La discusión por el incremento del 20% al Salario Mínimo culminó ésta noche, tras su aprobación, con repercusión sobre los nueve sectores de la economía formal productiva, desde el de comercio, industria, maquila y el sector agropecuario. Sin embargo, representantes de la empresa privada sostienen que la normativa aplicada es “arbitraria” y que incrementa el “impacto para la inflación” sobre las empresas, al verse incrementadas sus obligaciones de pago.

La propuesta al incremento de salario fue definida como “histórica” por los parlamentarios del partido oficial, Nuevas Ideas. Sin embargo, datos del Ministerio de Trabajo y de Previsión Social (MTPS) hacen constar que, desde la revisión de salario mínimo de 2017, los incrementos salariales han sido mayores a los de la actual propuesta, habiendo incrementado de un 21.7% en el sector industrial, hasta un 102.6% y un 105.1% en los sectores de recolección de azúcar y de algodón, respectivamente.

Denuncian Riesgos Empresariales

Instituciones como la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y el Grupo Parlamentario de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) participaron para negar la aprobación de la propuesta presidencial, al no ser anunciada con “previa consulta con el sector privado”; denunciando, además, que generaría un “aumento en los precios de la canasta básica y el despido de miles de trabajadores”, con perjuicio, también, de los empresarios.

Para las empresas grandes, sí habrá un impacto para la inflación. Además, esto mueve toda la estructura salarial de una empresa y el costo se vuelve muy significativo”, indicó a la prensa el consultor y analista económico, Luis Membreño.

Frente a los desafíos planteados, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, manifestó que la propuesta al incremento de salario se verá reforzada en por programas de financiamiento a las micro, pequeñas y medianas empresas (mypimes), desde el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL), durante un año. Aseguró, pues, “no serán impactadas económicamente, porque el gobierno les dará ese subsidio no reembolsable que será exactamente igual al incremento de su pago de planilla”.

Al término de la votación, los votos del partido republicano estuvieron ausentes. En respuesta, el presidente expresó: “Que lástima que ANEP no quiso dar su apoyo, pero con el actual liderazgo ahí, era de esperarse. ¡Bien por nuestro país y nuestros trabajadores! (…).

A la aprobación de la propuesta presidencial se añadió el apoyo de instituciones reguladoras como el Banco Central de Reserva (BCR); y, según su titular, la nueva medida podría ayudar a transparentar el historial de crédito de las actividades económicas, que habrían permanecido incalculables por las agencias de información de datos. Sin embargo, ante ésta coalición, analistas como Tatiana Marroquín, advierten “riesgos en el sistema financiero”.

Es preocupante que el presidente de BCR se apegue a la visión demagógica del historial de crédito de los diputados de Nuevas Ideas, porque él, como regulador del sistema financiero, tiene como objetivo la estabilidad del sistema, no la popularidad de una bancada”, valoró.

El Aumento

Por otra parte, le incremento del salario mínimo fue definido como “histórico” frente a los aumentos aprobados durante los periodos anteriores por la Comisión Nacional de Salario Mínimo de la Asamblea Legislativa. Aumentando, así a $60.000 dólares sobre los sectores de comercio e industria; y a $40.00 dólares sobre los de recolección de café, los de las industrias agrícolas de temporada, el agropecuario y el de recolección de algodón.

Por primera vez en la historia un aumento de salario, donde saldrán beneficiados más de 1.5 millones de salvadoreños, Un Ministro de Trabajo Genuino del Pueblo, nuestro reconocimiento por su labor Sr. Rolando Castro”, manifestó la Federación Sindical de los Trabajadores (FESTD).

Sin embargo, hasta el año 2017, los incrementos mínimos tuvieron repercusión sobre el sector del comercio hasta el 19.2%, mientras que sectores como el de la industria llegaron a crecer hasta un 21.7%; y, los de la recolección de algodón y de azúcar hasta un 102% y un 105.1%, respectivamente, habiendo llegado a superar, entonces, las propuestas porcentuales del actual gobierno.

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