Especiales de la SemanaAtentado contra el coronel Monterrosa. Una conspiración planificada (IV parte)

Atentado contra el coronel Monterrosa. Una conspiración planificada (IV parte)

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El coronel (r) Marcial Vela Ramos narra parte de su investigación sobre el atentado que supuestamente le ejecutara la insurgencia y establece otra cara del fatal suceso

Por Marcial Vela Ramos


“Fantasma”


Yo quedé impactado de la que que me salvé. Con “Venado” fuimos a la búsqueda de los cuerpos. Bajamos a la quebrada. Nos ubicamos más o menos donde había tropa; no se si eran del Conchagua o de otra unidad militar. Cuando nosotros llegamos al helicóptero; ya estaba custodiado; adentro del helicóptero sólo estaban los dos pilotos y un artillero. Los únicos que tenían arnés. Y luego el tratar de ubicar los cuerpos de los demás; eso llevó aproximadamente una hora y media o cuarenta minutos de tiempo.

El mayor deseo del sargento, era encontrar a su comandante, y de hecho él lo encontró. Y digo esto porque es bien curioso que alguien hable acerca de bombas, esto, y todo lo demás; porque todas las personas, todos los que murieron fueron reconocidos en el lugar. O sea, no estaban desfigurados por una [supuesta] explosión. Mi cnel. Monterrosa estaba cercenado de las piernas para abajo. ¿Cuándo estaban ustedes ahí llegó un helicóptero?. Sí. ¿Quiénes eran los que llegaron?. No recuerdo exactamente quiénes eran. Lo que si recuerdo es que los primeros dos evacuados de la zona fueron: el mayor Azmitia, el S3 de Gotera [mayor Rivas] , Gerson[Calitto] y mi Cnel. Monterrosa. Ellos fueron los primeros evacuados.

Después de esto qué hizo usted? ¿Se fue para el pueblo? No. Después fuimos evacuados. Yo salí para Gotera en el helicóptero que evacuó el cadáver del sacerdote y sacristán. El sacerdote tenía cercenada las dos manos; de seguro levantó las manos en la caída, o algo así, y quebrado de la cadera; el sacristán igual. Son quebraduras severas, son exposiciones de hueso hacia afuera, quebraduras múltiples.

“Sigo sosteniendo desde esa fecha hasta ese día, y lo sostendré hasta llegar a la tumba. Ese helicóptero no ha explotado en el aire.” La única manera que pudieron haber puesto un explosivo fue en su viaje a Joateca a recoger a los de Coprefa que llegaron en un Rally. En Joateca difícil haberlo colocado, porque el helicóptero aterrizó en la semi cancha donde estábamos, apagó turbina y los artilleros siempre estaban ahí.

Yo creo que la única manera de poner un explosivo en ese lugar, que es caliente, y ojo. Si el helicóptero llegó como llegó, y apagó motores y estuvo estacionado, hasta que todo el equipo se subió, no pudo haber generado calor sino que hasta la tercera vuelta; no antes. Entonces si puede ser un explosivo térmico; si esa es la tesis; técnicamente encontraron el rotor fuera de la estructura del helicóptero; si puede haber un explosivo térmico. El helicóptero dio dos vueltas y media; iniciando la tercera. A esas alturas, habría que preguntarle a un piloto; cuántas revoluciones genera, que intensidad de calor genera. Ojo, en nuestro medio, posiblemente no había la capacidad de explosivo térmico, pero si encuentra un asocio, éste y el ERP, a través de la conspiración.

En nuestro medio el explosivo térmico no era fácil de adquisición; porque ese explosivo fue generalmente usado en Europa, por los movimientos radicales europeos. El Eta, Irlanda [ERI] . Si se encontrara un asocio, se puede. Hablar de un explosivo térmico de forma local, “sin ayuda extranjera”, es díficil, porque localmente  no había forma de obtener explosivo térmico; que explote al calor. ¿Si imanaron ese explosivo con reloj es posible? Es posible.

Se puede hacer con una capsula que usamos normalmente, y con C4 se puede. Ahora el problema para mi es este. ¿Dónde se coloco el explosivo? Si se dice que fue en Joateca, entonces vamos a fortalecer la idea que fue el ERP quien lo hizo. ¿Qué acceso tuvo el ERP al helicóptero? Ahí, ninguno. Me cuesta creer. Por lo menos el asunto de Venceremos no había nada. Ahí no había explosivos.

