Durante la rendición de cuentas de su segundo año de gobierno, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, sentenció que pondrá en marcha su quinto paso para controlar a los sectores de la sociedad civil, que discrepen con la línea de pensamiento de la actual administración.

Esta postura surge, en referencia a que la oposición política ha manifestado su desacuerdo en la forma como se están ejecutando los proyectos gubernamentales, ya que argumentan que hay falta de transparencia y presuntos tratos oscuros que involucran a los funcionarios.  

Además, estas irregularidades han provocado que la prensa salvadoreña e internacional se interese en despejar las dudas. Sin embargo, la administración Bukele no ha dado el mejor trato a los profesionales que critican a su gestión.

Por lo tanto, el gobernante recalcó en su discurso que son las plataformas donde los poderes fácticos buscan vender su realidad a la población. 

“Este aparato siempre ha sido hipócrita, pero muy poderoso. Ahora, haciendo uso de él, nos quieren hacer creer que deberíamos regresar a como era antes”, recalcó.

El mandatario se comprometió en evitar que aquellos que hicieron sufrir al pueblo vuelvan a saquear El Salvador.

“Que los poderes fácticos estén dando la cara, a plena luz y con poderosos apoyos nacionales e internacionales, demuestra la importancia de nuestro quinto paso, la batalla del pueblo salvadoreño contra el aparato ideológico de los mismos de siempre”, manifestó.

Minutos antes, Bukele había dicho que “nunca más vamos a regresar al sistema que por dos siglos nos hundió en la delincuencia, la corrupción, la desigualdad y la pobreza. Mientras Dios me dé fuerzas, yo no lo voy a permitir”. 

“Este día inicia una nueva etapa en el país, a partir de ahora el reto es mucho más grande, los salvadoreños debemos liberarnos del yugo de los poderes fácticos”, sostuvo.

Y es que Bukele desató severas críticas a nivel nacional e internacional debido a las acciones emprendidas por la nueva Asamblea dominada por el oficialismo, no solo de organizaciones defensoras de los derechos humanos, sino también de altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos.

Los llamados de atención al gobierno salvadoreño desde las Naciones Unidas y otras instancias como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se hicieron sentir desde el 1 de mayo, aduciendo un “rompimiento constitucional” que pone en riesgo la democracia de El Salvador; pero para Bukele es parte de la “confusión” que tiene la comunidad internacional sobre lo que pasa en el país.

Parte del Cuerpo Diplomático acreditado en el país estaban presentes en el acto, entre ellos, la nueva Encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, Jean Manes, quien arribó a El Salvador ayer mismo. 

En este sentido, el presidente aseguró que la comunidad internacional se “han confundido” porque miran que detrás del gobierno no “hay poderes fácticos” que lo dirijan.

En su narrativa indicó que ahora su gobierno sí tiene el “control formal”, que le ha sido otorgado por “el pueblo”.

“Tuvieron que salir a dar la cara. A pelear por el poder desde su aparato ideológico, sus fundaciones, tanques de pensamiento, ONG u OSC (organizaciones de la sociedad civil) como les llaman ahora”, remarcó Bukele sobre los cuestionamientos de la destitución de la Sala y del fiscal.

Por otra parte, destacó que El Salvador tiene una providencia que lo ampara, sin embargo, ahora el reto es más grande para los salvadoreños, porque la oligarquía todavía tiene mucho poder y controla el aparato ideológico del Estado.

“Ya no se pueden enriquecer a costa del pueblo salvadoreño. Sepan que a los salvadoreños no nos engañan. Nunca más vamos a regresar a ese sistema. Nunca más, mientras Dios me dé fuerzas no lo voy a permitir”, aseguró el mandatario.

Bukele no se detuvo a rendir cuentas del dinero invertido en el Hospital El Salvador y en otros gastos hechos con fondos públicos de deuda durante la pandemia, tampoco de los millonarios préstamos que los diputados del oficialismo le han autorizado al gobierno, los cuales suman casi $3,000 millones en un mes; sin embargo, sí habló mal de sus opositores a quienes achacó escudarse o en los militares o en la ex guerrilla para defender sus intereses.

Al final de su intervención repitió el juramento que le hizo tomar a la población que acudió a su investidura de presidente el 1 de junio de 2019, a que retomaran el compromiso de defender lo “conquistado”, según Bukele, en beneficio de ellos mismos.

“Y es por eso, que a dos años de aquel juramento que hicimos en el 2019, les quiero pedir que se pongan de pie, que vuelvan a levantar su mano y que juremos que daremos esta nueva batalla, juntos”, les pidió a los presentes.

Los medios de comunicación se vieron imposibilitados de llegar por su propio pie a la Asamblea para dar cobertura a la rendición de cuentas de Bukele.

El ingreso para los periodistas fue únicamente a través de los vehículos dispuestos por Capres en el INDES, ubicado a varios metros de distancia del Palacio Legislativo, desde donde fueron llevados directamente al edificio legislativo.

Los periodistas se sintieron incómodos por las restricciones a la prensa. En años anteriores, los medios de comunicación han tenido acceso a los pasillos legislativos previo al acto de rendición de cuentas, movilidad que les ha permitido poder abordar a funcionarios y diputados antes y después del acto protocolario.

Incluso, terminado el acto de Bukele, no les permitieron la salida de inmediato del área en donde estuvieron cubriendo, limitando así que pudieran recoger reacciones de los diputados o de funcionarios sobre las palabras vertidas por el mandatario.