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miércoles, 05 de mayo del 2021

Asociatividad empresarial fortalece el tejido social

La experiencia de Colombia refleja que la asociatividad es una herramienta efectiva para el desarrollo económico comunitario

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Edilma Collazos es gerente de Territorios de Aprendizaje,  organización desarrollada en el municipio de Belén de Umbrí­a, Departamento de  Risaralda, Colombia. En conversación con ContraPunto, compartió la experiencia de la  entidad  que trabaja  desde 2011 y está compuesta por 10 asociaciones productivas de la misma localidad,  donde mueve una economí­a de alrededor de $8,000 millones.

En el marco del Séptimo Encuentro de la Micro y Pequeña Empresa, organizado por la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), la colombiana destacó la importancia de emprender en las comunidades e impulsar al empresario campesino.

Con el encuentro, CONAMYPE busca herramientas para mejorar la productividad y competitividad, capacidad de negociación, calidad, reducir costos y tener economí­as de escala, y conocer experiencias de otros paí­ses en materia de emprendimiento y asociatividad.

¿En el caso de Territorios de Aprendizaje, que ha significado la asociatividad?

Hemos encontrado en el tema de asociatividad una herramienta para que los empresarios del campo generen no solo su propio desarrollo, sino que también generen un desarrollo local a partir de un saber hacer, una buena práctica productiva, comercial, administrativa y financiera.

Este  modelo fue creado en el 2011 por la Corporación Procasur y la Fundación Ford y Fida en Colombia y somos únicos en nuestro paí­s. Además estamos replicando en mismo modelo en varios paí­ses del mundo. Nos interesa encontrar paí­ses que hagan trabajos similares desde la parte productiva y agropecuaria para poder llevar el modelo y encontrar reciprocidad en lo que se hace desde Colombia.

¿Cuál es la importancia de replicar este modelo sobre todo a nivel comunitario?

Creemos que la asociatividad es una de las herramientas que fortalece el tejido social, que asociados y legalizados a través de una empresa, cooperativa, fundación”¦ se logran aunar esfuerzos para que las comunidades campesinas que han sido tan olvidadas, se reivindiquen.

En Colombia el empresario  campesino no tení­a la importancia que hoy por hoy tiene.  ¿Por qué? porque en el caso de Colombia solo 10 asociaciones manejamos US$8,000 millones) que en el Producto Interno Bruto (PIB)  ya es una cifra importante.

Somos cinco mil campesinos organizados y las asociaciones ya no piden al Estado  porque con  su ejercicio económico han logrado ser sostenibles en el tiempo, compartir su modelo con otros y hacer una responsabilidad social al momento histórico, ya aportamos a las alcaldí­a y escuelas es algo de las comunidades del mundo deben aprender. Desde cualquiera que sea su escenario deben ser responsables socialmente

¿Qué productos se han logrado posicionar?

Nuestra base produce café, mora, plátano, piscicultura, cacao, panela,  frutas y también todo el tema de emprendimiento de mujeres y jóvenes artesanos. Muebles  y además exportamos aguacate y café. Nuestros empresarios campesinos más enfocados en el consumo interno. 

 ¿Cuáles han sido los obstáculos para empoderar al empresario en el campo?

Yo creo que es un trabajo de sensibilización desde lo institucional hacia el campo y que realmente se valore ese saber hacer del campesino que ha sido adquirido  a través de la experiencia,  de cometer errores y de sufrir la cotidianidad.

El campo es un baluarte, sin campo no hay ciudad que es lo que deben ver los Gobiernos,  que si el campo es improductivo la ciudad se muere de hambre.  No podemos pensar siempre en importar, los paí­ses deben pensar primero en consumir lo propio para luego salir abrir fronteras y comprar y adquirir producto en otra parte.

Hay que afianzar las relaciones y cerrar las brechas entre lo urbano y lo rural. Y seguir creando lazos de confianza.  El mejor regalo que le puede dar el Gobierno al campo es creer en él, ayudarlo, no regalarle. Se trata de hacer esfuerzos comunes.

Lo que creemos más importante en el proceso es el relevo generacional, sin jóvenes no hay campo porque el campo ha sufrido unos problemas complicados. En el caso de Colombia la mano de obra se escaseo demasiado y tocó recurrir al relevo, para la cogida del café tocó traer gente de Venezuela  y no creemos que sea justo.

En el caso de Territorios de Aprendizaje, ¿cuáles son los mayores retos en la actualidad?

Para nosotros los colombianos el mayor reto histórico es que si se firma la paz que todos apuntamos, el campo será el receptor de mucha de la población. El reto es construir empresas sólidas para ofrecer oportunidades a aquellos que no han tenido oportunidades y que tomaron las armas como un medio para buscar justicia.

Es un reto muy importante para todos los que hacemos parte de la base social, porque son hermanos porque son personas que en algún momento pensaron que lo mejor era hacer un ejercicio diferente al polí­tico.

Hoy por hoy se les está dando la posibilidad de hacer un ejercicio polí­tico y creemos que es  lo más justo.  Ustedes (El Salvador) ha vivido un proceso similar al nuestro y  hoy me alegra ver que instituciones como CONAMYPE  y otras están llegando a la comunidad con el fin de hacerla parte de la economí­a.  Es importante que se vea hací­a la base social

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