Ahora el otro punto es; el punto que usted dice; imanado con reloj. Si se puso ahí en Joateca está bien; pero si el explosivo se puso en otro lugar y con explosivo incendiario y ahí espero; es difícil porque presumo que ahí hay una cantidad de calor; y se genera más calor en un viaje de la 3ª. Brigada a Joateca, el reloj se puede dañar.  Y lo otro es el estado de vibración y fuerza que hay en ese lugar [el hueco del diablo] no soportaría si fue puesto ahí el explosivo. No lo soportaría. Se caería.

¿Qué tipo de bomba o explosivo se coloca imanado por control remoto? Generalmente el sistema de control remoto, requiere de una batería, requeriría una especie de circuito, o que se active por una señal eléctrica o electrónica.

¿Y cómo puede ser esa actividad eléctrica?. Es que ese es mi punto cuando en aquel libro que hizo el ERP en el libro “La terquedad del Izote”  que dice: al colocar explosivos escondidos en uno de los equipos de la Venceremos que astutamente dejaron como señuelo. Ellos dicen que usaron tecnología de ese tipo. En ese tiempo ni siquiera teníamos teléfonos celulares, para enviar una señal; porque una cuestión es enviar una carga eléctrica y otra cosa es enviar una carga electrónica. Son dos cosas diferentes. La eléctrica necesita de algo físico, y la electrónica necesita nada más una señal como la de internet. Y en esa época no había. No había. Entonces estamos hablando que de esas posibilidades es la térmica. Para mi es más viable la térmica, que las otras dos, porque en ese tiempo no había la tecnología para hacerlo.

Podía hacerse con un reloj, porque ya existían reloj de Quarzo; podían activarlo con señal; llegar a 12 y sonaba la alarma; por ejemplo, generalmente ponemos a las 5 de la mañana en un curso eléctrico; pero ésta; hay un circuito de aquí al explosivo, o de aquí a la cápsula; hay un cableado. Entonces cuando la alarma suena, hay un impulso eléctrico; ese es el detonante.

¿O sea que también ésta esa posibilidad? Posiblemente. ¿A través del tiempo del reloj?  Un reloj puede ser programado para que la alarma suene a las 3 de la tarde, puede activar un explosivo. Independientemente la hora que quieran activarlo. Puede activarlo perfectamente, lo puede hacer. Pero no es electrónico; es eléctrico porque hay un cableado, en cambio lo que necesita la cápsula detonante es un impulso eléctrico; eso es todo lo que necesita.

En cambio lo electrónico es diferente; porque ahora yo puede poner un celular al otro lado, porque siempre voy a necesitar eso; y hacer una llamada teléfonica a ese teléfono, y al contestar pum. Pero eso es electrónico. En ese tiempo no existía esa tecnología.

Pero en líneas generales usted dice, algo no está bien. Pero lo que me está diciendo usted coincide con La Tandona. Exacto. Luego – no recuerdo si pasaron un par de días o una semana después de la muerte de mi Cnel. Monterrosa; aparece mi Cnel. Miguel Antonio Méndez  como Comandante de la 3ª. Brigada. Yo estaba ahí, y participé en la reunión de oficiales; el dijo: esta es la versión oficial del Coprefa y lo que nosotros vamos a decir. Mi Cnel. Monterrosa fue derribado con una carga explosiva del ERP. Cuando el terminó la reunión y todo, dijo: ¿tienen alguna pregunta, algún cuestionamiento, tienen alguna cosa?

Yo me levanté, me puse de pie, me identifique, y le dije: Yo no estoy de acuerdo de esa versión porque no fue así; y me dijo, ¿y usted quién es? Yo estuve ahí. Y ese helicóptero no ha estallado. Salgase de la reunión, y de tras de mi, cuando salí de la reunión; venía Víctor Hugo Vega Valencia [†]; me metió una palmada en la espalda y me dijo: “pendejo te van a matar”. Y le dije, pero es la verdad mi mayor. “Si pero esas verdades no se dicen hijueputa, me dijo.”

Él era muy amigo mío, y yo le tenía mucha confianza y él a mí.  Pero no es así le dije yo. Si, pero esas cosas son las que no se dicen, te van a matar. Pedí la baja, y fue deshonrosa porque lo hice en tiempos de guerra. Yo la solicité.

