spot_img
martes, 9 junio 2026
spot_img
spot_img

Ansiosa ansiedad (primera parte)

¡Sigue nuestras redes sociales!

"En el cine, el silencio es un bien intangible, un páramo desierto de ruido, recinto en el que las voces están prohibidas una vez inicia la función": Gabriel Otero.

Por Gabriel Otero.

El valor del silencio en el cine

En el cine, el silencio es un bien intangible, un páramo desierto de ruido, recinto en el que las voces están prohibidas una vez inicia la función. Conjugar oscuridad y silencio es algo excelso, la pantalla es el portal hacia otros mundos.

Pocos sitios están dedicados a la introspección como el cine, es un confesionario personal para prestar atención a las voces emanadas de la pantalla, no hay otro invitado más que uno mismo, los otros están en lo suyo, mientras se contempla la película, disfrutable o decepcionante, aburrida o entretenida, aunque haya un tipo de cine catártico, que cuestione y remueva las entrañas de la propia existencia.

Un Dante moderno destinaría a los bocas flojas, invasores del cine, a uno de los siete círculos del infierno, los parlanchines sin remedio deben ser desterrados a ese sitio eterno adonde puedan hablar tanto de que no se oigan ni tampoco se escuchen entre ellos mismos, ese sería su castigo infinito hasta que se mordieran las lenguas y se las comieran y les nacieran otras y cumplieran el mismo aborrecible ciclo, así durante milenios y el fin y el principio de los tiempos.

A ese mismo lugar se condenaría a los papás que llevan a bebes llorones a funciones para adultos, qué manera tan desconsiderada de fastidiarle las vidas a sus semejantes, la crianza es interminable en los primeros años, pero deben armarse de paciencia y de un catálogo creciente de películas para verlas por streaming.

A estos se suman los que se sienten importantes, los imprescindibles para la humanidad que deben estar localizables y toman su celular, y le suben el brillo a la pantalla para que se refleje la luz en la oscuridad y desde ahí mandan sendos mensajes a sus conocidos en el WhatsApp para que los demás los envidien, y se toman fotos y las suben a Instagram, y mejor aún si se ven los imagotipos de sus camisas y zapatos porque el ocio debe vivirse con estilo.

El cine es la proyección del zoo humano de Desmond Morris. A partir de la conclusión de la pandemia se debe agregar otro tipo de fauna agresiva que busca refugio en los cines y esos son los ansiosos, los que quieren interactuar pero les da temor la oscuridad y hablan para exorcizar el miedo de sus cerebros, hablan para convencerse de que las preocupaciones no flotan en el ambiente y los trastornos son imaginarios y que el Valium, Tafil y Lexotan son solo confites para relajarse, pero les da el mono cuando dejan de consumirlos

Y les abruma la ansiedad para que termine la película, y rebasan sus cabales cuando los llaman locos y se transforman en fieras y profieren insultos.

Es la ansiosa ansiedad la que los aturde.

Gabriel Otero
Gabriel Otero
Escritor, editor y gestor cultural salvadoreño-mexicano, columnista y analista de ContraPunto, con amplia experiencia en administración cultural.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

También te puede interesar

Últimas noticias