que ella montó las palabras del presidio hasta convertirlas en un texto poético es la misma que Dalton utilizó para escribir su célebre poema Taberna. Hay pasajes de “Un gran ser” donde las voces de distintas personas colisionan como relámpagos reunidos en la misma página. Esa coloquialidad fragmentada transforma las frases comunes en enigmas, en fantasmas.

Si Dalton, en el baile de voces recogido en Taberna, pretendía representar el bullicio ideológico de una Praga cercana a la primavera; Wright, al recoger y transfigurar las voces de un presidio, aspiraba a representar una de las caras ocultas de los Estados Unidos. Ambos poetas escuchan y reelaboran una oralidad incómoda, elevándola a la condición de objeto estético radical, sin abandonar por eso el compromiso.

Ambos poetas en su proceso creativo, alejándose del solipsismo, trabajan a partir de “documentos” sin que tal procedimiento los confine en el realismo. La poética de ambos es vanguardista: transgreden los géneros, transgreden las fronteras de la prosa y el verso, incomodan a los lectores convencionales y a la misma poesía (convencional), juegan a ser otras voces y no a colocar únicamente las suyas.

A nosotros, convencionales lectores salvadoreños, nos cuesta reconocer en Dalton aquello que el New York Times elogia de C.D.Wright: su experimentación verbal, su innovación estilística. Esos rasgos que, según el New York Times, colocan a Wright en las fronteras de las búsquedas formales de la poesía norteamericana actual, nosotros los ignoramos en el poeta salvadoreño porque preferimos etiquetarlo como poeta armado. Si el New York Times tiene razón al valorar a Wright, por lógica, Roque seguiría estando a la vanguardia de la poesía de nuestro tiempo.

–C.D.Wright, “Un gran ser”, Madrid, Libros de la resistencia, 2018.

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