Pero eso no es deshonroso. Si, pero yo lo siento así. Porque yo decidí echarle tierra a todo eso; créamelo. Me ametrallaron una vez la casa, me persiguieron dos veces  en la Panamericana; saliendo de la 3ª Brigada para San Salvador. Una vez por Quebrada Seca, otra vez allá por la Galera, y otra en mi casa en San Miguel; me la ametrallaron. Nunca deje de andar un fusil retráctil en el asiento, granadas y suficiente munición; jamás. Si, como usted sostenía que no era verdad la versión que se conocía; el grupo cerrado de militares lo quería desaparecer. Si porque, Yo fui testigo ocular, yo estuve ahí. En la reunión fue para darnos a conocer la versión oficial de Coprefa. Que fue a la que Yo me opuse y me gané enemigos.

El coronel (r) Marcial Vela Ramos narra parte de su investigación sobre el atentado que supuestamente le ejecutara la insurgencia y establece otra cara del fatal suceso

“El encuentro con Villalobos”.

¿A dónde se encontró con él?. Fue en un desayuno de una organización después de los Acuerdos de Paz; yo era miembro directivo de la Alianza Evangélica; invitaron a varias entidades a una especie de taller, en donde iban a exponer Comandantes de la Guerrilla; ahí estuvo el Chato Vargas, Santamaria, era como tener una visión del porqué y cómo habían llegado a la firma de los Acuerdos de Paz. El desayuno fue en el Hotel Presidente [hoy Sheraton].  Fue un encuentro y le dije entre broma y en serio. Ya había terminado todo el evento; estábamos todos en la despedida, la gente que le gusta tomarse fotos con los políticos y todo los demás. Lo salude para despedirme, el Chato Vargas estaba a la par de él; “y le dije en broma y en serio”.

“Mire, y cuándo se va a decir la verdad de lo del Cnel. Monterrosa, porque usted y Yo sabemos que ustedes jamás hicieron eso” porque tú y yo, sabemos que eso no es cierto. Solo se puso a reir. ¿Verdad que tengo razón? Pero bien, dejémoslo así, dejémoslo así. Porque al final va a quedar ahí, que ustedes fueron grandes héroes.

Entonces se me quedó viendo; él sólo se sonrió, y me dijo mucho gusto. Cuál es su nombre; le dije mi nombre, ah bueno mucho gusto; nada más ahí quedó.

No entramos en plática y yo creo que él tampoco; solamente que fuera demasiado, se extendería en una respuesta. A la par estaba Roberto Cañas, [†] dos mujeres, y el Chato Vargas tambián; no se si él me escucho, no podría asegurarlo, porque era mucha gente; era un bullicio. Había varias entidades; la Alianza Evangélica, estaba Cristosal, TV mundial, organizaciones internacionales; habían ONGS de izquierda, de derecha, era un evento público; no entramos en detalle, no hubo detalles, solamente fue una pequeña charla.

Lo mismo le dije a Marvin Galeas; yo lo tengo en redes sociales como amigo, y de hecho él me ofreció su libro “El Oligarca Rebelde”, y yo le conté una experiencia que yo tuve en la guerra. Y resulta que mi historia salió ganadora; él me invitó a ir a la oficina para regalarme el premio.

Y ahí conversando; y le dije: mira Marvin discúlpame; cuándo se va a decir la verdad de que no fueron ustedes los que asesinaron al Cnel. Monterrosa?; “entonces se puso a reír”; “por qué me dijo”; …porque yo estuve ahí, y vos y yo sabemos que eso no es verdad.

 “Hay cosas que así tienen que quedarse me dijo”. Le comenté. Es difícil rebatirle a alguien, que estuvo presencialmente ahí. El helicóptero no ha estallado, sólo salió humo negro, y se precipitó hacia abajo.

“En el material incautado no había explosivo”, eso se lo puedo decir a cualquiera.


EL CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO NO REFLEJA NECESARIAMENTE LA POSTURA DE CONTRAPUNTO. ES LA OPINIÓN EXCLUSIVA DE SU AUTOR.

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Marcial Vela Ramos
Marcial Vela Ramos
Militar, con el grado de Coronel (r); es escritor e historiador salvadoreño. Colaborador y columnista de ContraPunto
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